Pues claro que se pueden cambiar los nombres de las calles

En mi pueblo, si alguien pregunta por la calle Hermano Bonifacio el parroquiano interrogado dudará, se rascará el cogote y dirá, ah, sí, es la calle 18 de julio. Aquí en Córdoba conozco a poca gente que a la calle San Fernando la llame así y no de la Feria. Al igual ocurre con Claudio Marcelo, que siempre será la calle Nueva. O pasó con las Tendillas, que siempre fueron las Tendillas, a pesar de que durante 40 años se llamó plaza de José Antonio. Ocurrirá, desde luego, si algún día alguien decide cambiarle el nombre al barrio y a la plaza de Cañero. Aquello siempre será Cañero. Estará Cañero nuevo y Cañero viejo, pero siempre será Cañero. Al igual que Noreña, Cruz Conde o Conde de Vallellano, si nos ponemos a eliminar vestigios del franquismo.

En mi pueblo, insisto, muchos saben qué fue lo que pasó el 18 de julio de 1936 (aunque también sea fiesta local, el día de la patrona, Santa Marina de Aguas Santas, valga la redundancia). Aunque todo el mundo se refiera a esa calle de esa manera, a nadie se le ocurriría hoy rotularla de nuevo con ese nombre.

En Cañero, me da a mí que muy pocos vecinos saben realmente quién fue este supuesto benefactor que da nombre al barrio. Y quizás hace falta explicarlo antes de pedir opinión. Quizás hace falta explicar que además de rejoneador (muy bueno, dicen los que entienden) Antonio Cañero lideró un grupo paramilitar que se encargaba de una cosa tan sucia como la de "limpiar de marxistas" los pueblos que en los primeros meses de la Guerra Civil iban conquistando los franquistas. Y era sucio, por que esa limpieza consistía en fusilar a gente por la simple razón de pensar de forma diferente. Todo un demócrata.

Hoy sabemos que cambiarle el nombre a una calle, a un barrio, a unos jardines o a un aeropuerto no es un problema "con la que está cayendo". Ayer, centenares de ayuntamientos de España anunciaron que en su callejero rendirán su particular homenaje al presidente Adolfo Suárez. En Córdoba, los jardines del Vial Norte se llamarán Presidente Adolfo Suárez. En Madrid, el aeropuerto de Barajas se llamará Barajas-Presidente Adolfo Suárez.

Suárez fue un demócrata. Tan demócrata que dimitió acosado por los suyos, que no le perdonaron que hubiese pisado el acelerador de la democracia más de la cuenta con la ley del Divorcio encarrilada, la reforma de las autonomías casi lista y, lo peor de todo, la legalización del PCE engañando a los militares franquistas, esos que luego dieron un golpe de Estado. Adolfo Suárez fue todo lo contrario que Antonio Cañero. Así que un poquito de por favor.

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25 de marzo de 2014 - 01:20 h