La Salle: el éxito de una entidad con sello propio

Celebración del ascenso del Atrio La Salle.
El conjunto sénior del club lasaliano, que realiza una gran labor de base, consiguió este domingo el ascenso a Primera Nacional, donde acompañará al Córdoba BM y al Aguilar

Su éxito es producto del esfuerzo y la confianza en un proyecto, en una idea cuyos pilares se encuentran en el trabajo de base. Aunque en esta ocasión, la celebración lo es por su conjunto sénior, que la próxima temporada acompañará en Primera Nacional al Córdoba Balonmano y al Aguilar, equipos que también saben de la importancia de la labor de cantera. Es ahí donde comienzan a forjar sus triunfos y también el punto en el que generan un futuro para sí mismos. Esa idea de club la conoce a la perfección y la desarrolla el Club Deportivo La Salle, cuyo primer equipo festejó este domingo su anhelado ascenso de división. Ya no es un deseo sino una realidad. El Atrio será la campaña venidera una de los tres escuadras provinciales de la tercera categoría española, después de que cerrara con una fiesta total en el pabellón Ángel Ortiz un curso marcado por la ilusión. Al final, el compromiso con una tarea ofrece su merecido premio a una entidad con décadas de historia y que en la actualidad vive una época dorada, de categorías inferiores a su máximo representante.

El Atrio estará el próximo curso en Primera Nacional, lo cual supone una recompensa al trabajo realizado especialmente esta temporada, en la que se proclamó campeón de su grupo de Segunda y que cerró con celebración en su propia pista este domingo. El conjunto lasaliano ejerció como anfitrión de la última fase de la lucha por el ascenso y si bien comenzó con un pequeño tropiezo, al empatar ante el Tierra de Barros (26-26) en su primer partido de esta promoción, consiguió festejar el salto de categoría tras superar al Ciudad Imperial en el último encuentro (27-20). La escuadra manchega ya había allanado anteriormente el camino de los cordobeses al vencer de manera clara al cuadro extremeño por 33-20. Se tenía que dar muy mal para que el éxito no llegara. Así, el pabellón Ángel Ortiz del Colegio La Salle se convirtió en una fiesta absoluta, de la que también participaron centenares de aficionados que ocuparon las gradas en lo que se preveía una cita especial e histórica.

La celebración por el ascenso a Primera Nacional supone un broche de oro, el mejor posible, a la temporada de una escuadra que dirigió en el banquillo de manera notable Manu Navarro. El técnico consiguió crear un equipo ganador, en el que destacaron nombres como los de Óscar García, Juanito y Jesús Melgar. Precisamente estos tres jugadores fueron los máximos anotadores del Atrio y del duelo en el que consumó su ansiado salto de categoría, que no es más que el premio a la labor que realiza desde alguna campaña atrás una directiva dispuesta a lograr un nuevo crecimiento del club. Ése es el objetivo que tiene marcado la entidad lasaliana desde la llegada como responsable de la sección de balonmano de Sergio Amián, que reverdece el espíritu del que fuera su presidente Ángel Ortiz. Y en ese sentido, el primer equipo de La Salle representará a alto nivel a un conjunto que tiene un claro proyecto de formación. Como ocurra por ejemplo con el Córdoba BM, la piedra angular en este caso no es otra que el trabajo de base. “Haciendo equipos, formando personas” es uno de los lemas que utilizara un club que por detrás tiene un recorrido de varias décadas, en que su labor en categorías inferiores gozó siempre de especial importancia.

Quizá los cuadros de la provincia no cuenten con poderío económico, algo que no obstante poseen pocos hoy día. Pero tienen una riqueza mayor: el sustento de una idea clara y de firmes convicciones en cual debe de ser su camino a seguir. Su seña de identidad son los jóvenes talentos que genera dentro del sueño lasaliano, que este domingo ganó en intensidad.

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