Decálogo para una reinvención a toda prisa

Nabil Ghilas, ante Iniesta y Mascherano en el Camp Nou | LOF
El Córdoba cierra la primera vuelta fuera de los puestos de descenso y en su mejor racha: tres jornadas sin perder | Cambió de entrenador, jugadores y estilo sobre la marcha

Algunos podrían decir que el Córdoba que acudió el 25 de agosto del año pasado al Santiago Bernabéu y el que el próximo sábado se enfrentará al coloso blanco en El Arcángel sólo se parecen en el color de las camisetas. Esa exageración, aceptable en el mundo del fútbol -como el uso de la mentira; ya lo dejó dicho el presidente González-, no es más que el reflejo de una percepción generalizada en el cordobesismo. Hace unos meses, todo el mundo manejaba hipotésis de futuro que iban entre el desastre y el cataclismo; el equipo daba una imagen de vulnerabilidad espantosa. Hundido en los últimos puestos y acomplejado por los resultados, parecía carne de Segunda.

Ahora no es que el personal haga números para agarrarse a la zona europea -podrían hacerlo, ya saben: ésta es la tierra de los benditos excesos-, pero se ha instalado en el club y su entorno una razonabilísima esperanza de permanencia. Basada, obviamente, en hechos reales. Un inicio de año extraordinario (dos victorias, un empate) ha sacado a los blanquiverdes de la parte pantanosa. Ha cogido una senda y no quiere perderla. En medio del mercado invernal, con gente entrando y saliendo, el Córdoba se dispone a afrontar el partido más soñado por generaciones: viene el sábado el Real Madrid. Djukic y los suyos miran la cita de cara. Con 18 puntos ya agarrados saben que tienen casi la mitad del objetivo. El balance de la primera vuelta deja una sensación de efervescencia. Hay meta, plan y método. El material está en revisión. No estamos tan mal.

1/ LA NOVATADA MÁS CRUEL: 13 JORNADAS SIN GANAR

Lo del Bernabéu fue una fiesta. El resultado, 2-0, lo de menos. Derrota digna, ración de orgullo... y a seguir. El asunto es que el equipo siguió en esa línea: perdiendo o no ganando. Los empates, de hecho, le salvaron de un desplome absoluto cuando las jornadas se desgranaban entre los lamentos y la impotencia. En El Arcángel no era posible. El Córdoba empató ante el Celta (1-1), Espanyol (0-0), Real Sociedad (1-1) y Deportivo (0-0), perdiendo frente al Sevilla (1-3), Málaga (1-2) y Villarreal (0-2). Lejos de casa, sacó puntos en Almería (1-1), Getafe (1-1) y Elche (2-2), cayendo ante el Valencia (3-0) y Atlético de Madrid (4-2). Trece jornadas sin ganar. Récord histórico de ineficacia para el Córdoba, que fue como colista a un estadio mítico: San Mamés. Jamás había vencido allí, pero un gol de Nabil Ghilas firmó la hazaña: 0-1. El Córdoba ya era de Primera.

2/ MIKE HAVENAAR, UN  JAPONÉS PERDIDO EN LA MEZQUITA

La figura de Mike Havenaar encarna a la perfección la estampa del Córdoba en el arranque de la Liga. Promesas de potencial latente y resultados lamentables. El delantero japonés llegó como fichaje estelar para hacer goles y no firmó ninguno en partido oficial. Jugó cinco y desapareció del once, donde nunca supo qué querían de él. Le pedían goles, pero vivió en una isla y tampoco parecía demasiado preocupado por salir de ella. La cuestión es que ya no está. El chico, con contrato hasta 2016, hizo su mayor servicio al Córdoba aceptando que le pagaran el sueldo hasta el último día trabajado y se marchó. Tenía tantas ganas de hacerlo como el club de que lo hiciera.

3/ FERRER ES“EL MEJOR”... PERO LLEGA DJUKIC

Fue un despido de manual. Albert Ferrer fue señalado como “el mejor entrenador” por Carlos González apenas horas antes de que le enseñara la puerta de salida del club. “Chapi” dijo que no lo entendía y que se veía capaz de sacar a flote al Córdoba, pero lo aceptó con profesionalidad. El catalán queda en la historia como el entrenador del ascenso. Le sustituyó Djukic para ser el técnico de la permanencia. Ferrer se fue tras una derrota ante el Málaga (1-2), con el estadio abucheando a los suyos y el equipo colista de la Liga tras la jornada ocho. El serbio debutó en El Arcángel ante la Real Sociedad, con un 1-1 que pudo ser peor si no llega a ser por Xisco, que metió un gol postrero con la mano. Después de acometer reformas en el estilo y las posiciones, el técnico balcánico ha sacado al Córdoba del atolladero con un balance de tres victorias, cinco empates y tres derrotas. Va a lo práctico y ha hecho algunos descubrimientos interesantes, como la rehabilitación de Deivid o la irrupción del rumano Florin.

4/ LOS LATERALES, UN PROBLEMA QUE NO TERMINA

Gunino y Pinillos, los laterales del ascenso, siguieron en Primera División. Igual que Edu Campabadal, jugador fetiche de Ferrer. Esta zona de la defensa se mostró especialmente endeble durante el primer tramo de la Liga. La realidad volvía a mandar un claro mensaje: se necesitaban refuerzos. Djukic acometió cambios, llegando a colocar a Fede Vico como lateral zurdo en algún partido y abriendo un capítulo de oportunidades en la diestra hasta que Campabadal, ante la sorpresa general -aunque con indudable mérito por su parte-, se hizo con el puesto. En el mercado invernal llegó el brasileño Edimar, que ha sido titular nada más aterrizar en los dos últimos partidos. En la derecha sigue habiendo incógnitas. Gunino está en la rampa de salida.

5/ LA EXPLOSION DE NABIL GHILAS, EL “BARRILETE ARGELINO”

Llegó en el último día del mercado, cedido por el Oporto, y su oronda figura sorprendió cuando le presentaron en la tienda del club, rodeado de camisetas, peluches de Koki y aficionados curiosos. “Está gordo”, decían algunos. Lo estaba. El punta argelino dijo que necesitaba un tiempo para empezar a competir, pero el caso es que le alinearon en la primera semana. Y hasta ahora. Perdió peso en la bálcula y lo ganó dentro del Córdoba, donde es una pieza clave. Es el máximo goleador, con cinco, y uno de los ídolos de la afición. No fue convocado para la Copa de África por su seleccionador, Gourcuff, con el que mantiene una agria polémica. En el Córdoba hicieron fiesta el día en que Argelia dio la convocatoria definitiva de su selección.

6/ FLORIN ANDONE, EL CHICO AL QUE NUNCA PRESENTARON

De Havenaar-Xisco a Ghilas-Florin. En esa transición residen muchas de las explicaciones sobre el repunte del Córdoba en la clasificación y en el juego. Rumano, de 21 años, era un absoluto desconocido hace meses. Le ficharon para el filial de Segunda B procedente del Atlético Baleares. Ahora es titular en Primera División sin haber jugado jamás en Segunda. Todo ha ido muy rápido para Florin Andone, cuya principal virtud es la clásica de un delantero: sabe dónde ponerse para recibir, tiene una amplia gama de remates y es valiente. Le quedan muchos aspectos por pulir, pero está en ello y no siente que haya llegado al final de un camino. “Me lo estoy currando”, dijo tras marcar el gol más rápido de la historia del club y el cuarto de todos los tiempos en la Liga (10 segundos ante el Éibar). Nadie en el Córdoba había conseguido marcar en sus tres primeros partidos oficiales en El Arcángel hasta que llegó él.

7/ PIEZAS CREATIVAS EN BUSCA DE UN ENCAJE EFICAZ

La alineación del último partido en casa fue toda una declaración. Djukic jugó con Ghilas, Florin, Bebé y Fede Cartabia en la vanguardia. El argelino, por la banda; el argentino, por el centro. Si hay que cambiar, se hace. El 10 blanquiverde tuvo un arranque de campeonato fabuloso, pero después de diluyó. Empezó a ser más vistoso que efectivo y, más tarde, ni siquiera eso. Acusado -con razones y las imágenes por delante- de individualista y poco sacrificado, ha recibido ya consignas claras por parte del entrenador. En el último partido dio un salto adelante. Apretó y se asoció un poco más. Este curso es clave en su carrera. La llegada del luso Bebé, potente en el uno contra uno y con un buen disparo, debe ayudar. En la segunda vuelta se espera una versión mejorada del italiano Fausto Rossi, algo perdido hasta ahora por lesiones y variantes tácticas.

8/ LA BRONCA DEL CAMP NOU: NACE EL #CUCHILLOENBOCA

Las imágenes dieron la vuelta al mundo. Djukic lanzó un aviso en la sala de prensa del Camp Nou con una terminología áspera: “Hemos venido a pedir camisetas y así no vamos a ninguna parte. Aquí jugarán los que tienen huevos. Quiero guerreros”. Atragantado por la frustración, reconociendo que había sentido “vergüenza de mí mismo” tras el 5-0 en Barcelona, el serbio logró cambiar la mentalidad general y estimular el orgullo de sus hombres. El cordobesismo entendió que había que sacar otras armas y se gestó la campaña #YoVoyConElCuchilloEnBoca, que recorrió las redes sociales. La clave está en preservar la portería. Con el paréntesis de la goleada ante Messi y compañía, el Córdoba sólo encajó un tanto en los cinco encuentros ligueros más recientes: ante el Éibar el pasado viernes.

9/ CORDERO, TE HA TOCADO: FICHAR PARA JUGAR

Los fichajes de Pedro Cordero serán cruciales para elevar el rendimiento del Córdoba en la segunda vuelta. Alguno, como el de Florin, ha tenido un efecto retardado. De momento han llegado Edimar (Chievo) y Bebé (Benfica), marchándose Havenaar y Matos. En la puerta hay un grupo atascado donde destacan Gunino, Caballero, López Silva, Garai y Xisco. A algunos se les busca cesión. Para otros la salida está más complicada. Djukic ya ha advertido que le sobran unos cuantos. “No tenemos taquillas suficientes en el vestuario”, dijo en la sala de prensa, medio bromeando con amargura. De aquí a finales de mes se concretarán más cambios. El Córdoba busca refuerzos de impacto inmediato, como han sido Edimar y Bebé.

10/ FIN DE LA PRIMERA VUELTA Y FUERA DEL DESCENSO

“Todos hubiéramos firmado una primera vuelta con 18 puntos”, admitió Djukic tras el partido ante el Éibar, un empate en casa que supo rancio porque la victoria estuvo cerca. El equipo hizo una de sus mejores actuaciones, pero no le bastó ante un adversario que no tiene estrellas, pero funciona como un reloj. Así aparece el Córdoba en los sueños de Djukic, que sigue amasando al grupo para darle solidez, consistencia y efectividad. Pretende que para los adversarios sea poco menos que una pesadilla enfrentarse al Córdoba, ese grupo amable y simpático que empezó el campeonato a verlas venir y que ahora, endurecido por los golpes de la realidad, se ha convertido en otro. Se le ha puesto cara de hombre.

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