Caro, en la trinchera enemiga

Caro, en un partido con el Córdoba de la pasada campaña | MADERO CUBERO

En apenas unos meses pasa de compañero de armas a rival en el campo de batalla. Es lo que tiene el fútbol. Después de que unas cuantas semanas atrás cambiara de bando, obligado por las circunstancias, ahora está en disposición de enfrentarse a los que combatieran codo con codo junto a él. Al blanco le resta el verde y compite con el Albacete, que es precisamente el próximo adversario de un Córdoba que abandonara por la puerta de atrás. Se llama José Antonio Caro y el domingo (20:00) va a colocarse en la trinchera enemiga. El zaguero es fijo por el momento en los onces de Ramis, por lo que, salvo giro de los acontecimientos, va a medirse por vez primera a un conjunto blanquiverde cuyos artilleros conoce a la perfección.

Fue en verano de 2016 cuando el defensa sevillano recaló en El Arcángel. Llegó de forma discreta, sin hacer ruido, pero con la intención de progresar. Venía de un Elche donde no gozó de confianza inicial y terminó como una pieza indiscutible. Disputó un total de 22 partidos del campeonato de Segunda A con el conjunto alicantino, en cuyas filas se enroló cedido por el Real Betis. En el club de Heliopólis no consiguió hacerse con un hueco, situación que conllevó su salida definitiva tras su paso por el Martínez Valero. Y ahí apareció el Córdoba. Quería crecer el jugador natural de Estepa, que sin embargo firmaba con una entidad que contaba con dos hombres con galones en el eje central de la zaga. Eran Deivid y Héctor Rodas.

Tenía la posibilidad de actuar también como lateral derecho, lo cual hizo en no pocas ocasiones durante la campaña 2016-17. Pero necesitó hasta seis jornadas para al fin debutar con el conjunto blanquiverde. Fue después de que Deivid sufriera una lesión que le apartó de los terrenos de juego casi hasta el tramo final del curso. Un hecho negativo que para él significó una oportunidad. La supo aprovechar a pesar de que el campeonato transcurría de manera adversa para el equipo, lo que supuso incluso la destitución de su entrenador, José Luis Oltra. Él se mantuvo firme y fueron otros los que salieron y entraron del once. Héctor Rodas y Bijimine vivieron altos y bajos, si bien el segundo terminó de desaparecer de las alineaciones después de un accidente en febrero de 2017, arrancada ya la segunda vuelta.

Incluso demostró su capacidad de intervenir en el flanco diestro ante las lesiones de Antoñito, o simplemente por decisiones técnicas. Lo cierto es que logró dar un paso al frente respecto de su periplo en Elche, tal y como pretendía. Jugó 36 encuentros, 32 de ellos de Liga y otros cuatro de Copa. Por si fuera poco, apareció como goleador para firmar tres tantos. En su segunda campaña con la elástica blanquiverde volvió a vivir un compás de espera para saltar al campo, lo que en el campeonato de Segunda A no hizo hasta la cuarta jornada. El Córdoba había reforzado la línea defensiva con João Afonso y Josema y en el lateral derecho llegaron Fernández y Loureiro. Carrión apostó por los tres primeros más Javi Galán por el flanco izquierdo de la zaga y las puertas de la titularidad se le cerraron nuevamente a Caro.

Pero su ocasión habría de surgir. Sucedió y otra vez quiso aprovechar para encontrar una regularidad que alcanzó en la etapa final de Carrión al frente del equipo, con Juan Merino más discretamente y con Jorge Romero después. La estabilidad se le acabó con el cambio de propiedad y la actuación de la entrante en el mercado de invierno. Con Luis Oliver como director general deportivo, recalaron en el cuadro califal Jesús Valentín, Aythami y Álex Quintanilla. Y Josema seguía, aunque relegado a un segundo plano. José Ramón Sandoval optó siempre por los hombres que vinieron a reforzar al equipo y al sevillano no le quedó más remedio que dar la cara cuando las bajas eran un quebradero de cabeza.

Cierto es que el primer choque con el preparador madrileño en el banquillo lo disputó como titular. Pero después sólo jugó otros tres duelos. Fue de la partida en 22 durante toda la temporada, 20 de Liga y dos de Copa. También vio puerta en dos ocasiones. Tras celebrar la histórica permanencia, Luis Oliver -todavía director general deportivo- no mostró intención de renovarle. Abandonó El Arcángel por la puerta de atrás y fue el Albacete el club que le reclutó. Es el próximo rival de su antigua escuadra, a la que se va a enfrentar en apenas unos días.

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