El tercer problema

"Vamos a ahorrar un millón de euros. Echemos a unos pocos de trabajadores. Haz la cuenta: con 28 habrá bastante. Tenemos margen para colocar a un gerente de los nuestros, a dos funcionarios de alto nivel y a mantener al ex portero de fútbol, padre del campeón del mundo de micro en autobús. De  las áreas de Seguridad, bomberos y policías, que ya ganan para lo que hacen, extraemos una parte, y de la de los mayores, que no necesitan apenas nada ya, la otra, para indemnizarlos con la Reforma Laboral que hemos aprobado. A  los delegados de Comisiones Obreras y a UGT les damos las gracias por colaborar en el "saneamiento" del Instituto y a las Federaciones Deportivas acuérdate de mantenerlas contentas que por ellas hemos sacado adelante los ceses". Esa ha podido ser la conversación mantenida por los dirigentes del Partido Popular de Córdoba, que han comenzado a destruir empleo público en una tanda de 28 personas del Instituto Municipal de Deportes de Córdoba. El ahorro que se persigue, sin embargo no es tal.

Toma la calculadora y anota. Cincuenta mil que gana el ex guardameta y concejal no electo, Miguel Reina; otros cincuenta mil el gerente amigo de  José María Bellido, Alfonso Jesús López; cuarenta y cinco mil que ganarán los dos nuevos  habilitados de Intervención y Secretaría, cada uno (90 mil);  314 mil que va a costar pagarles por los años trabajados a los 28 excedentes, y calcula unos 120 mil lo que habrá que ingresar a los abogados por papeles y papeles para que los 28 vayan al paro y "se jodan". Ah, añade la seguridad social de los mandamases y dietas más gastos.  La cosa se va a más de 600 mil euros, cien millones de las antiguas pesetas.

Un plan de ajuste. La campaña electoral pasada, giró en torno a las promesas de empleo que todas las fuerzas concurrentes hicieron a los parados. El PP y su candidato, ahora alcalde José Antonio Nieto, así lo hicieron.Pero pasados los meses, cuando la voracidad de los mercados, en el diseño del capitalismo más salvaje y cruel, reclaman pasta gansa de una deuda imposible de pagar y el aniquilamiento del trabajador que pasa a ser esclavo, aquellos que llegaron con el empeño de crear empleo, no sólo no lo hacen, sino que lo destruyen enviando a la desesperación a personas que condenan a la pobreza.

Sin embargo, lejos de aplicarse la misma medicina, usan  los fondos públicos de TODOS para vivir a costa del erario público e ir generando una casta alejada de la realidad social. Personajes, algunos, de dudosa capacidad para la tarea encomendada. Se llevan por delante a estas personas que accedieron, la mayoría de ellas, por concurso oposición, precisamente en la época en la que gobernó el hoy diputado popular Rafael Merino, lanzando la duda de interinidad igual a enchufe, cuando no es cierto.

Arrojan a la indignidad del paro forzoso a estos trabajadores que han visto privatizar instalaciones deportivas como las de Lepanto, concediéndoles la gestión a la constructora CANVAL, durante 21 años, en las postrimerías de Ocaña(IU); se cierran otras como la de Alcolea, agonizan Fidiana, prometen el Poli del Sector Sur que nos dicen ahora que lo demolerán algún día, van abandonando Vista Alegre y el Fontanar, marchándose la clientela del spinning y el aerobic a gimnasios particulares que cuestan más y sus empleados ganan menos.

Un desmontaje y descrédito de los Servicios Públicos que degradan, ante la estupefacción general que considera a los políticos el tercer problema del país, por detrás del paro y la crisis.

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10 de octubre de 2012 - 08:00 h
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