Crónica

Agridulce broche en Baréin

Omar Perdomo en una acción ante el Al-Riffa

Segundo trámite y de vuelta a casa. El broche a la estancia del Córdoba en Baréin se puso con el enfrentamiento de los blanquiverdes ante el Al-Riffa, el equipo más importante del país. Una interesante vara de medir, tanto para los visitantes como para los locales, en un enfrentamiento que debía servir para tomar más sensaciones aún de cara a lo verdaderamente importante, que es la liga, y a la cual regresará el cuadro de Crespo este mismo fin de semana. Pero antes, la ambición ofrecía una nueva oportunidad para sumar una victoria más al casillero del Córdoba. Pero no pudo ser. Todo ello ante un conjunto que, de primeras, se mostró muy ordenado atrás y con la idea fija de sacar el balón jugado. Ir de tú a tú, ese fue el planteamiento de los locales que, además, se apuntaron el primer acercamiento del choque, mediante un balón en largo buscando la espalda de la defensa, aunque éste no acabó en nada.

Por su parte, a los tres minutos encontraron las costuras los blanquiverdes, y a la contra salió veloz Simo, quien la dejó para Casas, aunque el golpeo del ariete salió mordido y se marchó fuera. Pero era el aviso de lo que estaba por venir, ya que, poco después, un robo de Omar en campo rival propició un gran pase al hueco del canario, quien la cedió para que Simo, solo ante el guardameta, hiciera el primero de la tarde con una gran definición. Era evidente que el peligro de los califas llegaba a través de la presión. El Al-Riffa trataba de evitar siempre los balones largos, por lo que la buena defensa del Córdoba, en no pocas ocasiones, les impidió construir. Sin embargo, los de Crespo tampoco encontraban los espacios debido a numerosas imprecisiones en la circulación.

En este sentido, el siguiente acercamiento tuvo lugar a los 20 minutos, con un balón largo para Omar, quien la puso tensa y rasa hacia el área pequeña donde, en boca de gol, Casas se topó con el cuerpo de Aliefrih. Y acto seguido, en segunda jugada, de nuevo el rambleño buscó el gol, aunque de nuevo atajó bien por bajo el guardameta bareiní. Pese a la insistencia, la puntería no terminaba de aliarse definitivamente con los de Germán Crespo, ya que, a la media hora de juego y en una acción similar a la anterior, un centro medido por el extremo canario lo remató Casas con un disparo acrobático. No obstante, el obstáculo ahora fue el larguero.

Pero el cuadro bareiní también quería hacer temblar un poco los cimientos cordobeses, y lo hizo literalmente poco después. En una jugada individual por banda izquierda, el golpeo de Marhoon se estrelló igualmente contra la madera, justo después de rebotar en el cuerpo de Visus. El tiempo restante del primer acto fue una concatenación de ocasiones, principalmente de los blanquiverdes, y alguna de peligro del Al-Riffa. Las más claras las firmaron, una vez más, Casas y Omar Perdomo. El delantero, para desdicha suya, no logró superar de nuevo al arquero, al tiempo que la contra protagonizada por el extremo acabó en un disparo que, si bien superó a Aliefrih, no llegó a encontrar los tres palos, chocando, además, con uno de éstos. Y con esa mínima diferencia de 0-1 se marcharon ambas plantillas a vestuarios.

El segundo tiempo se inició con un guion similar a lo ocurrido en el primero. Dominio claro del Córdoba, que se hacía dueño y señor de la posesión. No obstante, el conjunto local cerró líneas y apenas dejaba espacio para la construcción blanquiverde. Además, la renta y el cansancio ocasionaron una notable relajación en el plantel de Crespo, lo cual aprovechó el Al-Riffa para igualar la contienda, gracias a un buen centro lateral y un remate certero al segundo palo que fue imposible para Carlos Marín. En ese contexto, y para darle mayor curiosidad al encuentro, el técnico cordobés dio entrada a dos futbolistas bareiníes con la elástica califa. En concreto, se trató de Hani Taha y Ahmed Merza, jugadores del Khaldiya. Otra muestra más de la enorme conexión del club con dicho país. 

Con todo, el desenlace del partido se fue volviendo cada vez más duro para los blanquiverdes. En primer término, por la dureza de su rival, que acumuló varias acciones que sobrepasaron, por mucho, lo legal. Peligraba, por tanto, el estado físico de los de Crespo. Y además, el Al-Riffa quiso arriesgar mucho más, lo que desencadenó un par de oportunidades en uno para uno que Marín tuvo que solventar con dos intervenciones de mucho mérito para mantener el empate. Y así es como se llegó el término del partido. Tablas que dejan un sabor agridulce. Pero lo importante llegará con la vuelta a casa.

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