Ecos de Tokio: Alfonso Cabello, la ambición sin límites sobre ruedas

Alfonso Cabello, en Córdoba con sus dos bronces de Río 2016 | TONI BLANCO

Tiene sólo 19 años. Sin embargo, muestra su potencial desde tiempo atrás. Más que cualidades tiene virtudes. La principal es el afán de superación. Aunque no sobresale menos su siempre grande ambición. Cada reto que supera es el comienzo de uno aún mayor. De ello saben bien quienes no tienen la aparente dificultad añadida que tiene, y en realidad no existe tal gracias a su voluntad y trabajo. El caso es que el chaval, que lo es por edad y en apariencia pero no tanto en carácter, consigue alcanzar lo más alto del ciclismo internacional. Con agosto en sus últimas horas, Córdoba -tanto la capital como la provincia- y en realidad España están pendientes de un joven de La Rambla que de repente sube al primer cajón del podio en la cita deportiva más relevante del mundo. No es otra que los Juegos Olímpicos, en este caso Paralímpicos, y el dorado protagonista es Alfonso Cabello.

Es 31 de agosto de 2012. Terminado el magno evento atlético llega el que también lo es pero para quienes cuentan con algún tipo de discapacidad. Durante la tarde este caluroso día en Córdoba, que es un tanto más sombrío en Londres, no pocas miradas -sobre todo la de los amantes del deporte- se dirigen a las pantallas de televisión. Los tubos catódicos son la ventana a través de la cual existe opción de seguir de cerca -es un decir- a Alfonso Cabello. El ciclista de La Rambla llega con aspiración de metal en los Juegos Paralímpicos que acoge la capital inglesa. Compite en la prueba en la que años después se va a convertir en claro dominador. Se trata del kilómetro, dentro de la categoría C4-5. El cordobés se lanza a la pista y concluye con un tiempo de 1:05.947, que además es nuevo récord mundial. Una marca ésta que nadie es capaz de superar.

Fue así cómo Alfonso Cabello se colgó un histórico oro, el primero tras los logrados casi tres décadas antes por José Pedrajas -nadador de El Viso-, en Reino Unido. Por detrás dejó al corredor de la tierra Jon-Allan Butterworth y al chino Liu Xinyang, que establecieron registros de 1:05.985 y 1:07.636, respectivamente. El título paralímpico terminó de colocarle en el primer plano mundial del deporte adaptado. Su despedida de los Juegos Paralímpicos 2012 no se produjo sin embargo con su ascenso al primer cajón del podio en kilómetro C4-5, que ya era mucho, sino que también consiguió un diploma al acabar séptimo en la prueba de velocidad por equipos. Peor suerte corrió el rambleño, que tenía fuerza sobre ruedas para más, en la competición de fondo de ciclismo en ruta. En este último caso no logró terminar.

Sellada con éxito su primera participación en unos Juegos Paralímpicos, el cordobés quiso más cuando se aproximaba -y mucho antes de que estuviera cerca- la siguiente cita de este tipo. Fue la que albergó Río de Janeiro en 2016, un evento en el que no pudo revalidar su título en kilómetro C4-5 pero en el que obtuvo doble metal. Dentro de su prueba predilecta hubo de conformarse -como si fuera poco- con un bronce, que fue también la presea que se colgó en velocidad por equipos. Aunque con el máximo trofeo obtenido en Inglaterra cuatro años antes ya lo era, Alfonso Cabello se erigió de forma definitiva en el segundo deportista de la provincia más laureado en la historia del magno evento. Quien le precedió, que como quedó escrito fue José Pedrajas, acumuló hasta seis entre Seúl 1988 y Barcelona 1992 -después finalizó con dos diplomas su participación en Atlanta 1996-.

Los metales alcanzados en Juegos Paralímpicos son parte de un palmarés que cada vez comienza a ser más difícil de resumir de memoria. Porque Alfonso Cabello, sin ir más lejos, tiene en sus vitrinas seis medallas de oro que atesoran otros tantos títulos de campeón del mundo en la prueba de kilómetro. A ese registro bárbaro se añaden otros muchos metales a nivel nacional e internacional, ya sean en forma de máximo trofeo o tras cerrar en segunda o tercera plaza. Con todo, lo más significativo, si en los últimos años no es el referido cúmulo de preseas sino las conseguidas en citas que no eran las habituales para él hasta hace dos años. La ambición sobre ruedas relució más si cabe cuando el rambleño decidió intervenir en el Campeonato de España Absoluto, donde pugnó con ciclistas sin discapacidad. Lo hizo en 2018 para alcanzar un bronce inolvidable que casi se recuerda con menos intensidad porque en 2019 se colgó una plata.

Pero el ya legendario ciclista de La Rambla quiere más. La pandemia de Covid-19 le dejó, como a Fátima Gálvez -y casi con seguridad a Julia Figueroa-, sin cita olímpica cuando correspondía. En su caso habría de estar a punto de competir en Tokio, lo que sin embargo no significa que rebaje sus expectativas para los Juegos de Japón. Para 2021, cuando se espera que puedan celebrarse estos, aspira a subir al podio otra vez. Mientras mira a Asia lo hace también, con amplia perspectiva, a París. La capital de Francia debe acoger en 2024 el siguiente monumental evento deportivo. Y en él quiere estar de nuevo, en lo que sería su cuarta presencia en unos Paralímpicos. No es éste su único objetivo sin embargo pues Alfonso Cabello aspira a hacer historia en el país galo. ¿De qué forma? Con su participación también en competición olímpica, una vía que parece abrírsele y que no tiene intención de desaprovechar.

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