Bellas (I): La primera de la lista

Cinco años antes, Nuria había ocupado el puesto 237 en una lista que le hubiera gustado encabezar. Había solicitado uno de los nuevos pisos de protección social que el Ayuntamiento de Vilanova i la Geltrú sacó a concurso el año en el que la crisis hipotecaria ya estaba confirmada.

Había hecho sus cuentas sin pedir opinión a Antonio y le salían. Con aquel precio podría por fin estrenar casa y firmar su propia declaración de independencia en un apartamento de dos habitaciones, 60 metros cuadrados y primeras calidades, pero la suerte volvió a serle esquiva.

"No cumple los requisitos", ése fue el motivo que apareció junto a su nombre en la lista de excluidos del sorteo publicada en noviembre de aquel año. Con 35 años, sin casa propia y descartada la opción de ser madre, lloró sobre el hombro de Antonio lamentándose por un futuro que veía cada vez más negro. Llanto que él reprochó recordándole lo afortunada que era de tener pareja.

Después de Navidad acordaron ir a vivir juntos. Encontraron una ganga en la zona del Camino de Piular. Una pequeña parcela con vivienda y espacio suficiente para un huerto y un gallinero. Un hogar a las afueras del pueblo y retirado de vecinos que pudieran oír sus discusiones.

Una casa de la que Nuria huyó una tarde en busca de ayuda a los servicios sociales municipales. Esta vez sí cumplía los requisitos. La orden de alejamiento llegó de manera inmediata y la trabajadora social cumplió con sus visitas a Nuria, con las que llegó a entablar una amistad medida, de ésas que no alcanzan la complicidad necesaria para confesar todas tus miserias; de ésas que no permiten revelar la decisión de perdonar a tu novio y volver a la parcela, al huerto, al gallinero y a las discusiones.

Para entonces ya había pasado un lustro desde su intento de independencia. Volvía a ser Navidad. Había celebrado el Año Nuevo besando a Antonio y esperaba que el día de Reyes viniera cargado de regalos. No llegó a verlos: el 5 de enero se convirtió en la primera de la lista.

*Nuria Rodríguez Piñol, de 43 años, murió de un golpe en la cabeza y su cuerpo fue quemado por su pareja en la casa que compartía en la zona conocida como Piural. Nuria fue la primera de la lista de mujeres asesinadas por sus parejas o ex parejas en España a lo largo de 2014.

La suya es la primera de las historias que me he propuesto recuperar en la serie "Bellas", con la que no pretendo más que recordar las vidas que unas "bestias" decidieron un día dar por acabadas. La reconstrucción de sus historias las haré a partir de los datos biográficos que logre documentar -como la aparición del nombre de Nuria en la lista de excluidos del departamento de vivienda social del Ayuntamiento de Vilanova- y con mi imaginación.

Empiezo esta serie con 41 historias por reconstruir y con la esperanza de no tener que añadir ni una sola más.

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13 de septiembre de 2014 - 13:33 h