El Córdoba vuelve con el cero entre ceja y ceja

Razak bromea con Rafa Gálvez en un entrenamiento | ÁLVARO CARMONA
El equipo retoma el trabajo para preparar la vital cita en Oviedo con el desafío de engarzar la tercera jornada sin encajar gol

Dos partidos sin recibir goles y cuatro puntos, que estuvieron muy cerca de ser dos más si la suerte hubiera soplado a favor ante el Tenerife. Pero eso ya es pasado y el Córdoba no puede permitirse el lujo de andar revisando la historia reciente cuando tiene por delante, por increíble que parezca, la opción real de ascender a Primera. Más allá de las sensaciones que provoca su juego y de la pésima racha en El Arcángel -un punto de 21 en los últimos siete partidos-, el equipo de Oltra luce la etiqueta de mejor visitante de Segunda. Ésa es una de sus fortalezas y la va a explotar en el Carlos Tartiere, donde le aguarda un Oviedo convulsionado por un bajón en las última jornadas. Sigue, eso sí, en posición de play off.

El retorno a la portería a cero ha coincidido con la recuperación de una línea de zagueros que ofreció sus mejores prestaciones en la primera vuelta: Stankevicius y Domingo Cisma en los laterales, con Deivid y Héctor Rodas en el centro. El internacional lituano y el sevillano están apercibidos de sanción, por lo que de nuevo habrá que modificar la composición de la trinchera. Mientras tanto, todo apunta a que Oltra no moverá absolutamente nada atrás. Ni a los cuatro defensas ni a Razak Brimah, la referencia bajo los palos.

El guardameta ghanés, después de haber recogido el balón de su portería en todos los partidos desde que se inició la segunda vuelta, lleva dos celebrando la imbatibilidad. En la primera ronda del campeonato, los mejores momentos del Córdoba coincidieron con el esplendor del africano, que estuvo más de 400 minutos sin encajar gol y batió récords en el club, superando los 398 minutos de Alberto García -actualmente en el Sporting- en la temporada 11-12. “Estamos en la línea”, declaró Oltra tras el partido ante el Tenerife, un club al que entrenó el valenciano -lo ascendió a Primera- y en el que jugó en su día Razak. Pero no andan las cosas para sentimentalismos en El Arcángel, donde se avecina un mayo caliente tanto en el césped como en los despachos.

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