Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.
La portada de mañana
Acceder
Lee ya las noticias de mañana
Sobre este blog

Soy cordobesa, del barrio de Ciudad Jardín y ciudadana del mundo, los ochenta fueron mi momento; hiperactiva y poliédrica, nieta, hija, hermana, madre y compañera de destino y desde que recuerdo soy y me siento Abogada. 

Pipí Calzaslargas me enseñó que también nosotras podíamos ser libres, dueñas de nuestro destino, no estar sometidas y defender a los más débiles. Llevo muchos años demandando justicia y utilizando mi voz para elevar las palabras de otros. Palabras de reivindicación, de queja, de demanda o de contestación, palabras de súplica o allanamiento, y hasta palabras de amor o desamor. Ahora y aquí seré la única dueña de las palabras que les ofrezco en este azafate, la bandeja que tanto me recuerda a mi abuela y en la que espero servirles lo que mi retina femenina enfoque sobre el pasado, el presente y el futuro de una ciudad tan singular como esta. 

¿ Mi vida ? … Carpe diem amigos, que antes de lo deseable, anochecerá.

Cines de verano “de interés público cordobés”

Cine de verano Fuenseca

Magdalena Entrenas

27 de junio de 2026 19:54 h

0

He disfrutado mucho a lo largo de mi vida de los cines de verano. Marcaron mi infancia, me hicieron soñar en mi juventud y de mayor han sido el mejor plan después de un día de trabajo en las calurosas noches del verano. 

Recuerdo de manera especial aquel cine de la plaza de toros de Córdoba. Bajar por la puerta grande de Los Califas, bocadillo en mano y pisar la arena del redondel, me fascinaba. Hubo una época en la que las sillas estaban allí apiladas. Cogías la tuya y te colocabas donde podías. El olor del albero recién regado y el cielo lleno de estrellas que asomaban por el perfecto círculo de la plaza siguen indelebles en mi memoria.

He ido también al cine de verano en otras ciudades. En Lucca, Italia, recuerdo una maravillosa noche que fuimos a uno situado en la muralla renacentista de la ciudad. De la película, de la que entendí lo justo, no recuerdo mucho, pero la emoción de sentir aquel lugar, la brisa nocturna y el olor del ambigú, no se me olvidan. En la Toscana italiana, los cines de verano son parte de su patrimonio. 

También fui en ciudades donde mitigar el calor no era el objetivo. En Cork, Irlanda, durante los meses de verano, los jardines de la histórica cárcel de la ciudad se transforman en un espectacular cine al aire libre. Te sientas en el césped a disfrutar de la magia del cine con mantas con picnic sofisticados. De aquella noche recuerdo estar liada en la manta que me prestaron con mucho frío. 

Y, por supuesto, están los cines de verano de mis vacaciones en la costa malagueña. Durante la feliz inconsciencia que es la niñez, el Imperial Cinema fue mítico. En aquel cine de verano, con olor a mar y dama de noche, fue donde me cogieron con timidez la mano por primera vez. Vi desde La guerra de las Galaxias hasta El padrino y, después de la noche de Tiburón, me pasé varios días sin rebasar el rompeolas, solo atenta al horizonte. Tardé muchos días en volverme a poner las gafas de bucear. Si no ves, no sufres.

En todos los cines de verano he sido siempre feliz. Son una mezcla explosiva de emociones de todos los sentidos. No es solo la historia que pasa ante tus ojos; es el olor, el sabor de la cena, los altramuces, el cielo como único techo, las estrellas que titilan y, de vez en cuando, la fascinación de la luna llena. Es compartir en familia, disfrutar con amigos, o soñar y emocionarte con los amores, tan efímeros como intensos. 

Los cines de verano son alimento para el alma, salud para el cuerpo y sosiego para el espíritu. Son la mejor cita final de un día de verano. Pero, es más, en Córdoba son auténtica necesidad. En los tórridos días de la canícula cordobesa, para personas de cierta edad o niños pequeños, para quienes no tienen patio, ni jardín, ni piscina, los cines de verano se convierten en la mejor -o única- opción para salir a soñar y respirar. 

Las ciudades que tienen el privilegio de tener estos remansos de vida tienen la obligación de conservarlos. Porque no todo puede medirse en términos económicos, porque una ciudad es su memoria colectiva, porque hay que proteger lo que causa beneficio social y cultural, porque mejorar la calidad de vida e invertir en felicidad de los ciudadanos, debe ser prioritario. 

Por todo esto y porque una ciudad no se define solo por las obras que construye, sino por los espacios que conserva, ustedes están tardando en reaccionar y hacer lo que tienen que hacer.

Declaro nuestros cines de verano de interés público cordobés ¿Lo hacemos? 

Sobre este blog

Soy cordobesa, del barrio de Ciudad Jardín y ciudadana del mundo, los ochenta fueron mi momento; hiperactiva y poliédrica, nieta, hija, hermana, madre y compañera de destino y desde que recuerdo soy y me siento Abogada. 

Pipí Calzaslargas me enseñó que también nosotras podíamos ser libres, dueñas de nuestro destino, no estar sometidas y defender a los más débiles. Llevo muchos años demandando justicia y utilizando mi voz para elevar las palabras de otros. Palabras de reivindicación, de queja, de demanda o de contestación, palabras de súplica o allanamiento, y hasta palabras de amor o desamor. Ahora y aquí seré la única dueña de las palabras que les ofrezco en este azafate, la bandeja que tanto me recuerda a mi abuela y en la que espero servirles lo que mi retina femenina enfoque sobre el pasado, el presente y el futuro de una ciudad tan singular como esta. 

¿ Mi vida ? … Carpe diem amigos, que antes de lo deseable, anochecerá.

Etiquetas
stats