La Fundación Córdoba Ciudad Cultural desaparece

Constitución de la Fundación Córdoba Ciudad Cultura, en diciembre de 2012. MADERO CUBERO
El Ayuntamiento extingue el organismo heredero del proyecto de 2016 al no encajar en la nueva ley de Administraciones Locales

La Fundación Córdoba Ciudad Cultural, que muchos daban por muerta y que parecía haber resucitado en 2012, se vuelve a morir. Y tal y como lo plantea el equipo de Gobierno municipal en el tercer y último punto del pleno de este jueves, esta es la definitiva: “Proposición del Ilustrísimo Señor Teniente de Alcalde Delegado de Presidencia [Miguel Ángel Torrico], sobre extinción de la Fundación Córdoba Ciudad Cultural”. La más que probable defunción de este organismo se cuela al final del pleno que se celebra para que Carmen González, la nueva edil del PSOE, tome posesión en sustitución de Juan Pablo Durán.

La Fundación es heredera del proyecto de capitalidad cultural de 2016. Pero la puntilla se la ha dado la reforma de la ley de Administraciones Locales que imposibilita la existencia de fundaciones con pérdidas económicas o sin actividad. Y la Fundación Córdoba Ciudad Cultural mucha actividad no tenía, la verdad. Paralizada desde su nacimiento -anunciado de manera inmediatamente posterior al enorme fracaso de 2016- apenas se supo nada de ella hasta diciembre de 2012. Ese año, en

en plena recesión, se tomó la decisión de insuflarle un nuevo soplo con todo el bombo mediático posible. La foto de los representantes del Ayuntamiento -curiosamente se dirigió desde el área de Presidencia sin tener en cuenta a Cultura- la Junta, Diputación, Universidad y Cajasur, dio constancia de que aquel nuevo proyecto nacía con decisión y respaldo institucional. Pero poco más. Hoy, fuentes municipales señalan que todos estos patronos de la foto están de acuerdo en que el organismo se liquide.

Se dibujaron a grandes rasgos tres grandes eventos expositivos para los años 2013, 2014 y 2015; y se decidió asumir como propio el proyecto Córdoba Reinicia, heredado de los expertos del 2016 para conseguir “que no desaparezca la industria cultural en la ciudad”, según reconoció hace año y medio el propio alcalde, José Antonio Nieto. La primera de las exposiciones, centrada en el obispo Osio, se quedó en unas jornadas. Y sobre la cultura hebrea, con la que se quiso celebrar el 700 aniversario de la Sinagoga, se ha logrado salvar una iniciativa. También se habló de dotar a la Fundación de una nueva sede, en el antiguo Rectorado de la Universidad de Córdoba en la calle Alfonso XIII; y de crear una plantilla propia, pero nada.

Regularmente, algún grupo de la oposición pedía cuentas para saber en qué estado se encontraba la Fundación, aunque cada vez con menos insistencia. Hasta este jueves en que ya, definitivamente, desaparecerá.

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