El CBM, con el anhelo de recuperar su Córdoba Handball Cup

Miguel Pardo, con equipos galardonados en la CHC de 2019.

Tan habituada parece estar ya la sociedad a la denominada nueva normalidad que por momentos pasan desapercibidas circunstancias que tienen su significado. Quizá todo el mundo esté demasiado pendiente en el regreso a los estadios y pabellones. Puede también que la atención se centre simplemente en los resultados. Sin embargo, otros muchos asuntos son relevantes y no deben caer en el olvido. El mejor ejemplo durante estos días es la ausencia por segundo año consecutivo de uno de los eventos de base más relevantes del deporte cordobés. No es otro que la Córdoba Handball Cup -CHC en siglas-, que organiza desde bastante tiempo atrás el Córdoba Balonmano (CBM) y reúne en plena Semana Santa a algunas de las mejores canteras de balonmano del país e incluso de otros. Una fiesta de la disciplina que la pandemia de Covid-19 sigue, al igual que otras citas, sin permitir.

Ya en 2020 sufrió un duro golpe el CBM al cancelar la competición. Lo cierto es que su decisión se produjo en un admirable gesto de responsabilidad social porque tuvo lugar antes de que la irrupción del coronavirus conllevara el confinamiento de toda España. Desde la entidad se consideró oportuna la supresión del torneo, por mucho que fuera dolorosa la medida. Un año después, el club ni siquiera informó de idéntico hecho. No era indispensable dada la situación pues la crisis sanitaria persiste aunque transcurra con etapas más livianas en cuanto a contagios. El caso es que la ciudad está otra vez sin la CHC, que debería desarrollarse a lo largo de esta semana. Pero, ¿qué supone esta pérdida? “Para nuestro club, la imposibilidad de celebrar por segunda vez y durante dos años la Córdoba Handball Cup, es un gran contratiempo en todos los aspectos”, señala Miguel Pardo, presidente del conjunto granate a CORDÓPOLIS.

“Habíamos logrado durante los últimos años que este torneo de Semana Santa se hubiera convertido en uno de los grandes referentes de nuestro país en esas fechas”, destaca el mandatario, que precisamente renovó su cargo en los últimos días. Y no le falta razón, ni mucho menos, a Miguel Pardo. Porque la CHC generaba la llegada a la ciudad de casi una treintena de clubes y un millar de jugadores de todas las regiones e incluso de otras naciones, como ocurrió en 2019 con la participación del Teie-Tjome de Noruega. Entonces, en la que por ahora es la última edición de la competición los guarismos fueron los mencionados y a ellos hay que añadir la presencia de casi 90 equipos -por categorías de las distintas entidades- y la disputa de unos 250 partidos. Ahí es nada. “Un año todos aceptábamos o asimilábamos que no se celebrara pero el que se vuelva a suspender por segundo año consecutivo es un golpe importante”, apunta el presidente de la escuadra granate.

Pero es que no quedaba más remedio. De entrada, porque las medidas en los recintos deportivos es aún muy estricta, con escasa afluencia de público y mucha atención, por otro lado lógica, a la higiene y seguridad sanitaria. Además, el evento suponía mover, como se suele decir, a más de mil personas -si se cuentan cuerpos técnicos, familias o dirigentes de los clubes-. Y por si fuera poco prosiguen los cierres perimetrales de las comunidades autónomas e incluso de las provincias. Con todo, es dolorosa la medida para el CBM porque “se tiene siempre muchísima ilusión con este torneo, que reporta también retornos económicos que son importantes para el club”. “Y sobre todo por el nombre que ya tenía. Y que nos permitía planear y afrontar los campeonatos tanto de Andalucía como de España con una competencia importante gracias a estos partidos previos”, añade Miguel Pardo.

Este último punto parece menor con todo lo dicho pero no es así. Menos si cabe un año como éste en que varían los formatos de competición en todas las disciplinas, y no sólo en ligas regulares sino en citas como las referidas por el propio Miguel Pardo. “Estamos con la incógnita de saber cómo serán los intersectores y las fases finales del Campeonato de España”, precisa en este sentido. Con todo, pese a la dureza de la situación, el dirigente granate recuerda lo realmente importante en este momento. Esto no es otra cosa que la lucha por superar la pandemia. “Tampoco es una cuestión que dependa de nosotros, está claro que lo principal y fundamental es la salud, que es lo que hay preservar ahora”, subraya antes de mostrar el anhelo por retomar, y mejor si es posible, la CHC. “Intentaremos seguir recabando ideas y fortaleciéndolo un poco más (el torneo) con nuestro interés. Esperemos que 2022 sea el año en que se pueda volver a celebrar”, concluye el presidente del CBM.

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