El efecto Bijimine

La entrada del central congoleño ayuda al Córdoba a cerrar su portería durante dos jornadas y crecer en la clasificación con seis puntos sumados | Tiene 22 años y renovó hasta 2019

¿Qué ha cambiado en el Córdoba para pasar de disputar su peor partido en años -el 3-0 en Huesca- a engarzar dos jornadas triunfales y sin encajar? Entre otros aspectos, sobresale uno: la entrada en juego de Jonathan Bijimine. El congoleño suplió en el once titular al levantino Héctor Rodas, habitual pareja de Deivid en el centro de la defensa, y su desempeño provocó un impacto inmediato. El jugador, de 22 años, se ha caracterizado desde su llegada al filial en 2014 por su polivalencia -en posiciones defensivas, como pivote o central- y su margen de mejora en lo que atañe a posición en el campo y toma de decisiones. Su poderoso físico -mide 1'90- y su capacidad atlética eran una base importante. Por lo que se ha podido comprobar en las dos últimas jornadas, los avances en los aspectos en los que estaba más débil se están produciendo para regocijo del Córdoba. El club le renovó hasta 2019 y le incluyó como miembro de pleno derecho en la primera plantilla. Con 22 años, se le considera un valor de futuro.

En los dos partidos que ha disputado como titular, Bijimine ha tenido que solventar los problemas ante algunos de los más reputados delanteros de la categoría. Frente al Levante se cruzó con Roger Martí, un futbolista que fue pretendido este verano por el Córdoba. De hecho, el propio presidente admitió que habían realizado una oferta en firme y por escrito de 1'2 millones de euros por la contratación de un punta que, finalmente, optó por prolongar su vínculo -mejorando sus condiciones, para lo cual le vino de perlas la propuesta blanquiverde- con el Levante. Llegaba de marcar cuatro goles en las cuatro primeras jornadas. En El Arcángel apenas se le vio y Biji tuvo bastante que ver en el asunto. Por arriba fue inexpugnable, no se complicó en los cortes y apenas erró en el pase. Hizo honor a su oficio de defensa: se dedicó a abortar el juego de ataque del contrario y su eficacia le hizo brillar.

En el Santo Domingo de Alcorcón le llegó una prueba distinta. Ante un adversario escocido por su mal inicio y necesitado de una victoria, Bijimine volvió a formar parte de una línea defensiva que sólo tuvo un cambio con respecto al partido disputado tres días antes: Antoñito, lesionado, dejó su sitio a Caro en el flanco derecho. Esta vez le tocó a Bijimine coincidir en el área con otro ariete cotizado, David Rodríguez, que también estuvo apuntado como posible fichaje en la agenda blanquiverde este verano. De hecho, como igualmente certificó Carlos González, se le puso delante una oferta por escrito de 1'5 millones de euros. DR7 también decidió seguir vistiendo de amarillo. Contra el Córdoba terminó frustrado. No pudo con Bijimine.

Nacido en Amiens (Francia) y con nacionalidad de la República Democrática del Congo -ha sido intencional sub 21-, Bijimine pasó por el Sedán galo y los clubes italianos Barletta y Peruggia antes de fichar por el Córdoba para integrarse al filial. Ha defendido la camiseta blanquiverde en Primera, Segunda, Segunda B y Tercera División, cuatro categorías distintas en las que siempre se empleó con una entrega y entusiasmo que a veces derivaron en desaplicaciones tácticas que costaron goles. Llegó como un futbolista en formación y en ello está. Por lo que se ha podido comprobar, progresa adecuadamente. El efecto Bijimine es real.

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