Periferia

Periferia

Me gusta eso de estar en la periferia. Ahora es fácil, pues no hay que acudir al extrarradio, basta con pisar el centro de la ciudad a determinadas horas del día. La feria desplaza el ritmo hasta El Arenal y vacía un poco el corazón de Córdoba. Prueben si no a acudir hoy jueves a media tarde a la plaza Jerónimo Páez, la del museo arqueológico, donde ha cerrado hasta el bar, así que la ciudad ofrece estos regalos de silencio, mientras la bulla bulle en la feria.

La periferia es, estos días, el centro. Ocurre también después del domingo. La periferia ya no está en las posiciones extremas sino en el centro, pues lo extremo es lo que vende en Europa tras tantos años de tibieza. Eso es también lo que proyecta Córdoba, tibieza, y así se pasan los días, consolidando la indefinición como característica esencial de nuestra identidad. Por cierto, la tibieza afecta también al gobierno, al que se le pasan los meses sin pena ni gloria. Aunque cada vez es más pena y si no que alguien explique por qué todo lo que tocan acaba rompiéndose (CRV, Centro Convenciones, Mercado Corredera, hasta las oposiciones a portero).

La periferia, es decir el centro, es decir el sentido común, se aleja de aquí y la actualidad nos invita a radicalizarnos para ser algo.

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29 de mayo de 2014 - 02:15 h
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