Entregar la justicia. Total, qué más da
Mientras nos preparábamos para ver el partido de España contra los austriacos, entró por el móvil el acuerdo andaluz del PP y VOX. Unas capitulaciones en toda regla de 60 páginas y 150 medidas. Entregar la JUSTICIA en un macro paquete infumable, me transportó al lejano día de 1492 en el que Aíxa, la madre de Boabdil, al entregar las llaves de Granada a los Católicos, le dijo “Llora como mujer lo que no supiste defender como hombre” ¡Cómo la entiendo!
El hombre bueno, sensato y que a nadie desagrada, nuestro Juanma Moreno, alias Boabdil, ha entregado la cuchara. Pero no creo que pueda creer que su rendición será alabada por sus votantes, incluyendo el amplio sector de andaluces que le ha votado, procedentes de un centro izquierda sin muchas opciones en el panorama actual. Rendirse y capitular no era lo prometido.
Que el líder andaluz de Vox entre en el gobierno parece lo menos malo. Muchas veces en los equipos es sano y hasta interesante que haya opiniones diversas. Pero que se otorgue al que te “chantajea”, la vicepresidencia, con todo el bombo que a ello le darán, era innegociable. Lo de la macro “Consejería de Turismo, Justicia, Administración Local y Desregulación”, como diría Saritísima ¡pero qué invento es esto!
Que los periódicos afines digan que en Andalucía Vox “no tendrá tres consejerías, como en otras comunidades autónomas” (he leído ya la frase varias veces) es una idiotez. No, es peor, con una diferencia de votos mayor, va a tener no solo la vicepresidencia, sino una consejería que son cuatro distintas.
Si fuera Aixa, ya saben, la mamá del cobarde, le habría espetado “hijo, la justicia no se toca nunca y menos en los tiempos que corren”. Como mujer de derecho creo que es sencillamente intolerable ningunear de esta manera la Justicia, soltarla cuando te rindes a cambio del poder y paquetizarla, si me lo permiten, con cosas que a su lado son chorradas.
Primero porque el ciudadano, que desconoce muchas cosas de cómo funciona la justicia, lo que piensa es que no vale nada y que “da igual, que da lo mismo”. Paquetizarla con cosas que nada tienen que ver es banalizarla y politizarla aún más. Y, créanme, los juzgados que cada día hacen su trabajo y que salvaguardan todos nuestros derechos, esos que llenan las bocas mentirosas de los políticos, son independientes y así deben seguir. La justicia debe tener su propia consejería independiente y, a ser posible, con alguien al frente que sea y sepa de justicia.
Si la metes en un paquete con cosas tan dispares como el turismo, o la administración local, la relevancia que desde fuera se percibe es cero. Si, para colmo, la metes en el saco de esa “desregularización” que ha inventado el señor Abascal y que impone como su sello de calidad … y de sus gónadas, pues peor ¿desregularizar es eso de abolir normas y leyes? ¿esas que aplican los jueces? … ¡madre mía de mi vida!
Y dirán, hombre, es que entregar a VOX la igualdad, los derechos LGTBI, o la violencia de género, eso sí que no. Y no digo que no, pero discúlpenme, lo más importante, para salvaguardar precisamente esos derechos, es una justicia independiente y la independencia, como la mujer del César, no solo tiene que serlo, sino parecerlo, sin mezclarla nunca con nada.
Creo que peor negociación no se podía hacer y lo digo después de haberme leído las 60 páginas de las capitulaciones y admitir, sin ningún pudor, que hay muchas medidas que parecen de sentido común. Pero hay muchas otras en las que el abismo insalvable que había lo han dinamitado a base de vender lo más sagrado. La palabra de un político.
España 3 Austria 0. PP 0 VOX 4
Sobre este blog
Soy cordobesa, del barrio de Ciudad Jardín y ciudadana del mundo, los ochenta fueron mi momento; hiperactiva y poliédrica, nieta, hija, hermana, madre y compañera de destino y desde que recuerdo soy y me siento Abogada.
Pipí Calzaslargas me enseñó que también nosotras podíamos ser libres, dueñas de nuestro destino, no estar sometidas y defender a los más débiles. Llevo muchos años demandando justicia y utilizando mi voz para elevar las palabras de otros. Palabras de reivindicación, de queja, de demanda o de contestación, palabras de súplica o allanamiento, y hasta palabras de amor o desamor. Ahora y aquí seré la única dueña de las palabras que les ofrezco en este azafate, la bandeja que tanto me recuerda a mi abuela y en la que espero servirles lo que mi retina femenina enfoque sobre el pasado, el presente y el futuro de una ciudad tan singular como esta.
¿ Mi vida ? … Carpe diem amigos, que antes de lo deseable, anochecerá.
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