Cabo de Gata

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Acabo de llegar de pasar unos días en Cabo de Gata y tengo la sensación de que está más hermosa que nunca. Como no es lógico que sea así pienso que ha empeorado, porque todo tiende a empeorar y por la cosa esa de la termodinámica, pero creo que el resto del mundo ha empeorado más, de ahí el error de percepción. Como lo demás se afea a un ritmo vertiginoso, ese semidesierto resulta cada día más sorprendente, más lejos del mundo. Aquello está lejos, septiembre también, y ha hecho un tiempo lejano también, a ratos al menos, por lo que todo ha sido relativamente extraño, en un espacio intermedio, ajeno. Esos espacios que decidimos conservar son una pequeña trampa que nos hacemos, están siempre casi igual, y de alguna forma pensamos que nosotros también, si esa playa o aquellas rocas están como la vez que vine cuando estudiaba la carrera, ¿ por qué no iba a estarlo yo también? Volver a ellos es seducirnos con la posibilidad de que somos los mismos, de que nuestro tiempo está detenido como el de esas imágenes que renovamos cada vez, y llenamos el mundo de espacios protegidos, ritos festivos, tradiciones, celebraciones que se caracterizan por ser idénticas a sí mismas, repitiendo gestos obsesivamente, como si eso nos librara de la apisonadora del tiempo.

Mariana ha estado todos los días buscando olas con las que pelearse y Iago algas para hacer ensaladas.

-¿ A qué a los cordobeses nos encantan las ensaladas de algas?

Hemos estado varios días llenando nuestra retina de imágenes que nos valgan para unos cuantos meses al menos, llenarnos de ese vacío que es imposible en nuestras ciudades, y en el que parece que todo puede empezar de cero de nuevo. El viaje terminó con una hermosa escena de esas que uno sueña cuando imagina la felicidad, una mesa larga, vino, pescados, manteles, niñxs empapados jugando en las olas cercanas, amigxs, conversación, en esa esquina de la Isleta del Moro en la que a cada rato alguna ola te salpica los pies, un lugar exactamente en el límite, el que está ahí desde siempre, que te hace sentir que es imposible ir más lejos, no puedes estar más cerca de tí ni más distante de las cosas irrelevantes.

A las 17:35 de ayer lunes 7 de septiembre eso se acabó y emprendimos la vuelta a Córdoba

-Papi ¿ Este carnaval me puedo disfrazar de Obelix Gafapasta?

Nota: En la imagen, campo de fútbol de Rodalquilar, ayer

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Publicado el
7 de septiembre de 2015 - 23:17 h
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