Cinco hombres para cinco goles

Piovaccari, celebra su gol ante el Oviedo | ÁLEX GALLEGOS

Si uno mira atrás, suele encontrar un nombre propio. Es el del futbolista encargado de batir al portero rival, de ver puerta. O lo que viene a ser el referente ofensivo de un determinado equipo en una temporada concreta. Normalmente, nunca falta esta figura sobresaliente, si bien en ocasiones los guarismos pueden dejarle en un plano mucho más discreto. En el Córdoba los últimos ejemplos son los de Florin Andone y Sergi Guardiola, quienes casi cargaron con todo el peso de la responsabilidad anotadora en sus respectivas etapas en El Arcángel. Ahora, recae sobre todo el cuadro califal, tal y como demuestra el inicio de la presente campaña. En dos jornadas, cinco hombres para cinco goles. Hasta el quinteto alcanza la lista de jugadores que han hecho diana por el momento con la elástica blanquiverde. En gran medida este hecho tiene lugar por la falta de un líder en ataque, rol al que aspira desde su llegada Piovaccari. El italiano empieza a presentar su candidatura de la mejor forma posible, con un tanto en su cuenta.

El dato no es negativo, más bien todo lo contrario. Siempre redunda en beneficio de un equipo que cualquier futbolista vea puerta con cierta asiduidad. Pero no deja de ser curioso que con cinco goles ya en el casillero, el Córdoba no tenga todavía a nadie con más de uno. Una circunstancia que, por si fuera poco, permite incluso que sean de todas las líneas los futbolistas que marcan. No menos curioso es el hecho de de que ninguno de los anotadores tiene grandes registros en este sentido a lo largo de sus trayectorias. La excepción en este último caso es la de Alejandro Alfaro. Sea como fuere, Sasa Jovanovic abrió la veda en el estreno de la campaña para reivindicar su capacidad para superar a la defensa y al guardameta rival si se le encomienda dicha tarea. Ante el Numancia no quedaba otra, pues Piovaccari apenas llevaba un día en la ciudad y Andrés Martín era baja por una sanción que empezó a cumplir este domingo.

Así, el serbio asumió el encargo y respondió. En aquel primer encuentro liguero, otros dos jugadores decidieron contribuir a la causa goleadora. Fueron Javi Lara y Aythami, acostumbrado a ver puerta desde que llegó el pasado mes de enero. El canario ya hizo cuatro dianas en el tramo final de la temporada 2017-18 y todas reportaron puntos o sirvieron para asegurarlos. Ante el Numancia ocurrió más de lo mismo. Su tanto dio un punto al Córdoba, hasta ese momento por debajo en el marcador. Por su parte, el montoreño regaló un golazo con sello propio para terminar de celebrar en el plano personal su regreso a los terrenos de juego en partido oficial después de más de cinco meses -también es cierto que el verano estuvo por medio-. Tres goles y tres autores diferentes, como sucediera en Albacete precisamente el anterior ejercicio.

Ya en la segunda jornada, con Jovanovic de nuevo como hombre más adelantado, fue Alfaro el que asomó para sumarse a la fiesta anotadora del cuadro califal -sin mayor rédito en la clasificación debido a la fragilidad defensiva-. El onubense es la excepción en cuanto a cifras destacadas en materia goleadora de los cinco nombres citados. No en vano, en la capaña 2008-09 fue el gran referente ofensivo del Tenerife de José Luis Oltra, aquel que ascendió sin atisbos de dudas. Marcó 20 tantos entonces. No tuvo malos números, ni mucho menos en el Sevilla Atlético antes y en el Mallorca después, donde anotó nueve dianas. Con la elástica blanquiverde se apuntó siete en su debut.

Con todo, la labor del gol es más propia del delantero centro. Y éste por el momento es Piovaccari, que quiso reclamar su papel de líder en ataque ante el Real Oviedo. El italiano secundó a Alfaro y pidió paso en el once para ocupar el nueve que se supone debe ser suyo o para el competidor que llegue -que ha de llegar, en ello está el club-. Al veterano ariete no le pesa la responsabilidad de convertirse en referente si esto le tocara, tal y como aseguró en su presentación. Lo demostró el pasado sábado cuando con apenas una semana y un día en la ciudad vio puerta de la forma más auténtica en que pueda hacerlo un hombre de su demarcación. Con pugna con un zaguero, frialdad y definición calculada. De ahí que sus aspiraciones de ser el nuevo jugador destacado de la línea de vanguardia blanquiverde cobraran más fuerza. Es lo que pretendía, como es lógico. Más si cabe cuando tiene el deseo de resarcirse de su anterior etapa como califal, en la que apenas anotó cuatro tantos -y otros cuatro en Copa-.

Por ahora, resulta positiva la aportación colectiva en cuanto al gol, por mucho que de poco haya servido en lo que a suma de puntos se refiere. Sin embargo, lo cierto es que siempre es mejor que se produzca como complemento al killer de turno. El papel que quiere desempeñar Piovaccari y que en las últimas tres temporadas tuvo actores de un potencial ya indiscutible. En la 2015-16, tras el regreso del Córdoba a Segunda A tras un dramático periplo por Primera, fue Florin quien se hizo protagonista con la friolera de 21 dianas. Entonces el reparto lo completaron Fidel, con 11, y Xisco, con ocho -sin contar los tres del play off ante el Girona-. Más discretos fueron los números de Rodri, el hombre llamado a liderar la vanguardia blanquiverde el siguiente curso y que concluyó con 11 tantos. Y fue la pasada campaña cuando sobresalió mucho más Sergi Guardiola, más que un referente. Vio puerta 22 veces -más otras dos en Copa- y su más inmediato perseguidor como pichichi lo hizo en cinco ocasiones. Fue Narváez.

Etiquetas
stats