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Crónica
Coti, confidente y cercano, se abre en canal ante Córdoba

Concierto de Coti en el Festival de la Guitarra de Córdoba.

María Berral

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Con sombrero a lo cowboy, la guitarra al hombro y paso firme pisaba Coti el escenario del Gran Teatro este jueves. Un paso seguro y una mirada alta que preparaba al público cordobés para lo que venía. El argentino ha vuelto para afirmar que los grandes clásicos nunca mueren, que hay que tentar al futuro y pintarse color esperanza, a pesar de lo nuevo que llegue.

Coti se hizo grande por la popularidad y repercusión a nivel mundial que tuvieron temas como Andar Conmigo, que compuso junto a Julieta Venegas en un día falto de ideas para escribir canciones, Antes que ver el Sol o Nada fue un error. Con 11 discos editados como solista reconocido a nivel mundial, aunque empezó “con una mano delante y otra detrás”, llevar el color esperanza por bandera le ha llevado a obtener galardones como Disco de Oro, Doble Platino en España, Argentina, México y Colombia y a obtener dos Grammys o dos Premios Ondas en España.

Una larga trayectoria por la que el argentino ha ido viajando recordando, no solo canciones, sino también anécdotas detrás de estas. Un coti cercano se ha abierto al público, de manera simpática, entre canción y canción; metiéndose cada vez más al tímido público que estaba sentado en las butacas del teatro.

La presión que tuvo cuando Julieta Venegas fue desde México hasta Majadahonda para escribir con él una canción que nunca llegaba. “Nos sentamos frente a frente y no salía nada; no nos gustaba nada”, contaba. O cómo una vez su hija menor cantaba una canción “que le habían enseñado en el cole” pero que había escrito su propio padre. Anécdotas que han hecho reír y sentir que por muchos premios que haya de por medio y los millones de discos vendidos, el artista del escenario fuese uno más. Así ha hecho honor al nombre de su gira Cercanías y Confidencias.

Coti ha llegado al Festival de la Guitarra con un espectáculo diferente, acompañado de una banda formada por un trío de cuerda de dos violines y un chelo - Milena Brody, viola; Elisa Tejedor; violonccelo y Raquel Ovejas, violín- percusión ( Nino Bagnoli), dos guitarras (Juan Torresi y Nicolás Nieto) y Carlos Bueno en el bajo.

También ha habido tiempo para dedicar unos versos al instrumento homenajeado en el Festival. “Es para vos esta canción, guitarra mía, en tus seis cuerdas tengo atado el corazón; con tu madera que es eterna, como es eterna esta canción. Si no te tengo siento que me falta algo”.

El público ha tenido tiempo para disfrutar de lo más profundo del artista, de su voz en solitario con el oscuro escenario y los acordes de su guitarra; pero también de su energía, de su versatilidad como músico, y de su afinadísimo y controladísimo timbre. Canciones como La chica de la esquina rosada o Porcelana china han sonado para darse a conocer, sobre todo la última, que según ha aclarado el propio cantautor ha querido “estrenarla en Andalucía”.

La energía que han contagiado el artista y su banda -entre la que se encontraba su hijo Iván Sorokin- ha hecho al público ponerse en pie, también alentados por el artista. No ha hecho falta completar los asientos del teatro para que este siga el juego de Coti y cante junto a él. “Yo soy Coti, canto lo que escribo y escribo lo que canto”, así cerraba el espectáculo. E ir al Gran Teatro a escuchar lo que canta no ha sido ningún error, sino más bien una acierto.

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