Chin chin

La última entrada del año tiene la gran tentación de hacer balance del mismo. Pero de eso ya se encargan las televisiones o lo que queda de ellas. Yo sólo destacaré como una señal esperanzadora de que no todo está perdido el hecho de que Justin Bieber se retire. La verdad es que no me creo que vaya a ser por demasiado tiempo, pero la noticia en sí es fantástica. de manera que seguiré esa inercia y miraré al futuro con los mejores deseos para el año que comienza.

Deseo cosas simples. Las complicadas se escapan a mis designios y realmente no ofrecen tantas satisfacciones como los pequeños detalles. Comenzar el año como quien comienza un libro. Disfrutarlo con una lectura lenta. Deseo tiempo para reflexionar, amor físico y aprender a cocinar en condiciones. Deseo acabar un disco  cuya arcilla va tomando forma despacio. Deseo una lucidez en alta definición, inteligencia a mi alrededor que me salve de la náusea de cada día. Buenas conversaciones. A ser posible en persona, mejor que por WhatsApp.

Deseo también que Cordópolis siga creciendo. Que Comicalla nos prepare cada domingo su receta de realidad pura de bellota, que Elena Medel armonice sus tiempos a nuestras ganas de leer, Aris reivindique las palabras, las dichas y las calladas, y que Meteofreak nos anuncie un tiempo mejor. Doy por garantizada la insurrección de Antonio Manuel.

Apaguen las luces, que sale muy caro y aprovechen la oscuridad para meterse mano. Hay otras formas de energía. Y en cuanto al Córdoba... ahí sí que virgencita, virgencita...

A todos, en general, y a mi entorno en particular, salud.

Chin-chin.

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30 de diciembre de 2013 - 07:00 h
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