Patriota

Señora presidenta. Señoras y señores diputados, amigos y amigas, ciudadanos y ciudadanas, contribuyentes, semovientes y, también, por qué no, mascotas afines que sentimos como parte de la familia. De los nuevos tipos de familia:

Vengo aquí a hablar de la patria. Se llama España y está llena de españoles y españolas, aunque algunos piensen otra cosa.

Hablo de la patria y sus hospitales, sus centros de día, sus escuelas y la pasta que dejo para ello. Hablo de las carreteras y sus baches, sus peajes y, también de la memoria que permanece en sus cunetas.

Digo patria y digo también Méjico, mezcal, un barco, exilio, libros, profesores, Tánger, Venezuela y Argentina (por resumir, tengo poco tiempo…).

Al decir patria también vengo a decir cambio. Sin susto al abismo, sin miedo al conflicto, si lo hubiera.

Miren, les cuento un caso común: un amigo –patriota- afronta en estos primeros días del año un caso de cambio. Que tiene cierto vértigo. Sí. Que se zambulle en él y lo afronta. También. Es el signo de nuestro tiempo. No pasa nada peor que lo mejor que nos ha pasado. El Apocalipsis es una puñetera milonga inventada para asustarnos.

Patriotas: cambiemos para que todo cambie a mejor y dejemos al puto gatopardo encerrado en una jaula para que le tiren chuches los nostálgicos en su triste zoo.

Tampoco es para tanto, joder.

Lampedusa; eras un soso.

Gracias, señorías.

https://youtu.be/IJSv6JXKS_I

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5 de enero de 2020 - 00:58 h