El evento canónico... ¡Vamos España!
(guía lingüística para boomers carcas)
Esta noche puede ser el evento canónico del fútbol español. El fútbol sí, eso que nos une como país más que cualquier otra cosa, eso que nos hace olvidar los problemas del día a día y hasta convierte en invisible la política putrefacta que nos asola. Lo más importante de las cosas menos importantes, como dicen algunos.
¿Qué no sabe lo que es un evento canónico? Pues es usted, con mucha probabilidad, un boomer carca y desactualizado que no tiene ni idea de la jerga pop y actual que utilizan nuestros jóvenes. En mi caso lo era, pero ya no, porque resulta que he recibido un curso acelerado de mi hija que me ha dejado fascinada.
Tanto, que he incorporado a mi lenguaje diario todo lo aprendido. El otro día, entrevistando a un cliente, me sorprendí a mí misma diciéndole, tras contarme algo para él muy doloroso y revelador, que marcara su futuro, “esa infidelidad de su esposa ha sido su evento canónico”. El hombre me miró perplejo.
Y es que esos sucesos vitales que pueden marcar nuestra personalidad, o nuestro destino, que pueden ser maravillosos o, todo lo contrario, son nuestros eventos canónicos. Y hoy nuestra selección, España y D. Luis de la Fuente tienen el suyo. Llegado de la nada, del paro y hasta por auténtica carambola, el suplente invisible al que de pronto le dijeron, “calienta, que sales”, se va a convertir en el digno sucesor de D. Vicente y nos dará la gloria y una segunda estrella. Sí, porque vamos a ganar, lo afirmo. Pero si, por un casual, que solo admito en el terreno de la hipótesis más absurda, no fuera así, Don Luis seguirá teniendo hoy su evento canónico … y mucha aura.
Y es que “tener aura” es otra expresión nueva. En redes sociales se usa para elogiar el carisma, el estilo, o la confianza natural de una persona. Esa energía positiva que Don Luis tiene, con o sin evento canónico. Él ha obrado el milagro de hacer un equipo donde la clave no es la individualidad, sino el compromiso de todos y el juego elegante, hilvanado con hilos de oro.
“Ser funable” es otro neologismo de la jerga de internet que he aprendido. Verán, si les digo que Mariano Rajoy es funable seguro que lo entienden. Nuestro Mariano, que ha ratificado su no disculpa por aquello de los pocos franceses que hay en la selección francesa, hoy seguro que esté pensando en los muchos catalanes que hoy juegan contra el ídolo de La Masía. Pues sí, ser funable es ser criticable, digno de ser expuesto públicamente por tener una opinión o comportamiento reprochable.
Ejemplos de funables hay muchos. A mí me resultan cada día más funables esos señores que se permiten practicar el manterrupting. La supremacía con la que algunos hombres interrumpen a una mujer para cortarle su discurso y corregirle lo que está diciendo, creyéndose con más capacidad y conocimientos que ella, aunque no tengan ni idea de lo que ella sabe.
El colmo es hacerlo con vomitiva condescendencia. No solo te interrumpen, sino que te explican lo que tú ya sabes, mucho mejor que ellos. Mansplaining se llama. Pues todavía hay algo peor. Cuando el sujeto en cuestión, mientras te interrumpe y te da lecciones, se toca sus partes nobles o se despatarra, como diciendo “aquí tienes esto, chatina”. Apunten, manspreading.
Bueno, les dejo, que el FOMO* me puede. No me perdería el partido de esta noche por nada del mundo. ¡Vamos España!
*miedo a perderse algo
Sobre este blog
Soy cordobesa, del barrio de Ciudad Jardín y ciudadana del mundo, los ochenta fueron mi momento; hiperactiva y poliédrica, nieta, hija, hermana, madre y compañera de destino y desde que recuerdo soy y me siento Abogada.
Pipí Calzaslargas me enseñó que también nosotras podíamos ser libres, dueñas de nuestro destino, no estar sometidas y defender a los más débiles. Llevo muchos años demandando justicia y utilizando mi voz para elevar las palabras de otros. Palabras de reivindicación, de queja, de demanda o de contestación, palabras de súplica o allanamiento, y hasta palabras de amor o desamor. Ahora y aquí seré la única dueña de las palabras que les ofrezco en este azafate, la bandeja que tanto me recuerda a mi abuela y en la que espero servirles lo que mi retina femenina enfoque sobre el pasado, el presente y el futuro de una ciudad tan singular como esta.
¿ Mi vida ? … Carpe diem amigos, que antes de lo deseable, anochecerá.
0