Ahí queda eso

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Seguirá adelante en la Copa después de un partido de lo más extraño. Marcó cuatro goles y eliminó a su adversario en cancha ajena. Fantástico. Recibió dos, ambos al final, y mostró los costurones en la línea defensiva. Carrión se llevó un berrinche y una alegría a la vez. El Córdoba salió del Artés Carrasco de Lorca con la sensación del deber cumplido y de tener tareas por hacer. No pierden lejos de El Arcángel desde finales de la pasada temporada. Fue ante el campeón Getafe. Después, ni uno más. Ni en Liga, ni en amistosos, ni en Copa. Una racha interesante y productiva.

Solo un jugador -el portugués Joao Afonso, señalado en la última jornada por su irregular actuación- repitiendo del once que sucumbió en El Arcángel ante el Zaragoza. Cinco de estreno, entre ellos un juvenil -el punta Borja Estepa- y el polaco Pawel Kieszek, que no competía desde finales de mayo por una operación en la mano. Esto es la Copa. En un campo medio vacío y con su camiseta de la suerte -la rosa, con la que no había perdido un solo encuentro-, el Córdoba fue a cumplir su cita con el torneo con esa sensación extraña que siempre acompaña las primeras eliminatorias. Hasta llegar a la alfombra roja de los sorteos con los grandes hay que pisar unos cuantos charcos. El Artés Carrasco era uno de ellos.

En la escuadra del exvalencianista Curro Torres no estaba Fran Cruz, un icono blanquiverde, pero sí compareció de inicio Carlos Martínez, uno de esos productos de la casa cordobesa que se enquistan en el filial y nunca ven la puerta abierta del primer equipo. Estuvo especialmente punzante en los primeros minutos, en los que el Lorca trató de apretar a un Córdoba con la defensa descosida. Un error en la salida propició la primera oportunidad del Lorca, que fue producto de una cadena de pifias. Un despeje apurado de Pawel con el pie acabó golpeando en el cuerpo de Manel. La pelota se marchó fuera. De los pies de Carlos Martínez salió un buen centro en el minuto 13 que Dani Ojeda cabeceó fuera. Los levantinos se empleaban con más fogosidad que un Córdoba que salió a verlas venir. Ojeda la volvió a tener en el 23 con un cabezazo picado que salió pegado al poste. Segundos después, Pawel Kieszek tuvo que volar para desviar un trallazo desde lejos de Carlos Martínez.

Los de Carrión, perdidos, lo pasaban francamente mal. Les costaba la misma vida progresar con el balón jugado. Cuando lo lograban, a trompicones, finiquitaban las acciones con algún tirito inocente o un pase rifado a donde se suponía que debía haber alguien. Muy poca cosa. Caro, de cabeza, asustó en el minuto 38 y uno después, el central José Carlos derribó a Sergi Guardiola, que se iba para Torgnascioli tras recibir un pase de tacón de Alfaro. Penalti. Lo lanzó, con potencia, el balear y puso un 0-1 que, visto lo visto, sonaba a gloria. El Córdoba llegó al intermedio frotándose los ojos y el Lorca se marchó entre bufidos y aspavientos al árbitro.

Sea lo que fuera que pudiera tener pensado el Lorca para reaccionar en la segunda parte se le torció. A los cuarenta segundos de la reanudación, Sergi Guardiola dejó mudo al Artés Carrasco con un gol de fantástica factura. El delantero elevó la pelota por encima de Torgnascioli en una vaselina que terminó entrando en el marco mientras Holgersson corría despavorido para terminar chocando con las redes de su propio marco. La ejecución fue tan brillante como el pase en globo de Sergio Aguza. Con el 0-2 y una efectividad brutal, el Córdoba ya tenía el partido en donde más le convenía. Y el pujante Lorca perdió las formas y buscó, con más ardor que método, dar la vuelta a la situación.

Markovic hurgó en la herida con el tercero del Córdoba ante un Lorca ya desquiciado, que mientras se preguntaba qué había hecho mal seguía recibiendo el castigo de su adversario. Alfaro pudo marcar el cuarto en un lanzamiento de falta que desvió a córner Torgnascioli. Con 0-3 en contra, media hora por delante y la eliminatoria esfumada, Curro Torres quitó a Carlos Martínez para buscar un revulsivo con la entrada del excordobesista Nando. El extremo hizo lo que viene haciendo desde hace unos años, cuando salió cedido del Valencia con destino a El Arcángel y después a Oviedo. Empieza muchas acciones pero no termina (bien) casi ninguna. La que mejor le salió fue inútil. Quebró a Caro dentro del área y batió con la derecha a Pawel. Era el 1-4.

Antes del chispazo del extremo valenciano, Un trallazo de Eugeni al palo en un lanzamiento de falta había despertado algo a un público resignado. Los lorquinos trataron de adecentar el marcador, pero lo que sucedió fue lo contrario. Jona Mejía, que salió en lugar de un triunfante Guardiola, lideró un contragolpe para plantarse solo delante del portero. Su furioso zapatazo lo desvió Tornagscioli, pero por allí andaba Alfaro para remachar al fondo de la red el 0-4. Los hombres de rosa se abrazaban mientras el estadio se iba despoblando. Muchos estaban ya camino de su casa cuando salió a escena Abel Gómez, el capitán del ascenso a Primera División, que apareció para despachar unos amargos últimos minutos. Tampoco vieron los dos goles finales, que festejaron como si fuera un título los pocos -los más animosos- seguidores que seguían en la grada pensando qué había pasado esa noche.

FICHA TÉCNICA

LORCA, 2: Torgnascioli, Pina, José Carlos (Merentiel, 53'), Holgersson, Peña, Noguera, Eugeni (Abel Gómez, 78'), Carlos Martínez (Nando, 60'), Dani Ojeda, Javi Muñoz y Manel.

CÓRDOBA CF, 4: Kieszek, Loureiro, Caro, Joao Afonso, Víctor Mena, Álex Vallejo, Sergio Aguza (Esteve Monterde57'), Markovic, Alfaro, Borja Estepa (Sebas Moyano, 64') y Sergi Guardiola (Jona, 73').

ÁRBITRO: De la Fuente Ramos (Colegio Castellano Leonés). Amonestó con tarjeta amarilla a Loureiro, Markovic, Aguza y Álex Vallejo, del Córdoba, y al local Pina.

GOLES: 0-1 (40'). Sergi Guardiola, de penalti. 0-2 (46') Sergi Guardiola. 0-3 (52') Markovic. 0-4 (75') Alfaro. 1-4 (87') Nando. 2-4 (90') Daniel Ojeda.

INCIDENCIAS: Partido de la segunda ronda de la Copa del Rey, disputado en el Francisco Artés Carrasco ante unos 3.200 espectadores.

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