El Open de Ajedrez de Alcolea recupera el terreno perdido con la celebración de su XXIX edición
Hace unos años, la cita con el ajedrez en Alcolea no solo era de obligado cumplimiento, sino que, además, era bastante atractiva a nivel internacional. Año tras año pasaban por su evento figuras muy destacadas de la disciplina, aunque, con el paso del tiempo, el torneo fue decayendo hasta el punto de dejar de celebrarse. Hasta que hace tres años, con una nueva directiva, se le quiso dar un nuevo impulso. Ahí renació, como un homenaje a Francisco García, primer presidente de la entidad, y una participación superior al centenar de jugadores. Desde entonces, el Open ha ido consolidándose nuevamente dentro del calendario provincial.
Este fin de semana ha tenido lugar la vigesimonovena edición, reuniendo en el Centro Cívico a 57 jugadores, muy cerca del límite de 60 fijado por la organización para evitar la masificación y disponer de más espacio entre los tableros. La competición se desarrolló mediante un sistema suizo de siete rondas, con un ritmo rápido de ocho minutos más tres segundos de incremento por movimiento y validez para el Elo de la Federación Andaluza.
El principal favorito no falló. El malagueño Paolo Ladrón de Guevara Pinto, jugador del Club de Ajedrez Benalmádena y con 2.413 puntos Elo, se proclamó campeón después de sumar seis puntos y medio de los siete posibles. Aventajó en un punto a Víctor Hugo Díaz Pérez, segundo, y a Javier Sánchez Sánchez, tercero, ambos con cinco y medio. Pedro Muñoz Flores, sexto con idéntica puntuación, fue el mejor representante del Club Alcolea, seguido por Antonio Espinar, séptimo.
El formato rápido no restó emoción a una mañana de partidas muy igualadas. Según destacó la organización, numerosos enfrentamientos se resolvieron con los relojes prácticamente agotados. La competición, además, repartió premios económicos en las clasificaciones general y local, además de trofeos para las categorías sub-14.
Sin embargo, desde la organización se pretende recuperar el carácter internacional que llegó a tener este Open, atrayendo a grandes maestros y poder celebrar de nuevo una jornada de ajedrez lento en Alcolea, tal y como ocurría a finales de los 80 y durante los 90, donde era habitual que las partidas durasen alrededor de tres horas. Los primeros pasos ya están dados.
0