En busca del gol perdido

Andrés Martín, ante Munir en el duelo con el Málaga en La Rosaleda | ÁLEX GALLEGOS

Atraviesa en la actualidad una de sus mayores sequías de los últimos tiempos. Hecho éste que es uno de los motivos de su mal comienzo de andadura. Tras un comienzo explosivo en la faceta ofensiva, el Córdoba encadena tres jornadas de Liga sin marcar. Se trata de un dato estadístico desconocido desde la temporada 2016-17, cuando por última vez estuviera idéntico número de partidos sin ver puerta. Siempre en referencia a la trayectoria blanquiverde en Segunda A, pues caso distinto es el último periplo por Primera. Además, el cuadro califal está a sólo un partido sin anotar de igualar su peor período en este sentido de las campañas más recientes. Éste es el que registrara en la campaña 2009-10, en la que viviera cuatro choques ligueros con la pólvora mojada. Es así como el equipo de José Ramón Sandoval, cual Indiana Jones, anda en busca del gol perdido.

Resulta curioso el giro de los acontecimientos en las últimas fechas de campeonato de Liga. El Córdoba arrancó el curso con una gran capacidad anotadora, tanto que en las dos primeras jornadas se convirtió en conjunto con más dianas logradas de la división de plata. Fueron cinco las que acumuló tras recibir al Numancia (3-3) y al Oviedo (2-4). Aunque se tradujeron en sólo un punto. Entonces, el técnico del cuadro califal tuvo que recurrir a Jovanovic a falta de un nueve. Piovaccari estaba recién aterrizado y Andrés Martín no podía jugar por sanción. Sin embargo, el serbio respondió bien, al igual que hizo el resto del equipo. El italiano se sumó en el segundo partido, ante los asturianos, a la alegría goleadora del arranque de campaña.

Una vez el Córdoba completó sus recursos en ataque con la llegada de Erik Expósito fue cuando, de manera inesperada, empezó a encontrar problemas para ver puerta. Así, desde el choque con el Oviedo sólo consiguió marcar en Copa ante el Nàstic de Tarragona. Al conjunto catalán se impuso por 2-0 con tantos precisamente de dos de sus artilleros, el joven Andrés Martín y el propio Piovaccari. Fue un espejismo dentro del desierto en que se encuentran y que cruzan con cierta preocupación los de José Ramón Sandoval. Tras ceder por 3-0 en Albacete y empatar a cero con el Alcorcón, el conjunto blanquiverde encadenó su tercera jornada sin gol el pasado sábado ante el Málaga en La Rosaleda -donde volvió a perder por 3-0-.

La sequía que padece el cuadro califal no se daba en Segunda A desde la campaña 2016-17, con Luis Miguel Carrión al frente de la plantilla. Ocurrió en enero, cuando el Córdoba fue incapaz de marcar tras el regreso de su período vacacional navideño. El Rayo arrancó un punto en El Arcángel (0-0) y el Girona y el Tenerife -precisamente el próximo rival del equipo de José Ramón Sandoval- le endosaron idéntico 2-0 en sus estadios. Desde entonces, el conjunto blanquiverde estuvo habituado a perforar las redes de las porterías rivales. De tal forma que la más reciente racha negativa en este sentido se quedó en dos partidos ligueros. Dicho período lo atravesó la temporada anterior, entre las fechas 13 y 14 del campeonato. Estaba Juan Merino al mando de un vestuario que cayó en Lorca (1-0) y ante el Osasuna (0-1) sin hacer tanto alguno.

Con todo, el peor registro en faceta ofensiva de los últimos tiempos en Segunda A no es éste. Eso sí, es de sólo un partido más. La temporada 2009-10 fueron cuatro las jornadas consecutivas en las que el Córdoba estuvo sin anotar, tal y como apunta Álvaro Vega, compañero de @laligaennumeros. Ha de señalarse que en este caso la estadística se produjo con un partido aplazado entre medias. El cuadro califal empató a cero con el Castellón y perdió por 0-1 ante el Betis y por 4-0 ante el Villarreal B. Fue entre estos dos últimos encuentros cuando también igualó sin goles el conjunto blanquiverde ante el Rayo Vallecano en un duelo que se disputó después de la fecha establecida debido a que una nevada cubrió el césped de El Arcángel cuando había de jugarse. Ocurrió entre enero y febrero de 2010. Más reciente fue la mayor sequía que sufrió el equipo cordobesista, si bien ésta se dio en Primera. La campaña 2014-15, del retorno amargo a la élite, encadenó seis choques ligueros sin anotar. El dato se registró en el tramo final del campeonato, con los de José Antonio Romero -en esa época entrenador- ya hundidos y a la espera de certificar su descenso.

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