¿Os acordáis de cuándo fue la última vez que ocurrió?

Los blanquiverdes, felices en Huesca | LOF
El Córdoba consiguió dejar la portería imbatida después de doce partidos sin hacerlo | Su victoria en Huesca le mantiene a un punto del 'play off' y a seis del ascenso directo

Ha sido tan insistente la repetición del propósito como lamentable su falta de concreción. El asunto de mantener la portería imbatida se convirtió para el Córdoba en una obsesión durante la segunda vuelta del campeonato, además de la seña de identidad de su declive. Este domingo, en El Alcoraz, algo cambió. Algo realmente importante. El 0-2 en el marcador reportaba tres puntos fundamentales para mantener las opciones -a uno del play off y a seis del ascenso directo a falta de ocho jornadas-, pero también devolvía a los blanquiverdes una sensación que habían perdido hace tiempo. Tanto como tres meses. El 17 de enero, en el último partido de la primera vuelta, el Córdoba ganó por 0-1 al Almería. Marcó Florin. Desde entonces, doce partidos seguidos recogiendo la pelota en su portería. Un registro inaceptable para un candidato al ascenso.

Aquella tarde en el estadio de los Juegos Mediterráneos llevó al Córdoba a la segunda posición de la tabla. Una extraordinaria manera de cerrar el primer ciclo del campeonato. Desde entonces, no fue capaz de conservar el cero en su portería en ninguno de los doce partidos siguientes. Continuó marcando goles a buen ritmo (19 tantos), pero se desplomó estrepitosamente en El Arcángel (seis derrotas seguidas) y encajó más de lo debido. Muchísimo mas. Los 25 recibidos -más de dos de promedio por partido- le convierten en el conjunto más goleado de la categoría y le alejan de su objetivo. Después de veintiséis jornadas consecutivas entre los seis primeros, las rentas de la terminaron y ha entrado en una nueva realidad.

“Van a pasar todavía muchísimas cosas que no se esperan”, dijo con cierto aire enigmático José Luis Oltra en la sala de prensa de El Alcoraz. Su equipo es ahora el mejor visitante de la categoría, una etiqueta que le servirá para encontrar un estímulo anímico después de un periodo de turbulencias. “Yo no soy el importante. El equipo está por encima de las individualidades. El Córdoba es el que gana”, apuntó el valenciano, que ya ha empezado a trabajar en la reparación de otro de los grandes problemas de los blanquiverdes: su rendimiento en casa. Lleva seis derrotas encadenadas y el domingo, a las 17:00, llega el Tenerife. Otra final en el horizonte.

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