Francisco Nicolás I, El Confiado

¿Quién no conoce ya a Francisco Nicolás? Si usted es algún ermitaño que ocasionalmente accede a este blog pulse aquí y se enterará. Desde la redes asociales nos han llovido opiniones sobre la persona y la actitud de tan curioso individuo. Era casi común el acuerdo de que el muchacho poseía una viveza y una inteligencia superiores. ¡Qué listo es! ¡Ya quisieran muchos ser tan espabilados! Pues miren ustedes. No. No creo que Paco Nico haya demostrado unas capacidades excepcionales en su actividad pública. Allá va mi razonamiento.

Partimos de la base de que Paco Nico llega a FAES cuando aún no era mayor de edad. Allí se da cuenta de que la apariencia es mucho más importante que la capacidad y se propone aprovecharse de ello. Rodeado de pequeños futuros Rajoyes, Matos, Ratos y Aguirres, Paco Nico empieza a labrarse una cartera de amigos y convenidos, tan importantes unos como otros. Su crecimiento es exponencial en poco tiempo gracias a su valentía y desvergüenza. Hasta aquí todo pueden parecer virtudes. Sin embargo, y cuando ya parecía que Paco Nico dominaba las reglas del juego, se le va de las manos. Comete dos errores crasos. El primero es que se emparenta con los más variados personajes (dice que es nieto de tal ministro o empresario, ahijado del presidente de la FAES, hasta hijo ilegítimo del Rey), una mentira que es evidente que no podía tener mucho recorrido. El segundo, y definitivo, es tratar a todos por tontos. Su estrategia de mostrar su rango con selfies no deja de ser lamentable. Cierto es que, en el ambiente en el que se movía, abunda tanto el dinero como el inútil, pero no todo el monte político es cardo borriquero, también hay alguna mata de orégano que puso en guardia a todos los demás. Cuando pasó a la acción, siguió cometiendo el mismo error: estafar utilizando una mismo método para todos. Paco Nico necesitaba dinero urgente para mantener su teatro y en esta difícil tarea tampoco anduvo fino. Pudo salirle bien en algunas ocasiones, en las que los ricos diablos preferían perder dinero que dar a conocer que un niñato les había engañado. Pero otros no tuvieron tanto miramiento. El empresario de la noche que le puso la pistola en la sien, bien podía haberse decidido por contratar un sicario.

Por tanto, Paco Nico pecó de soberbia, exceso de confianza y falta de paciencia, defectos que sumados todos no pueden aplicarse a una persona a la que le han otorgado un sinfín de capacidades desde que saltó el escándalo. Toda esta aventura le ha servido para vivir a lo grande durante un lustro, pero su cara de estafador ya no pasará desapercibida para nadie. Su futuro es tan negro como los A8 que alquilaba con los cuartos de algunos estúpidos.

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22 de octubre de 2014 - 02:28 h
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