Representantes

Si lo que están contando en el caso Bárcenas es verdad nos van a dar la clave explicativa del lío en el que estamos metidos. Resulta que una serie de empresas, presuntamente, han estado pagando durante veinte años sobresueldos a los principales dirigentes del Partido Popular. Le llaman sobresueldos, pero por la cuantía y por el país en el que estamos son sueldos. O sea que dichos representantes públicos cobraban dos sueldos, uno del Estado por defender el interés público, y otro de las empresas por defender intereses privados.

Cuando yo era niño recuerdo que estaba generalizada la figura del representante. Los había de todo, de joyería, construcción, juguetes, alimentación, droguería, e iban con su maletita y sus folletos visitando comercios y empresas, con su sonrisa. A veces los llamaban viajantes, y después te los encontrabas en los bares y cafeterías, la mayoría comiendo el menú y leyendo cualquier periódico, mirando por encima de las gafas el Telediario. Con el tiempo lo del representante se ha quedado para los artistas, a los de otros sectores les habrán puesto nombre en inglés y ya parecerán otra cosa.

Resulta que los principales líderes del Partido Popular eran a la vez representantes de los de gin-tonic a tres euros, voz engolada, billetes de AVE gratuitos y aforamientos, y representantes de los de palillo de dientes, zapatos de saldo , sonrisa y paciencia para esperar a que Don Antonio terminara su reunión. Imagino que cuando se levantaban por las mañanas, en la intimidad de su familia, aún memorizaban las excelencias de sus máquinas de Alta Velocidad, o los porcentajes de sus productos financieros, y atravesaban las calles en dirección al despacho mirando las vallas y carteles en busca de información sobre la competencia. Una vez cruzada la puerta del Ministerio se transformaban, y como en uno de esos trucos de doble fondo, los folletos y memorándums que iban en los maletines se convertían en decretos leyes, concursos públicos y borradores de anteproyectos. En su escritorio, una vez repasada la prensa, negociaban consigo mismos:

- Un AVE que reducirá en veinte minutos el viaje de Alpedrete a Gurrumelos… eso tendrán que verlo los técnicos, Pepe…

- No lo dude, señor, generará un incremento del PIB local del 150% y los alemanes nos lo agradecerán

- Lo estudiaremos, Pepe, lo estudiaremos…

Imagino a nuestros próceres poseídos a lo largo del día por uno y otro de forma sucesiva, cambiando el tono de voz, la mirada, la forma de sentarse o la duración de las erecciones, como esos personajes de las películas de Hollywood en las que un adulto está preso en un cuerpo de niño, un hombre en el de una mujer, o dos amigos se intercambian las identidades.

Bien pensado no es tan difícil, salvo alguna explicación a tu amante por lo de las erecciones. Se trata de ponerle al maletín un sello dorado en el que ponga Ministerio de Medalomismo y ser capaz de que el interés privado de unos cuantos parezca el interés general de la mayoría. Eso se enseña en los cursos de las escuelas de verano de los partidos, y si uno no se siente muy seguro, con no hablar o dar las ruedas de prensa a través de televisión, resuelta la cosa. Mira que le hemos dado vueltas al asunto, y ha tenido que venir el extesorero a aclararlo todo. Propongo desde ya que se cree la Cátedra de Ciencias Políticas y Económicas José Luis Bárcenas y, para comenzar, le programen una serie de conferencias por todo el país. Que ya está bien de elucubraciones.

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9 de julio de 2013 - 08:25 h
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