Una década de cambios constantes también en el banquillo

José Luis Oltra señala el escudo del Córdoba

Trituradoras, apisonadoras, morteros o licuadoras. Sea cual sea el símil de utensilios de cocina que use, estos serán idóneos para describir la realidad de ser entrenador del Córdoba CF, que no es cosa menor, como diría aquel. La exigencia máxima siempre ha estado a la orden del día y, según el objetivo que se fuera desarrollando durante la temporada, iban pasando técnicos como el que intercambiaba cromos los domingos por la mañana en el Bulevar de Gran Capitán. Con demasiada facilidad, tal vez. Ascensos, permanencias o play off han sido las metas blanquiverdes en la última década; sin embargo, 21 entrenadores distintos han pasado por el banquillo de local del Arcángel, unos con mayor rédito que otros.

El que inició esta etapa, coincidiendo con la entrada en la propiedad de Carlos González, fue Paco Jémez. Fue en esta campaña donde se consiguió entrar en el novedoso sistema de fase de ascenso copiado del formato inglés. Un juego preciosista, mimando la posesión del balón al máximo y haciendo feliz a la grada cordobesista. Sin embargo, el canario puso rumbo a otros proyectos de más caché y un compañero de quinta, Rafa Berges, se hizo con las riendas del equipo a la temporada siguiente, aunque fue sucedido ya en el 2013 por Juan Esnáider -con infausto recuerdo, por otro lado- en una campaña donde se sufrió más de lo esperado-. La del ascenso en Las Palmas no fue tampoco tranquila en ese sentido, pues tres entrenadores se hicieron cargo del primer plantel durante la temporada. Dos ex jugadores del club lo hicieron primero, Pablo Villa y Luis Carrión -el segundo, sólo un partido de forma interina- y Albert Ferrer, finalmente, condujo al Córdoba CF a Primera División tras una segunda vuelta con números de campeón prácticamente.

El entrenador catalán, sin embargo, no obtuvo la paciencia de la directiva y fue cesado tras menos de diez jornadas en Primera División y aún ningún triunfo en su haber. Entonces, Miroslav Djukic y su 'cuchillo en boca' fueron sus sucesores, teniendo para sí no demasiadas victorias pero sí logros personales como el del debut de Florin Andone con la primera plantilla. Con el equipo ya en caída libre, el técnico del filial, José Antonio Romero fue ascendido aunque con poca incidencia en el devenir de la escuadra en Primera División, obteniendo además una de las peores puntuaciones de la historia de la categoría con las victorias sumando de tres puntos. Tras el descenso, se confió en la mano de José Luis Oltra para poder hacer efecto rebote y regresar a la elite del fútbol español. El recordado ataque conformado por Pedro Ríos, Fidel, Xisco y Florin Andone no fue suficiente para pasar de ronda en el playoff contra el Girona. La ausencia del rumano, concentrado con su país para jugar la Eurocopa de Francia 2016, y la polémica actuación arbitral en Montilivi finalmente aguaron el sueño de Oltra al frente del equipo, que además también le lastró no reforzarse en las posiciones idóneas en el mercado invernal.

El preparador valenciano fue, en este caso, el primero que aguantaba más de una temporada en la banqueta blanquiverde en toda la década. Tampoco es que durara mucho más en la siguiente. De hecho, no pudo hacer ni una vuelta completa en la 2016-17 -16 partidos en Segunda División-. Su sustituto, de nuevo Luis Carrión, sí que consiguió la permanencia en una situación de urgencia para no bajar a Segunda División. Esta vez sí, refuerzos invernales como Sergio Aguza, Edu Ramos o Javi Lara fueron determinantes para la salvación en Vallecas en la penúltima jornada. Este mérito le valió a Carlos González para seguir contando con sus dotes técnicas, aunque no por demasiado tiempo. Sólo diez jornadas de la 2017-18 se le concedieron al catalán, cuyo recambio fue el de Juan Merino. Sólo siete jornadas después, Jorge Romero, entrenador del Córdoba B. En los últimos partidos de este, la llegada de la dupla calamitosa de Jesús León y Luis Oliver, con refuerzos a espuertas. Daba la sensación de que se subió el listón de la plantilla pero no el del banquillo; sustitución al canto, con José Ramón Sandoval consiguiendo una salvación prácticamente imposible en la última fecha.

Fue entonces cuando se decidió prescindir del madrileño, aunque sólo unos meses después retornaría. Francisco, ante la negativa de promesas por parte de la directiva, rescindió contrato y de nuevo Sandoval ejerció en el primer equipo. La inercia a la baja de la plantilla su mala relación con Jesús León hizo que se marchara. Ni Curro Torres ni Rafa Navarro pudieron esta vez evitar el descenso a Segunda División B 12 años después del ascenso en Huesca. Inmerso en mil y una historias, entre unidades productivas, impagos y posibles desapariciones, Enrique Martín y Raúl Agné no pudieron siquiera meter al equipo en la fase de ascenso; aun así, sería injusto achacarle las culpas, pues se decretó el término de la competición a mediados de marzo por el coronavirus, con sólo unos meses de Infinity en la propiedad. En esa misma semana, Juan Sabas se quedaría sin debutar pero lo haría en la 2020-21. Tampoco con demasiado tino y aprecio dentro del vestuario.

Pablo Alfaro, tras un fulgurante inicio de porterías imbatidas y triunfos, no metió al equipo en la fase de ascenso a Segunda. El papel de Germán Crespo, con algunos brotes verdes, fue meramente presencial para ver la caída del Córdoba a la cuarta categoría del fútbol español. Prácticamente 21 entrenadores distintos pasaron por el banquillo en 26 cambios de técnico. Es algo que deja a las claras que la inestabilidad en el puesto no pasa por directivas, sino que es un mal endémico. Se sigue confirmando, además, en el más que probable caso de que Germán Crespo no continúe.

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30 de mayo de 2021 - 05:30 h
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