Estado de Gracia: Olé!

John Grinder  co-creador de la P.N.L. introduce el concepto de Estado de Gracia para referirse a un momento de plenitud de recursos, de máximo desempeño, que podemos experimentar y repetir a lo largo de nuestra vida.

Grinder lo asocia a la conducta que desarrolla un niño durante su infancia: sin prejuicios, sin limitaciones, sin miedo a equivocarse, sin ideas preconcebidas; no analiza, ni juzga, simplemente aprende a través de la experimentación y la diversión. El resultado es sobresaliente: consigue realizar cosas extraordinariamente difíciles y complejas, probablemente porque no se cuestiona que no se puede. Lo hace y punto, las veces que haga falta. Cada niño es un genio.

El sábado pasado 5 de abril, viví la experimentación de un Estado de Gracia en un "niño" de casi 78 años. Manuel Benítez El Cordobés, nació el 4 de mayo de 1936, y reapareció en el vigésimo festival a beneficio de la Asociación Española Contra el Cáncer con resultado de escándalo: dos orejas y puerta grande. La leyenda no sólo esta viva sino que se agranda.

El torero hizo el pasado fin de semana lo que hacen todos los niños, JUGAR, sólo que no se encontraba sólo, o con unos cuantos amigos, tenía a miles de personas jaleándolo y aplaudiéndolo… ¿y qué ocurre cuando un niño se siente el centro, el protagonista? Que literalmente se desata, se descontrola, y la pasión lo guía. Básicamente es lo que allí se respiró el sábado, el apasionamiento de un persona, el amor a una profesión y una vocación. Era imposible disimularlo: los gestos al público, los desplantes al animal, las broncas a su cuadrilla durante la lidia… PASIÓN EN ESTADO PURO. Cuando saludaba al público ante las ovaciones no lo hacía como cualquier maestro, con pose elegante, regia, señorial. Abría tanto los brazos que parecía querer estrechar a todos y cada uno de los asistentes al evento. La conexión fue total.

Pero si me tengo que quedar con un detalle de todo lo vivido ese día, elijo la cara de el Cordobés  en su salida a hombros. Indescriptible. Sonrisa eterna, estado de éxtasis, seguro que su cabeza se trasladó a otros momentos de su pasado glorioso (Madrid, Sevilla, Barcelona), y su ya castigado cuerpo a buen seguro también rememoró estas experiencias. Derroche de personalidad y carisma, lección a los más noveles lo que significa estar enamorado de una profesión.

Todos nacemos genios, pero el devenir de la  vida, las decisiones que tomamos y dónde nos desenvolvemos, condiciona nuestro futuro y provoca que nos olvidemos de  ello, nos desconecta de la pasión por descubrir, explorar y divertirnos.

¿Dónde tengo que firmar para llegar a los 78, con esa vitalidad, actitud? El niño es el padre del hombre, supongo que algo dependerá de un servidor. Asumo la responsabilidad de mantener la mirada de niño. BE TIM.

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12 de abril de 2014 - 21:48 h