'Rojas, violetas y espartanas': cuando caen los héroes, se levantan las mujeres

Presentación de 'Rojas, violetas y espartanas' | ÁLEX GALLEGOS

Cuando Coca-Cola anunció el cierre de su fábrica en Fuenlabrada (Madrid) y luego anunció un ERE, fueron las mujeres de los trabajadores de la compañía -conocidas desde entonces como Las espartanas- las que se organizaron y levantaron la voz contra el despido de varios cientos de empleados. Cuando las condiciones de trabajo de quienes limpian las habitaciones de los hoteles se externalizaron y bajaron al subsuelo de la precariedad, fueron ellas, las kellys, las que organizaron su lucha por un empleo digno. Cuando el horror de los desahucios llegó a las puertas de cientos de familias, ellas, las mujeres, han sostenido el empuje de las distintas plataformas para no ver caer a sus familias sin un techo.

Son, todas ellas, ejemplos de cómo la lucha obrera y por los derechos sociales ha estado sostenida -y no siempre visibilizada- por las mujeres.Y a ellas retrata el libro Rojas, violetas y espartanas, de la escritora y fotoperiodista Carmen Barrios, que este viernes se ha presentado en Córdoba.

A través de relatos literarios, Barrios cuenta precisamente eso, la fuerza de las mujeres “en las luchas actuales que, por la crisis, nos ha afectado de manera especial a las mujeres”, señala a este periódico. Toma el ejemplo de Las espartanas de Coca-Cola para mostrar cómo fueron capaces de levantar y visibilizar la lucha por el empleo de sus maridos, cómo desarrollaron esa otra forma de hacer política.

“Las mujeres españolas ya lo venían haciendo desde hace años pero, con ejemplos como este, se ha visibilizado más”, dice Barrios al recordar, por ejemplo, cómo en los años 60 del pasado siglo, fueron las mujeres de los mineros de Asturias quienes “ganaron la primera huelga contra el franquismo”, organizándose para impedir la entrada de esquiroles en los pozos mineros.

Esas luchas, contadas a través de relatos, engarzan la historia de este país, desde la propia Guerra Civil, al franquismo y hasta la actualidad -explica la autora-, e incluye también un espacio para las distintas violencias que han sufrido y sufren las mujeres -de ahí el color violeta del título-.

Rojas, violetas y espartanas pretende ser la memoria de las luchas de las mujeres y es la segunda parte que sigue al volumen Rojas, relatos de mujeres luchadoras, editados ambos por la editorial cordobesa Utopía. Se trata de relatos de mujeres valerosas que han luchado por los derechos de todos, como Natalia Joga, Dulcinea Bellido, Josefina Samper, Ana Sirgo o Constantina Pérez, poniendo nombre y apellidos a esas mujeres y sus luchas.

Y, entre todas ellas, la autora hace un guiño a una cordobesa: su tía, Manoli Corredera, la que fuera concejala de las primeras corporaciones democráticas en el Ayuntamiento de Córdoba, poniendo en marcha los Servicios Sociales de la ciudad o siendo la primera mujer en tomar el papel de Reina Maga en una Cabalgata de Reyes.

“Es un homenaje a todas las mujeres que nunca se resignan. Cuando caen los héroes, se levantan las mujeres. Nosotras somos la verdadera resistencia”.

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