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Sara Pasadas: “El auténtico relato es qué le vamos a contar a nuestros hijos”

Sara Pasadas, socióloga |  MADERO CUBERO

Juan Velasco

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La primera vez que supe, o leí, sobre la socióloga Sara Pasadas (Granada, 1973) fue hace cuatro años, un poco antes de que se iniciara el ciclo electoral que nos ha traído a esta entrevista y a este domingo. La investigadora, residente en Córdoba, había concluido en su tesis que una españolada tan típica como excluir de las encuestas preelectorales a los ciudadanos que solo disponían de teléfono móvil -hablamos del año 2015, no del 95- obviamente tenía efectos sobre la calidad de los resultados. Sobra decir que leí aquella noticia en mi dispositivo móvil.

Cuatro años y bastantes más españoladas después, Pasadas sigue enfrascada en la lectura y el análisis de datos y sigue tratando como ciudadana de entender cómo, cuándo y por qué hemos acabado instalados en un día de la marmota electoral que parece no tener fin y que nos aboca a no hablar de lo primordial, de lo necesario, de lo que es urgente, de lo que nos une a todos en tiempos de vetos.

Lo hace desde el Instituto de Estudios Sociales Avanzados (IESA/CSIC), donde trabaja como técnico de investigación en la línea Democrets y a donde llegó tras doctorarse en Sociología por la Universidad Pública de Navarra y haber trabajado en marketing, lo que le ha dado una visión bastante nítida de la realidad en este campo.

La entrevista se produce en el IESA, un viernes de septiembre. Faltan 50 días para que se vuelvan a poner las urnas. Pero alguien debería ir sacando la cartera, porque va a pagar la factura. Y quizá también la fractura.

PREGUNTA. Desde que te planteo la entrevista, me has dejado claro que no vas a emitir opiniones políticas, que te dedicas a analizar datos. Lo que sí tenemos claro ambos es que eres una ciudadana con opinión llamada al voto por segunda vez.

RESPUESTA. Sí. Es algo que venía pensando: me cuesta muchísimo separar la socióloga templada de la ciudadana cabreada que soy en estos momentos.

P. Bueno, antes de entrar en cómo, desde esa doble perspectiva, analizas lo que está ocurriendo, podemos centrarnos en tu trabajo, al hilo del libro que acabas de sacar, La cocina electoral.

R. De acuerdo.

"Me cuesta muchísimo separar la socióloga templada de la ciudadana cabreada"

P. Ahora está muy de moda encuestar, aunque sea a pequeña escala. Pero, ¿se miente mucho? ¿Mienten mucho los españoles cuando se les plantea esta disyuntiva?

R. Yo creo que el problema no es tanto de mentira, sino del momento de decisión del voto. Es decir, estamos ahora mismo en un contexto con una oferta mucho más amplia de partidos de la que había anteriormente. Y yo creo que, en el tema de las elecciones, al igual que ocurre con comportamientos relacionados con el consumo, hoy tenemos en cuenta más factores a la hora de hacer una elección. Tenemos en cuenta más información y tomamos las decisiones más sobre la base de cuáles son las circunstancias en cada momento. En este caso qué se dice en campaña, qué nos ofrecen, cuáles son las consecuencias, cuáles son los partidos. Esto hace que se esté retrasando mucho el momento de la toma de decisión del voto. Y eso es lo que está haciendo que haya muchos de estos sobresaltos. En parte. En parte, esto es lo que explica que tengamos algunos de esos sobresaltos continuos.

P. Muchos de esos sobresaltos los suelen provocar partidos nuevos, que aparecen de repente y se instalan en el imaginario colectivo. Pero en las últimas elecciones ese efecto ya ha quedado más mitigado. ¿Se ha asumido ya el multipartidismo y el hecho de que los actores nuevos quizá no sean tan decisivos como parecía hace unos años?

R. Bueno, yo creo que la ciudadanía tiene muy asumido que el contexto ha cambiado, que hay una oferta distinta y que ya estamos hablando de un contexto de cuatro o cinco partidos. Y yo creo que los votantes y los ciudadanos lo tenemos perfectamente asumido e incorporado. Lo que veo es que este mensaje quien no lo tiene incorporado son los partidos políticos. Sobre todo los partidos políticos que estaban acostumbrados a repartirse el poder antes. El PSOE y el PP llevan peor un panorama con cinco partidos.

P. ¿Por qué crees tú que ocurre eso? Porque el multipartidismo se ha asumido históricamente bien a nivel local. Por ejemplo, en las primeras elecciones democráticas hubo en Córdoba un gobierno de concentración de cinco partidos. También se ha asumido a nivel regional. Falta la joya de la corona que es a nivel nacional. ¿Por qué crees que el multipartidismo no lo asumen los partidos a nivel nacional con la misma naturalidad con la que lo asumen para gobernar ayuntamientos o Comunidades Autónomas?

R. Yo creo que tiene que ver con el marketing electoral. Creo que los partidos están muy instalados en clave electoralista en los últimos cuatro años, en los que se ha vivido prácticamente una campaña electoral permanente. Y yo creo que las decisiones se están tomando pensando en sacar rédito electoral y ya no tanto pensando en hacer políticas.

"El PSOE y el PP llevan peor un panorama con cinco partidos"

P. Dentro de este marketing electoral están las encuestas, que son una herramienta que condiciona bastante las decisiones de los partidos. Pero, ¿condicionan también a los votantes?

R. Si preguntas a los votantes, las encuestas no les influyen en absoluto. Hay muy poca gente que reconozca que tiene en cuenta los resultados de las encuestas para decidir su voto. Probablemente la influencia no se produce de manera directa, porque, de hecho, no todo el mundo está pendiente de qué sale en las encuestas y cuáles son los resultados. Pero sí que es verdad que, a partir de la publicación de las encuestas, se genera una especie de clima, se generan informaciones y un estado de opinión que yo creo que sí que al final influye a la hora de tomar esa de decisión de si voto a uno o voto a otro.

Hay muchos estudios que se han hecho sobre el tema de la influencia de las encuestas y una de las cuestiones que se han comprobado empíricamente en España es el tema del voto útil. Entre partidos, digamos que están más o menos en el mismo espectro ideológico, al final hay una parte de votantes que pueden ser estratégicos en el sentido de decir: “Voy a votar a un partido que tiene más posibilidades de salir que a otro que no tenga posibilidades de salir, aunque a lo mejor se acerca más a mis posiciones”.

P. ¿Es eso lo que pudo ocurrir en abril en la victoria del PSOE?

R. En abril se produjo cierto voto útil de votantes que estaban situados ideológicamente a la izquierda del PSOE y que lo votaron esperando que se produjera este pacto de gobierno, y para evitar que se produjera un proyecto de la derecha.

"Si le preguntas a los votantes, las encuestas no les influyen en absoluto"

P. Has llamado marketing electoral a la estrategia que están siguiendo hoy los partidos, si bien la duda es si esto se está ocultando o si, por el contrario, está siendo muy evidente que las encuestas están pesando mucho a la hora de conducirnos a la repetición electoral.

R. En el marketing electoral las encuestas son solo una herramienta de información. A partir de esta información, los partidos pueden utilizar las encuestas para hacer política o usarlas para hacer marketing electoral. Y los partidos se están centrando en los datos que les interesan de cara a configurar sus mensajes de campaña y, en mi opinión, están muy centrados en el rédito electoral de su formación.

P. Solo cogen lo que les interesa, pero ignoran el resto.

R. Es que entonces no se entiende la encuesta del CIS que ofrecía un dato súper preocupante, que es que la política y los partidos políticos son percibidos por la mayoría de los españoles como el segundo problema que tiene ahora mismo España. Ha superado incluso a la corrupción, que estaba como segundo problema en importancia en la percepción de los españoles. La política ha desplazado a la corrupción como problema de importancia para los españoles. Ahora la corrupción es la tercera y hay un 38% de españoles que considera que el principal problema que tiene España son los partidos políticos y los propios políticos.

P. ¿Y cómo se conjuga un dato tan demoledor con una repetición electoral?

R. Pues no se conjuga. En mi opinión no se conjuga de ninguna manera. Me parece una irresponsabilidad absoluta repetir elecciones. Porque, más allá de lo que son los intereses electorales de los partidos, hay una cuestión previa, que es la democracia. Es decir, si estamos de acuerdo en que es el sistema del que nos hemos dotado para gestionar nuestro país y para decidir quién está más capacitado para gobernar… Si nos hemos dotado de la democracia no podemos decir: “Oiga no, espere, no me gusta lo que ha salido, vamos a volver a repetirlo”. Desde mi punto de vista esto es una irresponsabilidad auténtica. Y que justifica bien el cabreo que, tengo la sensación, tiene buena parte de la ciudadanía. Estamos viviendo una época de una importante desafección política y esto es peligroso. Por eso digo que han sido muy irresponsables, porque esto es previo a sacar diez escaños más, quince escaños más o veinte escaños más.

"En el marketing electoral las encuestas son solo una herramienta de información"

P. Hay una cosa que se repite constantemente que es que el PSOE tiene que tener muy buenas encuestas internas para convocar elecciones. Pero ninguna de ellas mide todavía el impacto que tiene la certeza de que se repiten elecciones y cómo va a tomárselo. Porque hasta ahora no era una realidad.

R. Es cierto que los datos de las últimas encuestas que se han publicado le dan una cierta subida, ligera, tampoco muy amplia, tanto al PSOE como al PP. Pero tenemos que tener en cuenta que son encuestas que se han realizado en verano. Cualquier persona de las que nos dedicamos a hacer encuestas sabemos que el verano no es buena época para conseguir una encuesta muy representativa. Están de vacaciones, desplazadas de sus lugares de residencia habitual, y la gente está en otra clave. La gente no está en clave política. Están pensando en otras cosas. Entonces, yo creo que las últimas encuestas publicadas no son muy fiables para pulsar cómo está realmente el ánimo electoral.

Sobre todo teniendo en cuenta también que el fracaso de la investidura se produjo in extremis a finales de julio. Eso, unido a que todavía ninguna de las encuestas que se han publicado incorporan la certeza de que finalmente se van a repetir las elecciones, pues me hace pensar que la información que ha salido hasta ahora no coge muy bien la fotografía de lo que va a ser esto a partir de ahora. ¿Mi opinión? Va a haber penalización a quien se considere que ha tenido más responsabilidad en la incapacidad de formar un gobierno. Esa penalización puede ser por la vía de una mayor abstención, que es algo que casi con toda seguridad va a pasar.

P. Eso lo tenemos todos más o menos claro.

R. De hecho, ya pasó en la repetición de 2015-2016. Hubo una bajada de 3 puntos en la participación. Y esto con casi total seguridad va a volver a ocurrir en este caso. Y tiendo a pensar, con independencia de lo que hayan dicho las encuestas hasta ahora, que va a haber penalización a los dos partidos que han tenido la oportunidad de hacer un gobierno, tal y como se les pidió en las urnas.

P. PSOE y Unidas Podemos.

R. Yo entiendo que sí. Es verdad que luego en las elecciones puede haber movimiento de otro tipo, como trasvase de votos de Ciudadanos al PSOE y que compense esto. Es posible que haya un nuevo actor que entre y haga que todo se configure de manera diferente. Esto está ahora mismo en el aire también. Pero, en principio, lo que cabe esperar es que haya efecto. Las encuestas básicamente lo que vienen a decir es que el tema se quedaría como salió el 28 de abril, pero…

P. Lo que parece claro también es que esta repetición no se va a parecer a la que ocurrió en 2016. ¿Por qué?

R. ¿Que no parece que vaya a parecerse a la de 2016?

P. Sí. Aquí parece bastante evidente que se va a penalizar al que no ha conseguido formar gobierno. Eso no le ocurrió a Rajoy. Rajoy ni fue a la investidura y, cuando se volvieron a poner las urnas, amplió su ventaja. En aquel momento no se penalizó al partido que no intentó ni siquiera llegar a acuerdos.

R. Bueno, los votantes de izquierda y los votantes de derechas son muy diferentes. La izquierda tiende a castigar más que la derecha. Y a penalizar más los fallos de este tipo. De todas maneras, habrá que verlo. Ahora mismo es cierto que decir cualquier cosa de lo que puede pasar es aventurar. Porque hay una cosa que está muy clara, y es que no es lo mismo esta repetición electoral que la de 2016, porque ya es la segunda. El nivel de hartazgo y de cansancio de la gente es muy diferente al de la repetición de 2016.

"Me parece una irresponsabilidad absoluta repetir elecciones"

P. El próximo CIS que ya refleje este hartazgo sí que va a caer como una bomba en la precampaña.

R. Será el CIS cuyo trabajo de campo se haya hecho en septiembre, pero que todavía no incorpora la convocatoria de elecciones.

P. Y el barómetro de octubre que ya lo incorporaría, ¿no?

R. No sé. Es que, claro, no sé si harán encuesta preelectoral. En caso de que lo hagan, ésa sería la que habría que mirar. Porque la que se publicará a principios de octubre, su trabajo de campo se ha hecho a principios de septiembre y ya sí que incorpora el fracaso de la investidura y los remedos de después, pero no la certeza de que vamos a elecciones sí o sí.

P. Y como siempre nos encontraremos con una campaña en la que no se podrán hacer encuestas en la última semana, a pesar de que los últimos días suelen ser decisivos.

R. Sí. Absolutamente. Claro, es una ley orgánica la que regula este tema y ya en alguna ocasión ha habido una declaración de Carmen Calvo diciendo que iban a tratar de cambiarlo, pero claro, como es un gobierno en funciones, no puede hacer cambios normativos de este tipo. Pero, por lo menos, sí que se ha empezado a hablar ya más de este tema. Y espero que tarde o temprano termine incorporándose como cambio legislativo. Publicar encuestas en la última semana es fundamental porque nos estamos perdiendo una parte de la película.

P. Una parte que solo se puede ver en Andorra.

R. Sí, pero ya por ejemplo en las últimas elecciones no hubo andorranas.

"Las últimas encuestas publicadas no son muy fiables para pulsar cómo está realmente el ánimo electoral"

P. A vosotros os ayuda a luchar contra el tópico de que las encuestas nunca aciertan.

R. Sí. Absolutamente. Además, éste es un tema que me parece muy injusto porque, por una parte, impedimos y ponemos obstáculos para que las encuestas hagan su labor y al mismo tiempo las culpamos de que no la hacen. O de que no la hacen bien o tienen fallos predictivos. Y ese es un poco el problema.

P. ¿Hay algún ejemplo que te parezca significativo de esta divergencia entre quienes piensan que las encuestas no aciertan y la encuesta que clavó el resultado? Me viene a la cabeza la que le han dado a Tezanos y, prácticamente, el CIS clavó el resultado de las generales.

R. Sí. Además, yo recuerdo las últimas andaluzas.

P. ¿Las de Vox?

R. Efectivamente, en las que hubo el cambio de gobierno. Se vio perfectamente en la encuesta que hizo GAD3. GAD3 lo que hace es que, aunque no se publican los resultados de la encuesta en la última semana, ellos siguen haciendo trabajo de campo. Y entonces, el propio día de las elecciones, publicaron el resultado de esa encuesta y, con este sistema, en las elecciones andaluzas clavaron los resultados. Y en las de 2016 también clavaron los resultados. Con estas encuestas se ve que hay un efecto claro de la ley electoral. Porque esas encuestas que siguen encuestando hasta el último día te dan la foto mejor que las que se quedan mucho antes.

P. ¿Cómo os afectan a vosotros polémicas como la que ha envuelto el mandato de Tezanos?

R. Afecta muy negativamente. El CIS es la principal institución en España que trabaja con encuestas y lo conoce prácticamente toda la ciudadanía. Entonces, que el CIS esté continuamente en los medios de comunicación, que esté todos los días bajo la lupa, afecta muy negativamente a la imagen del CIS y a la de las propias encuestas. Es muy negativo y no debería producirse. De hecho, en otras ocasiones, los presidentes del CIS han pasado bastante desapercibidos y eso es lo que debería pasar. Eso es lo bueno para el CIS, que no se sepa quién es su presidente.

Yo es que creo que no fue muy buena idea poner de presidente del CIS a alguien que estaba en la ejecutiva del PSOE. Pero esto es algo que pasa mucho en este país. La política permea demasiado en instancias que deberían ser fundamentalmente técnicas. Esto en otros países lo llevan bastante mejor. En el nuestro, sin embargo, ocurre bastante eso. Hay puestos que tienen que ser técnicos y en ellos tenemos a políticos. Y esto no es bueno. En ningún aspecto.

"Va a haber penalización a los dos partidos que han tenido la oportunidad de hacer un gobierno"

P. Por encima de la elección de Tezanos, creo que éste ha incorporado una nueva fórmula de hacer encuestas, una cocina que también ha sido muy polémica. No sé si consideras que esta metodología está siendo positiva.

R. Básicamente, el lío se produjo fundamentalmente porque decidieron cambiar los métodos de estimación electoral que se utilizaban hasta ese momento. Yo no estoy en desacuerdo con la decisión técnica de dejar de ponderar por recuerdo de voto…

P. Esto es…

R. Éste era el método que se usaba. Está bastante demostrado que en épocas como la que estamos, en la que hay muchos cambios, polarización y distintos cambios en la oferta, ponderar por recuerdo de voto lo que hace es fijar la fotografía hacia el pasado. No incorpora bien los cambios que se están sucediendo. Entonces, con la decisión técnica, no estoy en desacuerdo. Ahora, sí que creo que se hizo una gestión muy mala de la comunicación de esa decisión. Primero, no se comunicó. Y segundo, no se comunicó bien. Esto generó mucho ruido y muchos problemas que tuvieron un efecto muy malo sobre la imagen del CIS.

P. Entiendo que el ruido genera desconfianza y la desconfianza no favorece a la hora de hacer encuestas.

R. A ver, contamos con ello. Pero es muy importante. Para hacer una encuesta de calidad, la imagen de quien hace la encuesta es fundamental. Porque transmitir esa confianza en quien te vaya a responder a esa encuesta, hace que te contesten con más ganas que si piensan que el que te está encuestando trata de manipularte. Entonces, el ruido no nos conviene y no nos interesa en absoluto en ese sentido. Lo ideal sería que la gente viera las encuestas como una herramienta útil que da información sobre cómo pensamos colectivamente. Que no hay nada oscuro detrás, ni se trata de manipular, sino que se trata de ofrecer información lo más veraz posible sobre cuál es la opinión pública en un país. Si esa información no se da por las encuestas, pues se dará por personas que se erigirán portavoces del sentir de la opinión pública. Y dirán: “Lo que opina la gente es esto”. Y ahí sí que no hay control ninguno. Entonces, la encuesta es una herramienta muy útil cuando se utiliza bien.

P. ¿Tú percibes que la gente las ve así o más como una herramienta de manipulación?

R. Sí. Últimamente hay bastante descrédito de las encuestas. Y el hecho de no estar afinando bien con los resultados no hace más que alimentar esto. “Las encuestas no sirven para nada. Las encuestas fallan más que una escopeta de feria”. Eso lo escucho muchísimo. Y no es así, en realidad. En realidad las encuestas no fallan más que una escopeta de feria. Si te vas al histórico, y esto lo hice en el libro que has comentado respecto a las elecciones andaluzas, las encuestas han acertado siempre quién era el ganador. Aunque en dos casos no acertaron que se produjera un cambio de gobierno.

"No fue muy buena idea poner de presidente del CIS a alguien que estaba en la ejecutiva del PSOE"

Pero, en general, en Andalucía en todos los casos se han clavado los resultados en ese sentido. Y en España también. Aunque es verdad que en los últimos tiempos, desde que han surgido partidos nuevos, está costando más afinar. Pero el balance general, no solo en España, sino en el mundo, es que las encuestas pronostican razonablemente bien.

P. Supongo, además, que por tu profesión ya habrán acudido a ti buscando consejo sobre las nuevas elecciones. Antes me has dicho que la clave va a ser la abstención.

R. Sí. Creo que va a caer la participación. Mucho no lo sé. ¿Cuánto? No lo sé. Pero va a haber un efecto de desmovilización y falta por ver cómo afecta y si afecta más a un partido u otro. Pero yo creo que todos estaríamos de acuerdo en que si hay que pronosticar algo el 10 de noviembre, es que va a haber una participación más baja. Y, a partir de ahí, no creo que nadie se atreva a pronosticar nada más. Porque lo cierto es que no hay antecedentes que nos permitan saber qué puede pasar el 10-N.

P. ¿Y se espera una campaña apelando a la movilización y al voto, como ocurrió en abril? ¿O eso lo podemos descartar, visto lo visto? Ahora ya te pregunto como ciudadana y como socióloga.

R. Sí… Eeeeeh… No lo sé. Yo creo que probablemente se centrarán en otros mensajes. Sobre todo los partidos que se centraron en el vota-vota en abril, ahora lo van a tener mucho más difícil para convencernos de ir a votar. Yo creo que escogerán otros mensajes. ¿Qué mensajes escogerán los partidos para los que esto supone una segunda oportunidad, como pueden ser el PP, Ciudadanos y Vox? No lo sé, pero sí es posible que ahora sean ellos los que busquen esa movilización, porque tienen otra oportunidad de demostrar su fuerza. E igual sí pueden tirar más de ese mensaje. Pero no lo sé. No me sorprendería que el PSOE y UP intenten repescar con el vota-vota.

P. Habrá quien venda estas elecciones como una segunda vuelta.

R. Sí. Ya lo decía el otro día Pedro Sánchez. Que quería que se lo dijésemos más claro. El problema es que el sistema que tenemos en este país no es presidencialista. Es un sistema parlamentario donde el presidente es el que logra más apoyo. Y esos apoyos son los que se deben buscar, intentando que reflejen la voluntad del conjunto de los votantes de España, no yendo a la repesca.

"No hay antecedentes que nos permitan saber qué puede pasar el 10-N"

P. ¿Se puede culpar al sistema de lo que está ocurriendo?

R. Eeeeeeeh… No. Yo creo que no. Es que no entiendo por qué hacemos tan difícil una coalición de partidos.

P. Parecía súper fácil el 28 de abril.

R. Es que no lo entiendo. Y yo creo que la mayoría de los ciudadanos no lo entendemos. Es decir, el país sigue funcionando, seguimos trabajando, llegamos a acuerdos en las ampas de los colegios, en las comunidades de vecinos, que trabajamos mano a mano y tiramos del carro con nuestros compañeros de al lado que pueden ser votantes de partidos muy diversos… Es que lo estamos haciendo todos los días. ¿Por qué no lo pueden hacer ellos? Esto no lo entiende nadie. Y yo no lo achacaría al sistema. Lo achacaría a que piensan que pueden mejorar su rédito electoral con una repetición de elecciones.

P. Incluso bajo esa premisa, resulta difícil de entender.

R. Mira, te he traído un gráfico. Este gráfico es de los barómetros del CIS. Lo que se ve en él es cómo perciben los españoles la ubicación ideológica de los distintos partidos. Esto es cómo los perciben los ciudadanos y va del 1, que sería extrema izquierda, al 10 que sería extrema derecha. Entonces, IU la situamos en el 2. Podemos en el 2,2. El PSOE está en el 4. Cs en el 7. PP en el 8 y Vox en el 9. Los ciudadanos de media nos posicionamos en el 4,5. En el centro. Y el PSOE está ubicado en el 4,1. Ciudadanos, cuando apareció en 2014 era visto como un partido de centro, prácticamente ubicado en el 5. A partir de ahí, la percepción de los ciudadanos respecto al posicionamiento ideológico de Ciudadanos, motivado por las acciones que ha llevado a cabo, se va escorando hacia la derecha hasta llegar al 7 actual.

Mi opinión y la de muchos analistas de por qué se han repetido elecciones está aquí (señala el centro de la gráfica). El PSOE ha visto que con unas nuevas elecciones puede ganar espacio en el centro. Digamos que los ciudadanos que se posicionan entre el 5 y el 7 son un tercio del electorado. Entonces, esta es una nueva oportunidad para el PSOE en el sentido de decir: “Si yo ahora me sitúo ahí, tengo un caladero de votantes muy importante”.

"El PSOE ha visto que con unas nuevas elecciones puede ganar espacio en el centro"

P. Pero, al igual que Cs, al escorarse puede acabar perdiendo votantes por la izquierda.

R. Ése es el riesgo que asume. Efectivamente. Pero yo creo que el motivo por el que se han repetido elecciones y por el que se ha gestionado el tema de la investidura y del no pacto tiene que ver con esto. Y si te das cuenta, es que es curioso, Pablo Casado también está yendo hacia la moderación. Y yo creo que la campaña electoral se va a mover en la moderación.

P. Vuelve el centro. Las últimas fueron unas elecciones de bloques. La izquierda contra la derecha. En estas el centro vuelve al tablero. ¿Y ese centro cómo se gana?

R. Pues con ese mensaje de moderación. Mostrándose como un partido de Estado… Todo eso. El tema es que volvemos otra vez al marketing electoral. Y yo creo que canta mucho. Y que la gente lo está viendo. Quiero pensar que la gente está harta de mensajes publicitarios y campañas de marketing. El país está paralizado. Necesitamos hechos. Necesitamos relato, pero de verdad.

"Yo creo que la campaña electoral se va a mover en la moderación"

P. ¿El relato va a tener peso en las elecciones o va directo a la abstención porque no hay quien se lo trague?

R. Es que se está hablando de relato, cuando lo que se plantean son posicionamientos en cuestiones muy pequeñas. Quiero decir, para mí relato es una palabra grande. Un relato no es un cuento. Yo creo que realmente necesitamos un relato. Necesitamos una estrategia. Necesitamos un plan. Necesitamos un horizonte. Necesitamos que nos digan: vamos allí, esto es a lo que aspiramos. Nos posicionamos de esta manera ante la crisis ecológica. Nos posicionamos de esta manera ante la crisis del empleo, que es tremenda. Nos posicionamos de esta manera ante la defensa de los servicios públicos. Eso es lo que necesitamos. Y queremos ir hacia allí. No es: “Bueno, ha fracasado la investidura y ahora a ver qué cuento para ganar este relato”. Eso no es un relato.

El auténtico relato es qué le vamos a contar a nuestros hijos. ¿Qué le vamos a contar? ¿Estudia para que cuando seas mayor puedas alquilar pisos en Airbnb? Ése es el horizonte que falta. En junio presentaron los datos del informe sobre la I+D+I en España. Y se me pusieron los pelos como escarpias. Porque resulta que la partida presupuestaria en I+D+I en España, en 2018, es un tercio menor de lo que fue en el momento más álgido, que fue en 2009. Pero lo que realmente da miedo es que del dinero que hay presupuestado se ejecuta menos de la mitad.

P. Es curioso que saques a relucir eso, porque en julio entrevisté a Rafael Luque, un astrofísico que ha descubierto un exoplaneta. Un hallazgo acojonante. Pues le hablé de este informe y me dijo lo mismo que has dicho tú: si es que lo peor es que solo se ejecuta una mínima parte por las trabas burocráticas.

R. Se ejecuta menos de la mitad. El 47%. Desde 2015 los presupuestos se han ido recuperando un poquito. Poca cosa. Pero el porcentaje de ejecución sigue siendo bajísimo. Y esto es lo que hay que solucionar. Es decir, se pueden hacer muchas cosas con poco dinero si se tienen ideas y objetivos. Y éste es el relato que no nos está contando ninguno. Y ahora ha salido la ciudadana cabreada.

P. Es curioso tu caso y no tan distinto al de los periodistas: este panorama electoral nos da mucho juego profesional, pero como ciudadanos estamos todos hasta el gorro. Porque, efectivamente, vivimos en una campaña electoral perpetua que está olvidando los cambios que necesita este país.

R. Sí. Y además eso es algo que nos une. Por encima de los partidos, las reformas que necesita el país nos unen a todos los ciudadanos. Como la crisis ecológica, la crisis del empleo. Todo esto nos afecta a todos. Y eso no tiene colores o ideología. Nos afecta a todos. Y eso es de lo que hay que hablar. Vamos a dejarnos ya de confrontación y del “y tú más” y vamos a darle respuesta a los problemas.

"El nivel de hartazgo y de cansancio de la gente es muy diferente al de la repetición de 2016"

P. ¿Qué peso crees que tienen estas elecciones en el futuro del país? ¿Cómo nos convencemos de que hay que ir a votar?

R. Sí. Hay que votar. Eso lo tengo clarísimo. Y aunque pueda parecer contradictorio con todo el discurso que acabo de pronunciar, no es una contradicción en el sentido de que nuestra parte tenemos que cumplirla. Y nuestra parte es tirar del carro con nuestra vida, con nuestro trabajo, con nuestra crianza, con todas estas cosas… Y nuestra obligación también es ir a votar. Así que yo animo a ir a votar y, dentro de las distintas opciones que se tienen, pues votar a la que más se asemeje a lo que son los ideales de cada uno y a quien uno piense que lo va a hacer mejor.

P. ¿Cada vez vamos a ir a votar más cabreados?

R. Pues espero que no. A mí por ejemplo el cabreo es una cosa que me paraliza muchísimo. Y creo que la mayoría de la gente no vive bien cabreada. Y por eso si estamos vendiendo cabreo, la gente se va a distanciar de la política. En octubre de 2018, en el barómetro del CIS metieron una serie de preguntas que tenían que ver con este tema, con la posición de la población ante la política, y el 90% respondía que pensaba que había bastante o mucha crispación política en España y que había que deshacerse de este tema. El tema de la crispación era un problema que había que abordar. No nos gusta estar cabreados. Nos gusta ser felices. Convivir tranquilamente con nuestros vecinos. No estar todo el día con la culpa y la culpa.

P. Se vota mejor ilusionado, pero…

R. Muchísimo mejor.

P. ¿Y con miedo?

P. Yo creo que solo el miedo no es suficiente. Creo que tiene que ser una combinación de las dos cosas. Miedo e ilusión. Sobre todo ilusión. Es verdad que muchas veces votamos por miedo a lo que venga. Pero creo que lo que debería movilizarnos es que nos ofrezcan salidas a la encrucijada en la que estamos.

"Lo que debería movilizarnos es que nos ofrezcan salidas a la encrucijada en la que estamos"

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