Eros y Thanatos
Hace un par de días se celebró mi cumpleaños. Se celebró en todo el mundo porque soy un ser global que lleva ya muchos años sobre la faz de la Tierra.
Mi cumpleaños no fue el único que se celebró ese día, porque no vivo solo. También cumple años el 26 de junio Arconada, un portero español famoso y algunos dicen que también ese día celebraba su nacimiento Julio César que, a pesar de su nombre de futbolista, era un emperador romano que es una cosa también de gran importancia.
El caso es que acabo de cumplir siete años más de los que jamás tuvo mi madre. No es que me sienta especialmente mayor pero es un dato que acojona un poco. Es decir, llevo siete años más viendo y viviendo asuntos que a mi madre no le “fue dado” ver ni vivir.
El día de mi cumpleaños cualquier niño rescatado entre los escombros del terremoto también deberá celebrar que esta vivo. Otros, desgraciadamente, no.
Eros y Thanatos, esas dos pulsiones que nos mueven según la teoría psicoanalítica de Freud, era la respuesta correcta a una pregunta en el programa “Saber y ganar” del día de mi cumpleaños. Ninguno de los tres concursantes la acertó. Yo sí, sentado en el sofá de mi salón. Me alegré.
Celebré mi último cumpleaños comiendo un pollo que encargué en el asador de mi barrio, muy bueno, 13 euros, porque soy una persona austera y de gustos sencillos.
Y, curiosamente, ese día me regalaron un horno eléctrico que aún no he podido instalar. Cuando lo haga quizás jamás vuelva a encargar pollo asado del barrio y puede que ese viejo negocio familiar cierre y yo me sienta culpable. Pero no lo sé, porque nada del futuro está ahora escrito.
Que se lo digan al niño rescatado del terremoto o que se lo hubieran contado a mi madre en vez de robarle más de siete cumpleaños. Eros y Thanatos, esas dos pulsiones que nos mueven.
Sobre este blog
Como desde siempre he sido reacio a levantar pesos o manipular herramientas, pero sé leer, escribir y hablar, he acabado trabajando (es un decir) en medios de comunicación escritos y radiofónicos. Creo que la comunicación y la cocina tienen muchas cosas en común: por ejemplo ambas necesitan emisores y receptores, y tienen una metodología parecida, una suerte de sintaxis y de morfología que deben ser aplicadas. Cocino habitualmente en casa y mi último descubrimiento ha sido comprobar que recoger y limpiar utensilios mientras preparo la comida es muy bueno: ha cambiado mi vida, de hecho. Buen provecho a todos.
0