De gestionar tiempo a escalar inteligencia
Durante los últimos meses ha generado bastante debate una propuesta impulsada en Alemania para flexibilizar la jornada laboral y permitir que el tiempo de trabajo se mida más por cómputos semanales que por horas diarias estrictas. Sin embargo, tengo la sensación de que lo verdaderamente interesante de esta discusión no está en los horarios, sino en la pregunta que revela.
Seguimos intentando gestionar organizaciones del siglo XXI con métricas heredadas de la economía industrial, preguntándonos cuántas horas trabaja una persona, midiendo el esfuerzo en tiempo y organizando las empresas alrededor de la jornada laboral. Es bastante evidente que cada vez tiene menos sentido.
Durante más de dos siglos existió una relación relativamente sencilla entre tiempo, trabajo y producción. Si una empresa quería crecer, necesitaba más personas, más estructura, más recursos y más horas de trabajo. Sobre esa lógica se construyeron las organizaciones modernas, los sistemas de control, las políticas laborales y buena parte de los indicadores que todavía utilizamos para medir el rendimiento.
Algunos llevamos meses reflexionando sobre esta cuestión desde otra perspectiva más amplia, más holística. La mayoría de los debates sobre IA se centran en herramientas, automatización o productividad, pero quizá la conversación realmente importante es otra, cómo cambia una economía cuando la capacidad deja de depender exclusivamente del tiempo humano disponible.
La IA está empezando a alterar una de las relaciones más importantes de la economía moderna. Por primera vez convivimos con sistemas capaces de amplificar significativamente la capacidad de las personas. Un profesional equipado con IA puede analizar más información, investigar más rápido, generar propuestas más completas, automatizar tareas repetitivas, coordinar procesos y tomar decisiones mejor informadas en una fracción del tiempo que necesitaba hace apenas unos años.
Y aquí aparece una cuestión fundamental. Si dos personas trabajan exactamente cuarenta horas semanales, pero una de ellas dispone de herramientas capaces de multiplicar varias veces su capacidad de ejecución, ¿tiene sentido seguir midiendo ambas situaciones únicamente por tiempo? Probablemente no.
De hecho, una parte importante de lo que hemos denominado Economía Aumentada nace precisamente de esta observación. La IA no está modificando únicamente la productividad sino la relación entre tiempo, capacidad y creación de valor.
La IA está impulsando un paradigma diferente, un modelo en el que una organización puede aumentar significativamente su capacidad sin incrementar proporcionalmente sus recursos, automatizar procesos, integrar agentes, aprovechar conocimiento acumulado, reducir tiempos de coordinación y multiplicar la capacidad de sus equipos. Es lo que llevo tiempo denominando Empresa Aumentada.
El debate alemán es mucho más interesante de lo que parece, no porque hable de jornadas laborales, sino porque pone de manifiesto que seguimos observando el trabajo desde una lógica basada en el tiempo, cuando la verdadera transformación está ocurriendo en la capacidad. Quizá la cuestión ya no sea cuántas horas trabaja una persona, ni siquiera cuántas horas trabaja una organización, la pregunta relevante es cuánta capacidad es capaz de generar.
Es, justo aquí, donde la propuesta alemana adquiere una dimensión mucho más profunda. Durante décadas dimos por hecho que tiempo y producción estaban íntimamente ligados, es decir, más horas significaban más trabajo y, en consecuencia, más valor. Sin embargo, la inteligencia artificial está empezando a romper esa relación histórica, ya que una organización puede aumentar significativamente su capacidad sin incrementar proporcionalmente ni el tiempo, ni las personas, ni la estructura.
Por eso llevamos meses hablando de Empresa Aumentada, Economía Aumentada o Capacidad Aumentada. En realidad, todos estos conceptos intentan describir un mismo fenómeno, el paso desde una economía organizada alrededor del tiempo hacia otra organizada alrededor de la capacidad.
Desde mi punto de vista, la IA está rompiendo la relación histórica entre tiempo y producción y la está sustituyendo por una nueva relación basada en capacidad y resultados. Mientras, seguimos discutiendo si una jornada debe ser de ocho, nueve o diez horas, empiezan a surgir organizaciones capaces de generar mucho más valor sin aumentar proporcionalmente ni el tiempo, ni las personas, ni la estructura.
Por eso sospecho que una de las grandes conversaciones de los próximos años no girará alrededor de los horarios laborales. Girará alrededor de cómo medir, gestionar y desarrollar capacidad en organizaciones donde una parte creciente del trabajo ya no será realizada exclusivamente por personas.
Cuando cambia la forma en que se crea valor, terminan cambiando las empresas, los mercados y, tarde o temprano, nuestra propia forma de entender el trabajo.
Quizá la propuesta alemana no trate realmente sobre horarios, probablemente sea uno de los primeros síntomas de una pregunta mucho más profunda: ¿Seguiremos gestionando tiempo o empezaremos a gestionar capacidad?
Sobre este blog
Raúl Ruiz Rodríguez (raul@relevado4.es) es uno de los profesionales pioneros de la transformación digital en España. Con más de 25 años de experiencia en medios de comunicación, marketing, estrategia e innovación comercial, ha desarrollado su carrera ayudando a empresas y grupos editoriales a reinventar sus modelos de ingresos, modernizar sus estructuras comerciales y aprovechar las tecnologías emergentes para crecer.
Comenzó su trayectoria en los primeros años de Internet en España, allá por 1998. Posteriormente, consolidó su experiencia en el sector de medios, ocupando puestos directivos en Vocento, PRISA, Vozpópuli, Secuoya Nexus o Zinet Media Group, donde dirigió equipos de ventas/Marketing, expansión , desarrollo de negocio gestionando carteras de grandes clientes y proyectos con marcas como Kia, Movistar, BBVA, Endesa, Heineken o Repsol.
En 2021 fundó Relevado4 para ayudar a los medios de comunicación a redefinir sus modelos de ingresos y sus estructuras comerciales. Esta experiencia, basada en transformación, innovación y optimización de ventas, es totalmente aplicable a cualquier sector que necesite modernizar sus procesos comerciales, incorporar nuevas tecnologías y mejorar su rendimiento.
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