Pero no hay gatos en América

No me considero una loca de los gatos pero creo que alguien tenía que hablar de este tema en algún momento. Ya está bien. ¿De verdad creen que no nos hemos dado cuenta? En las series de la tele NADIE tenía gatos como animales de compañía.

Tampoco soy una loca de los perros (por lo que leo, soy poco entusiasta de nada) pero es sorprendente (ya, me consta que exagero) como nos han inculcado la idea de que los perros son la mascota ideal, el mejor amigo del hombre, y los gatos son los malos. ¡Qué los malos! Si no les daban papel ni para eso.

Gracias a internet hemos podido superar esta marginación global felina e incluso podría decirse que la red de redes está funcionando a día de hoy por y para los gatos.

Vídeos, imágenes, gifs animados… de gatos gordos, feos, pequeños, grandes, obesos… Con caras de odio, ternura, bizcos… Que saltan, trepan, ronronean, se esconden en cajas, hacen paellas, recitan a Neruda…

No hay nada más hipster que ver vídeos de gatos e incluso tener gatos. Y como lo hipster es como Hacienda, que somos todos, pues hoy vivimos en un mundo donde los gaticos y sus gatinadas están más presentes que nunca.

Pero esto no era así en los 80. La década negra de los gatos.

Para plantear esta "teoría" basta con acudir a la memoria colectiva de las míticas series de la televisión con las que hemos pasado tantos buenos ratos (gracias a las reposiciones incluso más de los esperados).

¿Cuántos gatos recuerdan en alguna de estas familias numerosas, extrañas parejas, ancianas forradas o primos lejanos? Exacto, ninguno.

Pero esperen, esperen. Sí hay. Al menos dos: está Lucky el gato de AlfAlf y Salem en SabrinaSabrina (ya, vale, se supone que estoy hablando de gatos reales, pero en alguna toma juraría que era uno de verdad y no ese muñeco de cartón piedra que daba consejos vitales a diestro y siniestro).

Sin embargo… ¿cuántos perros les vienen a la cabeza eh? Buf, cantidad. Estos son sólo algunos de los canes que recuerdo coprotagonistas de las series norteamericanas que consumíamos de pequeños-adolescentes-jóvenes, entre finales de los 80 y los 90 vaya, y fijo que se me olvidan muchísimos…

Desde Jack y Bandido de La Casa De La Pradera, para los más antiguos, Comet de Padres Forzosos o Brandon el perro de Punky Brewster (si es que no era el mismo), Buck la mascota de Matrimonio Con Hijos, Eddie el perro del padre de Fraiser o Perro el sabueso que iba con Colombo, hasta otros más recientes como el protagonismo que quisieron dar a Vincent en Perdidos (puestos a meter hilo argumental sinsentido ni solución, ¿por qué no colar más planos del perrete?). Por no hablar de los que son hasta los propios protagonistas de las series: Lassie, Rin Tin Tin o Rex, un policía diferente (es que si no lo digo del tirón me suena raro).

Y así es como trataron de conseguir que fuésemos una sociedad anti-gatos y que se generalizase la idea de que son animales rancios, malos, poco cariñosos, odiadores de niños, egoístas…

¿Hola? Yo lloré cuando atropellaron a Brandon y reí cuando Alf trató de hipnotizar a Lucky para comérselo (que conste que tampoco me descojoné porque la escena es lamentable).

Esto es así. La vida prototípica de las series norteamericanas no quería ni quiere gatos. Hasta la llegada de internet una especie de Ailurofobia (no entiendo por qué no optaron por gatofobia) invade el país y el imaginario común planetario.

O quizás simplemente sea que es más complicado rodar con gatos. Piénselo.

Así lo creyeron los rusos (al menos Fievel y los suyos) y así se lo vendieron a medio mundo. Que no hay gatos en América.

http://www.youtube.com/watch?v=jHioQ18JHoQ

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12 de noviembre de 2013 - 08:36 h