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Alba Cerrato se cobra la 'revancha' dos años después: la cordobesa se proclama campeona del mundo con la Selección

Alba Cerrato, durante la final ante Corea del Norte

Nacho Serrano

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El fútbol es caprichoso, pero no siempre es necesariamente cruel. La Selección sub-20 de la cordobesa Alba Cerrato, tal y como ocurrió hace dos años en la final del Mundial sub-17, se tuvo que jugar el cetro mundialista desde los once metros. Otra vez. Los fantasmas aparecieron, pero el destino tenía preparado para hoy la dulce revancha. De justicia. Porque si alguien hizo méritos para llevarse muchísimo antes el encuentro, esas fueron las chicas de David Aznar. Esta vez, en la final del Mundial Sub-20, la selección española logró sacudirse aquel recuerdo y coronarse campeona del mundo después de otra batalla al límite ante un rival que volvió a llevarla hasta el extremo.

Con mucho más sufrimiento del que mereció su actuación, eso sí. La primera parte, aunque igualada, dejó la sensación en el aire de que la Selección, con un puntito más de acierto en los metros finales, podía haberse llevado una buena renta al descanso. Las de David Aznar llevaron el peso del partido desde su inicio y con ocasiones bastante claras como para haberse puesto por delante. La primera la tuvo Pau Comendador con un disparo que rechazaron las coreanas, aunque las más claras, tuvieron como protagonista a Alba Cerrato. La cordobesa no acertó de cabeza, primero, ni en una acción bastante favorable ante Pak Ju Gyon. La sensación, no obstante, era que el gol de las españolas estaba bastante más cerca.

Sin embargo, Corea del Norte fue creciendo con el paso de los minutos y logró dificultar mucho más la circulación de La Rojita gracias a su intensidad en campo contrario. Las asiáticas avisaron en el 18’ con un lanzamiento desde prácticamente el centro del campo que obligó a Laia López a reaccionar, mientras que Pak Ok I probó después una vaselina que se marchó demasiado alta. España recuperó terreno en el tramo final y volvió a instalarse cerca del área rival, aunque sin encontrar el último pase. El mayor susto llegó justo antes del descanso: una falta de entendimiento entre Silvia Cristóbal y Laia López dejó el balón franco para Ho Kyong, pero la portera española reaccionó con una buena mano para mantener intacto el empate.

El inicio de la segunda mitad no cambió sentido del encuentro. Las españolas salieron con una ‘marchita’ más y las coreanas se vieron obligadas a replegar. Las de David Aznar encontraron su primera ocasión al poco de comenzar, con un envío a la espalda de la defensa que obligó a Pak Ju Gyong a intervenir, y mantuvo después la iniciativa con llegadas cada vez más frecuentes. Cris Librán probó fortuna con un disparo desviado y Pau Comendador buscó también la portería desde fuera del área, aunque su lanzamiento se marchó por encima del larguero. Sin embargo, el gol estaba negado. En el 72’, Alba Cerrato salió del campo en sustitución de Daniela Agote, aunque ninguna modificación impidió que el choque se marchara a la prórroga.

En el tiempo extra, la Selección gozó de nuevo de las mejores oportunidades, pero sin ningún tipo de acierto. Especialmente clara fue la de Marisa García en los últimos segundos del primer acto, aunque hoy la suerte parecía esquiva y los penaltis, una suerte inevitable. Pese a todo el esfuerzo, la final acabaría decidiéndose (otra vez, como en 2024) desde los once metros. Y ahí, la inconmensurable actuación de Laia García, con dos penaltis detenidos, resultó vital para cobrarse una dulce y más que merecida revancha. Córdoba tiene otra campeona del mundo: Alba Cerrato.

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