Un festival de 'selfies' y sonrisas por no se sabe qué

Una familia de aficionados blanquiverdes posa en Barcelona. | PACO MERINO
Una legión de seguidores blanquiverdes desembarca en Barcelona embargada por una conmovedora sensación de éxito

Estamos aquí. Eso ya es un triunfo. Por las calles de Barcelona se ve a seguidores del Córdoba, identificándose con orgullo con camisetas y bufandas, mientras pasean con una sonrisa de oreja a oreja y y fotografiándose en todas las esquinas. Muchos reciben el aplauso de los viandantes y el ánimo -con claros matices de pésame preventivo- de quienes le auguran al equipo blanquiverde un negro porvenir deportivo en el Camp Nou. Y qué más da. Hay quienes se emocionan. Los más mayores, que seguramente se acuerdan -incluso lo vieron- el último partido del Córdoba ante el Barcelona en Primera División. Fue en la primavera de 1972 en El Arcángel. Desde entonces no se ha visto un triunfo en la élite en el estadio de la ribera del Guadalquivir.

Estos fieles seguidores esperan contemplarlo en Barcelona. ¿Por qué no? Sucedió en Bilbao, aunque todos saben que esto es distinto. Mucho. El asalto al Camp Nou representa un símbolo. El Córdoba está en Primera División y va a jugar en un estadio mítico ante uno de los mejores equipos del mundo. Ésa es hoy la realidad. Y con ella disfrutan los cordobesistas, que se hacen fotos para que quede testimonio de que estuvieron allí, que fue verdad. Del mañana nadie quiere acordarse. Hoy no.

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