La intrahistoria de un gol histórico

María Avilés festeja su gol en El Arcángel | CCF

El Córdoba-Atlético de Madrid B de este domingo fue un acontecimiento histórico para el deporte femenino por múltiples razones. Nunca un encuentro protagonizado por mujeres había congregado tantos espectadores: se rozaron los 7.000 aficionados en las gradas. También era la primera vez que el conjunto blanquiverde actuaba en El Arcángel después de toda una temporada celebrando sus jornadas en uno de los campos de la Ciudad Deportiva del Camino Carbonell. La cita, además, se había diseñado como un homenaje por el ascenso a la nueva Primera División B de la formación cordobesista en su primer año de vida.

La sensación de todos los presentes de estar siendo protagonistas -en el césped, en el palco y en la grada- de un acontecimiento singular se multiplicó en algunos casos. Porque hubo una intrahistoria: la del primer gol marcado por una futbolista del Córdoba en el reino blanquiverde. Lo hizo María Avilés y lo celebraron como poseídas todas las compañeras, que montaron una piña sobre el césped y proporcionaron una extraña corriente de alegría en un recinto que este curso se ha habituado -con el equipo masculino y su descenso en Segunda- a convivir con la frustración. La diana fabricada por la número 7 significó la rúbrica a un episodio único: María fue la primera mujer que marcó en El Arcángel, el mismo estadio -en este caso, el viejo campo que lindaba con la calle Venerable Juan de Santiago y la Avenida de El Arcángel- en el que lo hizo, hace algo más de 25 años, su padre. ¿Quién hubiera podido soñar algo así?

Francisco Avilés Alcántara tiene 54 años y es el director deportivo del Córdoba CF Femenino, el brazo ejecutor en lo deportivo del equipo directivo que encabeza la abogada Magdalena Entrenas. Es, también, el padre de María Avilés Sanz, que a sus 26 años es una de las referentes del plantel. En su hogar siempre se respiró fútbol. El pasado verano, los dos entraron como piezas maestras en el recién nacido proyecto del Córdoba femenino, gestado sobre los cimientos de El Naranjo. Padre e hija dieron el salto con naturalidad y el clásico pellizco en el estómago de quienes afrontan un desafío con mayores exigencias. Porque llevar la blanquiverde y el escudo en el pecho no es cualquier broma. Eso comporta responsabilidades.

Bien lo sabe Francisco Avilés, quien llegó a ser profesional con el Córdoba de manera precoz. Aún en edad juvenil, y con el apodo de Peque, fue integrado en la primera plantilla de un equipo que atravesaba por uno de los peores momentos de su historia. Los de ahora son tremendos, pero la línea de la vida del Córdoba siempre ha sido así: de sobresalto en sobresalto. Con 17 años, Peque disputó su primer partido oficial en Segunda División: fue en el Mini Estadi ante el Barcelona Atlético y acabó con empate a cero. Intervino en diez partidos y el Córdoba terminó colista y descendido a Segunda B. Peque no marcó ningún gol en ese aciago curso, en el que compartió vestuario con compañeros del rango de Perico Campos, Luna Toledano, Vinuesa, Urbano, Varo, Lucas, Monzón o la dupla argentina compuesta por Marcelo y Charles.

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No se quedó Peque sin saber lo que era marcar con el Córdoba. Lo hizo en la temporada siguiente en Segunda B, que también fue horrible en lo colectivo. El equipo se despeñó a la Tercera División. Con 18 años ya había vivido dos descensos: no hay caso igual en toda la historia. Firmó el canterano cordobés tres tantos en la 83-84, dos de ellos en El Arcángel: uno frente a la Balompédica Linense (3-2) y otro contra el Antequerano (3-2). En el último partido de Liga, con el equipo ya descendido, también anotó en Ibiza (1-2). Siempre que marcó, el Córdoba ganó.

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El domingo pasado, su hija debutó en El Arcángel. Con más edad que la que él tenía cuando lo hizo y también con un rango superior. María Avilés celebraba un ascenso a Primera B y contribuyó a la fiesta con una acción brillante. En el minuto 73, la cordobesa hizo el empate a uno al definir una contra y llevó el delirio a un graderío en el que se congregaron más espectadores que nunca para un partido de mujeres. Luego volvió a golpear el Atlético de Madrid, que se llevó un triunfo (1-2) que era lo de menos. Francisco y María ya tienen una anécdota que contar a sus nietos. Ambos fueron goleadores en El Arcángel. Ocurrió en el Día de la Madre, en el nombre del padre.

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