Ahí queda eso: Rubén pone su firma a la Libertadores

Rubén Cuesta celebra el gol con el Universitario de Sucre.
El cordobés hace historia en el fútbol boliviano como capitán y goleador del Universitario de Sucre en la máxima competición del continente americano

Seguro que Onega le contó a Manolín Cuesta, en el Córdoba de los 70, alguna que otra de sus batallas con el River Plate en la Copa Libertadores, donde el jugador argentino aún mantiene un récord no superado: 17 goles en la edición de 1966. Casi cincuenta años después, Cuesta ha podido ver un suceso inédito. Un cordobés ha hecho historia en la mítica competición de clubes del continente americano. Se llama Rubén, se forjó en el Séneca y es su hijo. Con 33 años es el capitán y estandarte del modesto Universitario San Xavier de Sucre, una localidad boliviana en la que Rubén, el hijo del 'Tronco', ha encontrado en el tramo final de su carrera futbolística todo aquello que en España le fue vedado. Sus pocos minutos en un Córdoba que tiene a su padre como máximo goleador histórico, su paso por clubes de Segunda B como el Guadalajara, Zamora, Lucena o Balompédica Linense y, finalmente, su decisión de hacer las maletas para cruzar el Atlántico componen el largo prólogo de un capítulo final de intensidad brutal.

El Universitario de Sucre se quedó en los octavos de final de la Libertadores, lo que supone un hito para una entidad nacida en 1969 y refundada en 2005, que tiene en el banquillo al ex futbolista Julio César Baldivieso y como líder en la cancha al cordobés Rubén Cuesta, que llevó al delirio a todo un país con su gol. Después de perder en el Estadio Patria el partido de ida por 1-2 ante el Tigres mexicano, el Universitario acudía con pocas opciones a la vuelta en el estadio de Monterrey. Pero todo cambió cuando Rubén, a los dos minutos, se llevó por fuerza un balón dentro del área y remató cayéndose con la derecha para colocar el balón, que tocó antes el el poste, dentro del marco local. El pequeño equipo boliviano mantuvo asustado al Tigres, que empató a falta de quince minutos y de penalti por medio del delantero brasileño Rafael Sobis, ex del Betis.

Rubén de la Cuesta ya ha dejado su huella como goleador en la Libertadores y ha alcanzado un rango de figura en Bolivia, donde logró el título de campeón de la Liga de Fútbol Profesional del país. Es pieza clave en el césped y capitán del Universitario de Sucre, donde aún aguardan nuevas aventuras de este senequista en el Altiplano de los Andes. No tiene planes de volver a España.

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