Mamá quiero ser coach

Creo que ha nadie se le escapa que hemos vivido, vivimos en una etapa de burbujas (en algún medio de comunicación ya anuncian la vuelta de la burbuja inmobiliaria... de locos) y el Coaching no escapa a esta tendencia (en algún post anterior ya me referí a este tema). Seguro que en tu entorno más cercano conoces a alguien que se dedica, o se va a dedicar al Coaching, y si no es así, no tienes más que encender la televisión, hacer un poco de zapping y tarde temprano aparecerá un coach en escena. También es verdad, que muchos profesionales se están re-etiquetando, adquiriendo la categoría de coaches cuando hasta el momento han sido magníficos consultores, asesores, mentores, formadores... la moda manda.

Y es que el efecto llamada del Coaching es muy sugerente: una profesión que trata con personas, enfocadas en ellas, que las ayuda a crecer, a ser mejores, a liberar su talento. Tampoco hay que obviar que en este contexto de desempleo tan duro, el coaching se presenta como una posible salida profesional. Del mismo modo profesionales, directivos, mandos intermedios, se plantean acceder a formaciones relacionadas con el coaching para mejorar su perfil competencial y desarrollar un desempeño más efectivo en el ejercicio de su puesto de trabajo.

Pues bien, también creo que hay una burbuja en lo que a formación en coaching se refiere. Cuando hace años comencé mi formación en Coaching tuve que irme a cursar mis estudios a Valencia. Hoy un alumno de nuestra ciudad se encuentra, sin salir de casa, con una amplia oferta, y desde aquí quisiera aportar mi visión acerca de los 5 puntos fundamentales que todo alumno debiera de chequear a la hora de plantearse una formación de estas características:

1. Acreditación de una Asociación: El coaching actualmente no es una profesión regulada oficialmente y son las Asociaciones de Profesionales las que confieren "legitimidad" al ejercicio de la profesión, a través de la adhesión a su Código Ético y de buenas prácticas. Del mismo modo, estas Asociaciones certifican Programas formativos de distintas Escuelas que garantizan el nivel de calidad y excelencia alineado con su Código Ético y Estándares.

2. Aval de una Universidad: Por lo expresado anteriormente, el que un Programa además tenga otorgada la acreditación de una Universidad, refuerza doblemente su propuesta y le otorga un nivel alto de cualificación académica.

3. Coaches en Activo y Certificados: Este tema es importante. Hablamos de enseñar Coaching y para ello quién mejor que coaches que estén inmersos en procesos de coaching con personas y/o organizaciones. No se trata de tener en el profesorado magníficos conferenciantes, gurús de diversas materias, personas con un alto recorrido en el universo de RRHH, es más simple que todo eso, se trata de coaches que regularmente tengan sesiones. ¡Quién mejor que ellos para explicar de forma directa cómo hacer Coaching!.

4. Experiencia: Directa o indirectamente la Escuela que ofrece la propuesta formativa debe de acreditar su experiencia en la Organización de este tipo de eventos. Por su singularidad, por su estructura, por el profesorado, la experiencia continuada proporciona la posibilidad de moldear y afinar cada año este tipo de Programas.

5. Coste: Ni que decir que este punto, en la actualidad, se convierte en un aspecto crítico a la hora de que la persona se decante por uno u otro. Es comprensible y sólo dos reflexiones: compara el precio siempre en igualdad de condiciones y segundo pregúntate en cuánto valoras tú proceso de crecimiento personal y profesional.

Y nada más. Desde la organización que represento, TIM, al igual que nuestro partner Zinkco, estamos obsesionados en ofrecer estándares de calidad alineados con los 5 puntos anteriores y te invito a que lo compruebes accediendo a nuestras webs (tim-coaching.com / zinkcoaching.com). Es nuestra forma de honrar la profesión de coach. Es nuestra manera de aportar coherencia. BE TIM.

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Publicado el
9 de octubre de 2014 - 17:17 h
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