De las Cuevas, el goleador repentino

De las Cuevas celebra su gol | MADERO CUBERO

La explosión goleadora de Miguel de las Cuevas (Alicante, 1986) es una formidable noticia para el Córdoba y, además, una prueba de cómo funcionan las cosas en un club que lo pasa -lo sigue pasando- muy mal en la Liga 1/2/3. Ha cambiado ya de entrenador, de sistemas, de sensaciones y de todo aquello que se puede alterar sin que haya ocurrido demasiado en la práctica. Al final, todo se reduce a números. Y ahí el mensaje es crudo. En resumidas cuentas: el equipo va penúltimo, le meten más goles que a nadie y anota pocos. Al menos, no los suficientes como para compensar el terrible agujero que tiene atrás. En la vanguardia hace lo que buenamente puede y ahí encaja De las Cuevas, autor de los últimos tres goles del Córdoba en otros tantos partidos. Dos no sirvieron nada más que para otorgar un arreón de esperanza frustrada (1-3 ante el Cádiz y 2-1 en Lugo). El más reciente, este sábado ante el Elche, sí tuvo un valor extraordinario: rescató un punto para el Córdoba y evitó que el adversario se escapara a siete puntos en la clasificación.

Miguel de las Cuevas se ha erigido en máximo goleador del Córdoba con cinco tantos en 12 partidos. No está nada mal para no ser un delantero puro. Su primera diana la hizo ante el Extremadura, en aquella tarde de locura y remontada (4-2) que dio vida al equipo y a Sandoval. Luego, todo se fue al traste. Hizo gol en el último partido del madrileño en el banquillo, el 1-3 en El Arcángel ante el Cádiz, y después ha marcado en los dos partidos de Curro Torres al frente del equipo: Lugo (2-1) y Elche (1-1). Cuatro goles en Liga y uno en Copa, frente al Elche en el Martínez Valero (1-4). Ya lleva un gol más que Federico Piovaccari, que suma 4 (tres en liga, uno en Copa), y dos más que Sasa Jovanovic, que firmó tres: el primero de la Liga ante el Numancia y un par para ser el héroe de la tarde ante el Extremadura.

Lo del idilio de De las Cuevas con el gol se puede catalogar dentro del libro de los milagros que suelen suceder en el Córdoba. El extremo alicantino siempre fue más un facilitador que un finalizador. En la actualidad puede presumir de presentar el mejor promedio goleador de toda su carrera. Los cinco goles en 12 partidos son una marca que contrasta con las logradas en sus etapas en Osasuna (7 goles en 128 partidos), Sporting de Gijón (18 goles en 127 partidos) o Atlético de Madrid (un gol en 40 partidos).

El momento de inspiración goleadora de De las Cuevas está sirviendo al Córdoba para paliar los estragos en una línea construida a toda prisa y condicionada por el límite salarial. El nueve de referencia es el italiano Piovaccari, que llegó desde el equipo de parados de la AFE. Para acompañar están el joven Erik Expósito -cedido por Las Palmas, que no ha marcado aún- y el canterano Andrés Martín, antes conocido como Andresito, que ha dejado detalles interesantes en sus apariciones en el primer equipo. Suyo fue el centro que sirvió a De las Cuevas para empatar ante el Elche en la última jornada. Antes, el punta de Aguadulce firmó un gol en Liga que valió para empatar en El Arcángel en el último suspiro ante el Deportivo de La Coruña.

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