De patios entre la Judería y San Francisco (V): Maese Luis, 22

Casa-patio en Maese Luis, 22, de la ruta Judería-San Francisco | MADERO CUBERO

En su extensión, permite en un momento dado seguir con el camino hasta el Compás de San Francisco o bien hasta la proximidad de la plaza de la Corredera. Son dos de las trayectorias que aparecen como opciones para el viandante, que bien puede llegar por San Fernando o alcanzar su hilera de naranjos desde este punto. Es la calle Maese Luis, que desde hace no pocos años tiene clara presencia en el Mayo Festivo de Córdoba -guía-. Porque hasta tres son las viviendas que participan en el Festival de Patios, entre las que se encuentra la número 22. Tras sus puertas aguarda la visita de miles de personas durante dos semanas Luisa María García, una leonesa que es plenamente cordobesa desde unas décadas atrás. Sólo le resta el acento.

Data el inmueble del siglo XVII, como muchos otros de cuantos engloba el Festival de Patios. En este caso, se encuentra reformado pero no como para dejar de pertenecer a la modalidad de Arquitectura Antigua. Dentro de la misma interviene la casa, y en la ruta Judería-San Francisco, cada año en un certamen que permite conocer un edificio que en su tiempo fue parte del Mayorazgo de la marquesa de Alcañices. Entre datos históricos fue posible encontrar en su día el de la primera venta de la vivienda, que tuvo lugar en 1803 bajo autorización, mediante Real Cédula, de Carlos IV. Ya en el siglo XX, el patio fue testigo del trabajo periodístico de El Sur (periódico socialista, 1932-1934) y Guión (periódico de la CEDA, 1936-1937). Ahora acoge el taller de cerámica de Luisa María García, que fue una de las encargadas de iniciar la andadura moderna de Marroquíes, 6 y que muestra sus plantas en Maese Luis desde 1999. "Creo que está muy deteriorado, el éxito no le ha venido bien", afirma por cierto la propietaria sobre la fiesta más emblemática de la ciudad.

PREGUNTA. ¿Qué significa el patio para usted?

RESPUESTA. Para mí, el patio es una forma de vida, una parte más de la casa, una muestra a la gente de cómo eres. Es todo eso, básicamente.

P. ¿Por qué decide participar en el Festival?

R. Yo no soy de Córdoba y cuando vine una de las cosas que más me llamó la atención fueron los patios y la vida que hay en torno a ellos. De hecho, mi primer taller de cerámica lo tuve en el patio de Marroquíes y tuvimos una iniciativa de poner el patio en concurso y en valor todos los artesanos que estábamos allí. La primera vez que ese patio se metió en el Concurso fue con una exposición de todos los artesanos que estábamos allí. Me mueve eso, la vida que hay en torno a un patio: todo lo que se puede hacer a nivel familiar, de amistad, cultural… Todas esas cosas que cría el patio, que creo que las cría, que nacen de él.

P. ¿Qué opinión le merece el Festival de Patios hoy por hoy?

R. Actualmente, creo que está muy deteriorado. Yo que llevo participando muchísimos años, se ha deteriorado muchísimo, porque la esencia de los patios se pierde bastante con esta masificación. Incluso, el inicio de los patios fue para que tus vecinos vieran tu patio y ya los propios cordobeses rehúyen la visita porque es incómoda. Yo les entiendo. Entonces, veo que últimamente se ha deteriorado. El éxito no ha sido bueno para los patios.

P. ¿Qué considera necesario mejorar?

R. Creo que habría que tener un sistema para que no se masificara tanto, ni la gente tuviera que esperar tanto. ¿Que son menos los que pueden visitarlos? No le veo ningún problema a eso. Creo que tiene que haber algún sistema con el que se pueda hacer, que se sepa cuánta entra en un patio, cuándo está completo y que sea otra vez agradable, para ellos (visitantes) y para nosotros (propietarios/cuidadores). Sé que para la hostelería no es nada de su gusto que eso sea así, porque claro, las ocupaciones no son las mismas, pero yo pienso así.

P. ¿Qué futuro cree que aguarda al Festival de Patios?

R. Creo que como no se controle, puede morir del éxito tan horroroso que ha tenido.

P. ¿Cuál es su recomendación para disfrutar de los patios?

R. Desgraciadamente, que tengan paciencia porque no queda otra y que a la vez que van visitando los patios, vayan apreciando los rincones de la ciudad, las tabernas… Todas las cosas que hay en los barrios y de un patio a otro.

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