El sueño cumplido de Enrique Luque

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Apenas hacen falta un par de minutos de conversación con el joven Enrique Luque Rico para darse cuenta de que posee todo lo que necesita alguien para ser un deportista de élite. Humildad y capacidad de esfuerzo. Y de trabajo. Mucho. A sus 17 años, sabe lo que quiere y aspira a alcanzarlo. Pero sobre todo sabe escuchar. Quizá todo haya sido fruto de tantos años entrenando en un perímetro de casi 24 metros de largo y cerca de 11 de ancho. Unas dimensiones que le han ido amueblando sus perspectivas personales y de las que ha sabido absorber la cantidad de experiencias vividas tanto dentro como fuera de la pista. Y no son pocas. Todo ello le ha llevado a ser a día de hoy una de las grandes promesas del tenis español.

El último escalón que ha conseguido subir ha sido entrar en el ranking de la Asociación de Tenistas Profesionales (ATP), tras imponerse en el cuadro principal del Future de Manacor al francés Tessa Louis (6-3 y 6-1). Unos primeros puntos profesionales a los que no todo el mundo es capaz de tener acceso y que han dejado tras de sí un largo recorrido en multitud de torneos. De hecho, en su bagaje cuenta con haber sido campeón de Andalucía en cinco ocasiones (de seis que ha competido), así como numerosos éxitos a nivel estatal e internacional (campeón del ITF de Túnez y subcampeón en Chipre), los cuales le han permitido ser uno de los más destacados del ranking nacional y tener derecho a disputar puntos ATP. “La competencia en tenis es brutal. No es como el fútbol u otros deportes en los que hay miles de jugadores dedicados a esto. Aquí hay unos ciento y algo que viven de esto y otros muchos que no”, afirma el jugador.

Los torneos Future son los primeros que dan acceso al ranking profesional, aunque “debes ganar al menos cuatro partidos para obtener puntos”, remarca el cordobés. Luego estarían los Challenger y los Grand Slam. Enrique Luque lleva hasta la fecha seis Future jugados, y en el último ha sido donde ha conseguido al final inscribir su nombre entre los mejores del mundo. Un desafío que quizá no hubiera sido posible sin tener el apoyo de una institución como la Academia de tenis de Rafael Nadal. Allí entrena y estudia gracias a una beca desde diciembre de 2016. “Sería imposible estar aquí sin la beca. Todo fue gracias a que Carlos Costa (extenista profesional, mánager de Rafa Nadal y cofundador de la Academia) me vio jugar y quiso que entrenara con ellos”, recuerda con emoción. Un juego que le ha valido experiencias únicas.

De hecho, formar parte de esa entidad es tener acceso a un complejo que cuenta con 27 pistas de tenis, siete de pádel, campos de fútbol, piscina, un centro de Fitness con equipamientos de última generación o una clínica especializada en medicina deportiva, fisioterapia y nutrición. Significa estar supervisado nada menos que por Toni Nadal y ser entrenado por Joan Bosch, extécnico de Carlos Moyà. Pero sobre todo es jugar con los mejores. “Estar aquí ha significado una progresión enorme en mi juego. Yo entreno regularmente con los mejores del mundo. Y para ello tienes que tener un nivel, puesto que ellos no entrenan con cualquiera”, puntualiza Luque. Nicolás Almagro (167 del mundo y doble oro en los Juegos Mediterráneos 2005), Carlos Berlocq (108 del mundo), Jaume Munar (187 del mundo) o Marc López (20 del mundo y oro en los Juegos de Río) son algunas de las raquetas que han compartido pista con él.

“También entreno regularmente con Rafa Nadal. Es una persona increíble. Nada lejana. Tras el entrenamiento, en la parte física, te habla de tú a tú. Todo lo bueno que se pueda decir de él o de la familia Nadal es poco”, subraya. Además, tuvo el privilegio de ser la primera persona con la que practicó el actual número uno del mundo después de ganar tanto el Roland Garros como el US Open. “El primer profesional con el que entrené fue con el estadounidense Jack Sock (9 del mundo). Y al día siguiente volvió a solicitar jugar conmigo, y después otra vez. Hasta tres veces seguidas pidió entrenar conmigo”, rememora con satisfacción.

Cuenta con el orgullo de situar a Córdoba en uno de los puntos de referencia del tenis mundial. De hecho, es el primer andaluz que consigue una beca en la Academia, y actualmente uno de los 15 españoles que allí estudian, entre ellos Hugo Nieto, hijo menor de Ángel Nieto. Un complejo que acoge a más de 120 alumnos de todo el planeta, y por el que pasan años tras año los más jóvenes de las familias más importantes. “Aquí ha estado el hijo de David Beckham, y gente como Guardiola suelen venir de vez en cuando. Además de los estudios, el nivel de entrenamiento aquí es impresionante. Yo he estado con la selección andaluza y española y no tiene nada que ver la exigencia”, puntualiza.

Enrique Luque es un privilegiado que ha sabido ganarse un hueco a base de trabajo y talento. Pero con los pies en el suelo. “Mi sueño es llegar a ser tenista profesional, aunque no voy a dejar los estudios. Quiero ser cirujano y el año que viene tengo pensado ir a Estados Unidos a estudiar y a entrenar. Quiero ir a una de las mejores universidades dedicadas al tenis, como es Notre Dame, aunque también me han ofrecido otras como UCLA o Harvard”, apostilla. Un sueño cumplido. Ahora es tiempo de ir puliendo etapas.

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