Cuando los galones no sólo lucen

Alfaro celebra su gol ante el Oviedo | ÁLEX GALLEGOS

En no pocas ocasiones, en el fútbol como en la vida, los rangos apenas sirven para distinguir posiciones en un colectivo. Lo cierto es que los galones no sólo están para que luzcan. Detrás hay una responsabilidad, la propia del rol. En el Córdoba la tienen todos, como en cualquier otro equipo, pero especialmente sus capitanes. Como en el resto de conjuntos. Y los cuatro elegidos para ejercer como tales esta temporada por el momento asumen su obligación de liderar al cuadro califal, lo que hacen de forma clara en el comienzo de la presente campaña. Alfaro, Javi Lara, Fernández y Aythami muestran el compromiso para con su estatus y ya en las dos primeras jornadas del campeonato liguero aparecen en todas las acciones destacadas de los blanquiverdes.

Curiosa fue la muestra de la asunción de responsabilidad en el primer encuentro del curso 2018-19. Ante el Numancia, el brazalete no pesó a ninguno de los jugadores que lo portaron y además estuvo presente en las tres jugadas que propiciaron los goles que el equipo de José Ramón Sandoval anotó al Numancia. Comenzó Alfaro como capitán aquel partido y el onubense se encargó de asistir a Jovanovic para que éste abriera el marcador. Con la sustitución del atacante, los galones los recogió Javi Lara, que hizo la segunda diana del duelo con un zapatazo pleno de calidad. Y el montoreño también abandonó el campo antes de terminar la contienda. Fernández le relevó al mando del conjunto blanquiverde y el resultado fue similar. Sirvió a Aythami para que lograra el empate a la postre definitivo.

Precisamente el canario es el cuarto capitán, lo que acabó por cerrar el círculo. Ya en esa fecha inaugural, los cuatro futbolistas ofrecieron su deseo de ejercer más que de ostentar rango. Si bien la conversación entre los jugadores del Córdoba, indicaciones mediante o con palabras de aliento para el compañero que lo requiera, se dio por norma general fueron ellos cuatro los que sobresalieron en este sentido. A la vista del espectador es una de esas circunstancias que las más de las veces pueden pasar desapercibido durante un partido. Pero ahí está. La imagen se repitió en la segunda jornada liguera, ante el Oviedo y de nuevo en El Arcángel.

De nuevo el brazalete se lo anudó Alfaro, quien no cesó en sus apreciaciones a otros integrantes del conjunto blanquiverde. Llamativa en este sentido fue, por ejemplo, la corrección posicional que realizó a Bambock en un momento del choque. Nunca con malos modos, pero sí con la intención de que todo detalle estuviera cuidado al máximo detalle. También aparecieron Fernández y Javi Lara, que dialogaban con los demás con el fin de sellar las grietas que pudieran aparecer. Los tres demostraron una vez más que los galones no sólo están para sacarles brillo sin más.

Además, la presencia de los capitanes en las acciones destacadas -en las positivas- se mantuvo del mismo modo que ante el Numancia. El primer gol anotado al Oviedo, de gran factura y resultado de un gran entendimiento entre dos jugadores, tuvo firma de dos de los llamados a liderar al conjunto blanquiverde. Javi Lara tomó el balón y colocó un centro perfecto. Alfaro, con el brazalete bien dispuesto, cabeceó para batir a Herrero. El onubense se encargó después de arrancar la jugada que acabó con el segundo tanto califal. Lanzó un pase en largo a Piovaccari que, tras recibir y defender, mandó al fondo de las redes.

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