Reinventando el 'fast food'

Cuando cualquier español visita por primera vez México DF se sorprende por la cantidad de puestos ambulantes de comida que hay. En cada esquina encuentras un par de taquerías, con quesadillas, tacos dorados, empanadas.... -reiventando el fast-food a la mexicana- con cualquier cantidad de aceite fritanga (el mismo que encuentro cada siete días tirado por la alcantarilla de esa misma esquina) y salsa picante, 100% hot. Ahora, ese mismo españolito llega, dejándose de llevar por lo concurrido del lugar, come y muere pegado a un asiento de cerámica llamado Roca. La indigestión, conocida en este caso como "venganza de Moctezuma", le obligará a estar varios días a pastillas, arroz hervido y llevando la degustación gastronómica con más calma. Es impresionante el peso en la economía sumergida y su importancia en el día a día de un mexicano medio la existencia de estos puestos de comida cerca de su casa, de su trabajo o en la calle con más tráfico de la ciudad. Por menos de 30 pesos -un euro y medio- han desayunado o almorzado copiosamente ese día y en menos de 15 minutos. Y vaya negocio libre de impuestos

para el vendedor.

El fast food, sin duda tan denostado en los últimos años, se ha convertido en una cultura cool si en lugar de acudir a esa cadena de hamburguesas o bocadillos, vamos a los llamados "Food Trucks" o "gastronetas". Camiones de venta al público en las plazas o calles de las ciudades más cosmopolitas, incluida Madrid, que ofrecen este tipo de comida pero con una falsa apariencia de gourmet y bien elaborada. Finalmente esconden la misma realidad: comida basura, comida chatarra.chatarra Que no lo nieguen... ¿Va a ser lo mismo comer en un restaurante tradicional que pegado a un camión, de pie y en la calle? ¿Qué pensará Chicote de todo esto? 

En fin, donde seguro no comes "fast"fast" ni es un puesto al uso, son esos tradiciones chiringuitos de temporada e

n Córdoba donde ofrecen toda variedad de caracoles cocinados al gusto: caldo ( receta tradicional), picantones, gordos... Eso sí que es un homenaje culinario donde mojar pan y relamerse a gusto. Nada de fritanga. Unos meses al año la ciudad se transforma en cierto modo, ambientada por estos puestos en los que tomar unas cervezas y una tapa de caracoles para celebrar el sol de primavera. ¡Ayyy! No es tan cool porque no los venden a bordo de un camión, algo que sería paradójico para un caracol.¡Ayyy!cool Casi lo tengo decidido, ya lo he pensado y planeado. Yo en México quiero poner un puesto de caracoles en la esquina de Reforma y la DianaReformaDiana. Y ahora vamos a poner de moda el slow food caracol picantón.

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14 de marzo de 2016 - 04:20 h