De la Empresa de Escala a la Empresa Aumentada con IA
Ayer noche leí un interesante artículo publicado en El Confidencial sobre la conocida Paradoja de Solow. Una reflexión económica que lleva décadas sobre la mesa y que, resumida de forma sencilla, plantea una cuestión aparentemente extraña: ¿cómo es posible que tecnologías tan transformadoras como los ordenadores, Internet o el software hayan tardado tanto en reflejarse en las estadísticas de productividad?
Mientras leía el artículo, me di cuenta de que lo que realmente me llamaba la atención no era la paradoja económica en sí, era otra cosa; supongo será porque no soy economista. Llevo más de veinticinco años trabajando en entornos digitales, ayudando a empresas a adaptarse a cambios tecnológicos, desarrollando modelos de negocio y observando cómo cada gran transformación tecnológica termina alterando la forma en que las organizaciones compiten y leyendo aquella reflexión pensé que quizá estamos haciéndonos la pregunta equivocada.
Tal vez el verdadero cambio que estamos viviendo no tiene que ver únicamente con la productividad, sino que tiene que ver con la capacidad porque la inteligencia artificial no está cambiando solamente la forma en que realizamos determinadas tareas, está transformando las reglas sobre las que se construía el crecimiento empresarial.
Durante décadas existió una lógica relativamente estable, casi básica, que consistía en que si una empresa quería crecer necesitaba más personas, más estructura, más recursos, más inversión y más tiempo.
Las mejoras de eficiencia existían, por supuesto, pero el crecimiento mantenía una relación bastante directa con el tamaño de la organización, es decir, crecían aumentado sus recursos. Hoy esa relación empieza a comportarse de forma diferente, y eso tiene implicaciones enormes.
Por primera vez una pequeña organización puede acceder a capacidades que históricamente estaban reservadas a grandes corporaciones, una pyme puede analizar mercados globales, generar contenidos de alta calidad, desarrollar propuestas comerciales avanzadas, puede automatizar procesos complejos, disponer de asistentes especializados, hasta puede construir sistemas capaces de trabajar de forma coordinada. Y todo eso puedo hacerlo con una inversión infinitamente menor de la que habría necesitado hace apenas unos años.
Eso no es una mejora incremental, es un cambio estructural.
La Empresa de Escala construía su ventaja competitiva a través del tamaño, cuanto más recursos acumulaba, mayor era su capacidad. La Empresa Aumentad sigue una lógica diferente, ya que utiliza la IA para multiplicar capacidades, permitiendo hacer más, decidir más rápido y competir de otra manera sin necesidad de crecer al mismo ritmo en estructura.
La capacidad deja de depender exclusivamente del tamaño y empieza a depender también de la inteligencia disponible y eso cambia la forma de competir, debería de cambiar la forma de organizarse, de crecer, pero sobre todo, cambia la forma de entender qué es una empresa
Llevo meses escribiendo sobre conceptos como Economía Aumentada, Inteligencia Empresarial Acumulada o Tasa de Amplificación Productiva (TAP), no porque crea que necesitemos nuevos términos para todo, más bien porque tengo la sensación de que estamos intentando describir fenómenos nuevos utilizando palabras que pertenecen a una realidad anterior.
Cuando una persona puede multiplicar varias veces su capacidad gracias a la IA, no estamos hablando únicamente de eficiencia, o cuando un equipo puede ejecutar proyectos que antes requerían estructuras mucho mayores, no estamos hablando únicamente de automatización.
Si una organización puede crecer sin aumentar proporcionalmente sus recursos, tampoco estamos hablando únicamente de productividad, parece que estamos hablando de capacidad, y esa nueva capacidad se traslada a la organización, la competitividad y la adaptación. Esa es, en mi opinión, una de las claves de todo lo que está ocurriendo.
La conversación sobre la inteligencia artificial suele centrarse en herramientas, qué modelo utilizar, desarrollar este u otro agente, automatizar tal o cual procesos o si ya podemos comenzar a delegar, pero sospecho que la conversación realmente importante es otra.
La cuestión no es qué puede hacer la IA, es qué puede llegar a ser una organización cuando incorpora esa capacidad a su estructura. Sí, suena imponente, pero así lo veo yo. La tecnología, por sí sola, nunca transforma empresas, lo que transforma empresas son las nuevas capacidades que la tecnología pone a su disposición.
Internet no cambió el mundo porque conectara ordenadores, sino porque permitió crear organizaciones, mercados y modelos de negocio que antes eran imposibles. Yo siempre digo que Internet se añadió a la empresa y mejoro la conexión con el exterior, mientras que la IA no se añade, se integra, multiplicando lo que ya está. No estamos simplemente ante una nueva herramienta.
Estamos ante una nueva capa de capacidad económica, una capa que afecta a la velocidad, al conocimiento, a la coordinación, a la ejecución, al aprendizaje y a la toma de decisiones. Esta es la razón por lo que la pregunta más interesante para los próximos años no será quién utiliza más inteligencia artificial, ni siquiera quién automatiza más procesos, la verdadera pregunta será otra.
¿Qué organizaciones serán capaces de convertir esta nueva capacidad en una ventaja competitiva real? La diferencia entre empresas no estará únicamente en la tecnología que compren, sino en su capacidad para reorganizarse alrededor de ella.
Quizá ahí encontremos una explicación distinta a la famosa Paradoja de Solow. El problema nunca fue que la tecnología no generara valor, lo que ocurre es que observábamos una transformación mucho más profunda de lo que parecía, una que no cambiaba únicamente la productividad, sino que estaba cambiando lo que las organizaciones podían llegar a ser.
Esa conversación, en mi opinión, acaba de empezar.
Sobre este blog
Raúl Ruiz Rodríguez (raul@relevado4.es) es uno de los profesionales pioneros de la transformación digital en España. Con más de 25 años de experiencia en medios de comunicación, marketing, estrategia e innovación comercial, ha desarrollado su carrera ayudando a empresas y grupos editoriales a reinventar sus modelos de ingresos, modernizar sus estructuras comerciales y aprovechar las tecnologías emergentes para crecer.
Comenzó su trayectoria en los primeros años de Internet en España, allá por 1998. Posteriormente, consolidó su experiencia en el sector de medios, ocupando puestos directivos en Vocento, PRISA, Vozpópuli, Secuoya Nexus o Zinet Media Group, donde dirigió equipos de ventas/Marketing, expansión , desarrollo de negocio gestionando carteras de grandes clientes y proyectos con marcas como Kia, Movistar, BBVA, Endesa, Heineken o Repsol.
En 2021 fundó Relevado4 para ayudar a los medios de comunicación a redefinir sus modelos de ingresos y sus estructuras comerciales. Esta experiencia, basada en transformación, innovación y optimización de ventas, es totalmente aplicable a cualquier sector que necesite modernizar sus procesos comerciales, incorporar nuevas tecnologías y mejorar su rendimiento.
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