De primero, un loco restaurante

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A oscuras. Así arranca el pase. No sólo en el teatro sino también sobre el escenario. Apenas un foco ilumina tenuemente un pequeño rincón. Un señor advierte de lo que está por venir, aunque en ese instante todavía nadie lo imagina con exactitud. Lejos de aparecer Freddy Krueger o la poco amable niña de El exorcista -ahí estaba la trampa-, en las tablas surge la figura de un tipo con cochecito infantil y dos bebés a cuestas -uno por delante y otro por detrás-. La ubicación es un restaurante, con su barra y sus mesas y sillas -plegables de madera, claro está-. Todavía resulta difícil con qué está relacionado ese ‘Pesadilla en España’, si bien algo se intuye. Sobre todo cuando hace acto de presencia el chef, que es rastafari. También de sorbo fácil. “¿Tú has visto que el plato del día es lomo al whisky? […] Ea, pues borra el whisky, deja lomo na más”. Está pasado de vuelta y de repente llega… ¿Quién si no? Alberto Chicote visita el comedor España, que atraviesa por su particular pesadilla -en la cocina-.

Ésa es la propuesta con la que regresó al Gran Teatro Falla el Cuarteto de Córdoba, que con autoría y dirección de David Reyes, que en la noche del domingo participó de la función inaugural del Concurso Oficial de Agrupaciones del Carnaval (COAC) de Cádiz. Una sesión que venía ligeramente floja y a la que regaló un buen puñado de carcajadas un trío del que también formaron parte Rafa Muñoz y Juan Carlos López Torrebruno. A este último correspondió asumir el papel de Alberto Chicote, que tuvo su rima cordobesa -ya puede cualquiera imaginar que fue, sipo…-. El cocinero vestía una chaquetilla muy de Agatha Ruiz de la Prada, como siempre, pero mucho más elegante que las que habitualmente luce: una mitad era cadista y la otra cordobesista. Un modo interesante de mostrar la ligazón entre la tierra propia y la que también se quiere.

Conocido el tipo era momento de disfrutar de la parodia, lo cual hizo con atención y de forma agradecida el público del Falla. El Cuarteto de Córdoba brindó una simpática primera parte de repertorio, en la que los puntos graciosos se dieron a menudo. Por ejemplo, en el repaso a la carta del restaurante. Entre otros platos se encontraba un “rabo de todo” que no era una errata sino que… “es rabo de todo: de rata, de lagartija… ahí to arrebujao”. También el menú Martínez Ares, un apetecible “te vas, vienes dentro de 13 años y te damos el primero”. Mientras, el chef se ponía las botas con distinto tipo de alcoholes, directamente de la botella. Como un whisky DYC, o “Dragados y Construcciones, viva las carreteras de España”. El cocinero nunca llega al trabajo mal, otra cosa es cómo sale: “Él siempre viene bien, borracho es como se va”. A base de golpes de buen humor ‘Pesadilla en España’ logró conectar con el público de Cádiz y arrancó carcajadas y aplausos.

También en los cuplés, aunque en este caso fue más por la inesperada ocurrencia al final de cada uno. El primero versó sobre la complicación que tienen los cuartetos en el COAC, con algún telonaso que otro en el historial reciente. “A mí no me extrañaría que con la ruina de los cuartetos, que si volviera el tsunami haya en el Falla ese día un cuarteto”. Y aparecieron tres olas que levantaron el mar de la risa. En el segundo, el Cuarteto de Córdoba habló del Brexit, la corrupción, los triunfos electorales de Rajoy y Trump –“la gente vota pa sus cojo…”- del ISIS e incluso del cambio climático -“el mundo es tan inestable que va al garete en cualquier momento”-. La inundación vino con el remate: “Y si volviera el tsunami habrá en el Falla ese día un cuarteto”. Y subió de nuevo la marea... El público disfrutó y pidió el regreso de la ola gigante antes de que ‘Pesadilla en España’ retomara la parodia.

Después de los cuplés, el Cuarteto de Córdoba supo mantener su conexión con los espectadores, que rieron también con “El Arrebato gordo”, que “en vez de hacerle el himno al Sevilla, le ha hecho el himno a la ensaladilla”. Ya puede imaginar cualquiera que sobre las tablas apareció la versión hermosa -de figura- del cantante. Al final, Chicote apuntó la necesidad de dos o tres días para ayudar al relanzamiento del restaurante España. “Escúchame, ¿os habéis enterado? Dos o tres”. Ése fue el mensaje subliminal del chef al jurado del COAC. ¿Llegará a cuartos ‘Pesadilla en España’? Habrá que esperar al 11 de febrero para saberlo. Lo cierto es que obtuvo una positiva respuesta por parte del público, que tras una despedida con canto a Cádiz, le despidió al grito coreado de “cuarteto, cuarteto”.

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