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Mu´mala madre A LA FUGA

Juana Guerrero

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Las Autoridades Sanitarias advierten continuamente de los riesgos que suponen para nuestro organismo el tabaco, alcohol, drogas,…incluso cuando se acerca el verano, con ánimo de proteger a la ciudadanía lanzan campañas contra ahogamientos en playas y piscinas, cortes de digestión y deshidratación,…Hasta ahí todo dentro de la normalidad, pero…Autoridades Sanitarias, ¿no creen que se olvidan de algo?. Si, me refiero al sistema nervioso de madres y padres corresponsables. ¿No tienen alguna recomendación para minimizar los daños colaterales que tiene el descanso estival de los centros educativos?. No, no tienen. Se ve que las Autoridades Sanitarias carecen de descendencia.

A mi, a voz de pronto, no es que haya meditado durante horas sobre el tema (¡qué va¡), se me ocurren algunos consejillos para hacer más llevadero el mes de agosto, consejos a seguir en función de las necesidades de desconexión de cada cual:

  • Si lo que necesitas es disponer de la noche libre lo ideal es irte a la piscina. Eso te chafa el día pero una vez que la criatura se quite los manguitos (con vaselina después de tantas horas), caerá dormida hasta el día siguiente, no sé si porque no ha parado de hacer aqua gym o porque ha tragado cloro en cantidades industriales. Aunque, no cantes victoria, se corren algunos riesgos: el cloro puede jugarte una mala pasada y derivar en gastroenteritis, o de tanto jugar a Buscando a Nemo te puedes encontrar una otitis. Pero...¡adelante¡, merece la pena arriesgarse.
  • Que a ti tu criatura tampoco te supone mucho problema pero quieres disfrutar de algunos ratitos bien por la noche o por el día, pues nada, lo idóneo para ti es irte unos días de vacaciones con tu familia (o con toda la tribu): tios, tías, sobrinos, primas,…cuanta más gente mejor, porque así se irán turnando para atender a tu retoño, y como lo ven poco lo harán con agrado: lo bañan, le hacen de comer, le dan la merienda, se bañan en la piscina,…y tú mientras living la vida loca. Que la criatura se porta regulín, pues no pasa nada porque es sangre de su sangre, y donde el resto del mundo podría ver al Diablo de Tasmania de cachorro tu familia acaba viendo al dulce Piolín. ¡Ojo¡, no confundáis familiares con amistades con descendencia que entonces la cosa falla. ¿Crees que vas a estar con tu amiga del alma relajada en una tumbona mientras las criaturas de ambas juegan con la arena?. No te habrás terminado tu primer tinto de verano cuando uno de los niños lance su primer “¡dámelo, que es mío¡”. Ahí empezarás a detestar a los retoños ajenos (eso pasa por no ser sangre de tu sangre), a los que siempre culparás de todo, porque tu pequeño del alma es el más guapo, más listo y más bueno del mundo. Y claro, esa máxima la tienen todas las madres y padres corresponsables respecto de sus vástagos, por lo que la discusión entre los adultos está asegurada y comienza con un “es que tu hijo…”, “¿mi hijo?...pues el tuyo”. Mal asunto, esa relación de décadas acaba con un Tú a Boston, yo a California.
  • Si lo que te apetece es disfrutar unos días de soledad en casa, pues ya está inventada la figura de Rodríguez. Mandas a la criatura y a su corresponsable padre unos días al pueblo a visitar a la familia con la excusa de que tienes trabajo, o un curso o si hiciera falta una enfermedad contagiosa. Ensayas un par de pucheros ante el espejo para acompañar al “ay, qué pena que no pueda acompañaros”, “ya os echo de menos...” (esto último mejor lo dejamos, no hace falta sobreactuar) y ¡listo¡, a disfrutar del sofá al completo.
  • Que a ti la casa se te cae encima y quieres ver un poquito de mundo y darte a la fuga unos días, pues te haces una a lo Anna Rossy. Ya sabes…la mamá de Marco. Esa señora dijo que iba en busca de trabajo, pero yo lo que creo es que buscaba un respirito estival y se alargó la cosa. Con este plan pierde la otra parte de la pareja (imprescindible que la haya para poder darte a la fuga), pero siempre se puede negociar unos días tú, otros yo. Si la negociación falla, directamente sales con la excusa de ir a comprar pañales (lo del tabaco ya no cuela) y te largas. Me he estado informando: hasta que no pasa un mes no se considera abandono del hogar, así que vía libre. Importante: apagar el localizador GPS del móvil por si intentan localizarte ( si Marco en el siglo XIX encontró a su madre en otro continente ¿qué no podrá hacer tu criatura con tanto medio tecnológico a su alcance?). Pasada una semana vuelves como si nada hubiera pasado pero con un bronceado maravilloso, un cutis de lo más relajado y por supuesto con el paquete de pañales. Puedes inventarte que te abdujeron unos extraterrestres o que te secuestró la mafia siciliana, ¡da igual¡, el padre corresponsable, después de haber pasado la peor semana de su vida (no por tu ausencia sino por la omnipresencia de la criatura) no hará preguntas y te acogerá cual hija pródiga ante el temor de que te vayas de nuevo.

En fin, que quien no desconecta en verano de la maternidad o corresponsable paternidad es porque no busca soluciones creativas.

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