Los discos que sonaron desde Córdoba en aquel año tan malo

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Si hay un gremio en el mundo de la cultura que haya sufrido más duramente el golpe de la pandemia del coronavirus, esos son los músicos, con toda probabilidad, los últimos que volverán a la normalidad que existía en el invierno de 2020, antes de que el coronavirus lo cambiara todo e hiciera inapropiado bailar o cantar a voz en grito.

Aquel invierno en el que una pandemia mundial era una distopía impensable quedó marcado por dos discos cordobeses: el cuarto LP de Fuel Fandango, Origen, que a su vez fue el primero que los encaramó en lo más alto de lista de ventas en España; y el debut de María José Llergo, Sanación, con toda probabilidad el trabajo publicado por un músico cordobés que mayor reconocimiento crítico ha suscitado en la última década.

Porque este año sin apenas conciertos ha sido el de la confirmación de la cantante de Pozoblanco. Su sitio en las listas de lo mejor del año estaba asegurado prácticamente desde que Sanación vio la luz, gracias a la elegante combinación de raíces flamencas y música electrónica de la que hacía gala un trabajo marcado, especialmente, por una ambición compositiva y lírica que después ha tenido continuidad en sucesivos singles lanzados a lo largo de un año que la artista ha culminado cantando desde la plataforma internacional Colors.

Más allá de la Llergo, los otros dos nombres cordobeses que más atención han acaparado combinan también folclore y nuevos sonidos. Con Origen, la cantante cordobesa Nita y el productor canario Alejandro Acosta, es decir Fuel Fandango, han entregado el que quizá sea su mejor disco hasta la fecha, un trabajo construido como un homenaje a la guitarra flamenca, y que ha contado para ello con tres de los mejores guitarristas de España, Vicente Amigo, Dani de Morón y Rycardo Moreno.

El caso de Isabel Do Diego es también paradigmático de este subgénero que busca confrontar la tradición y la vanguardia. Depueblo, editado un día antes del estado de alarma, es uno de los trabajos más atrevidos del 2020, una obra que deconstruye el folclore andaluz entre capas de sintetizadores y ruidismo digital, aplicando a lo nuestro el prisma futurista de artistas como Arca, Jesse Kanda o el Niño de Elche más experimental, por usar un referente más español.

Flamenco: el género más afectado por la pandemia

Más allá de nuevas visiones, el flamenco más tradicional ha sido quizá el género más marcado por la pandemia. Y eso se ha notado especialmente en el mercado discográfico cordobés, que apenas ha producido discos reseñables del género este año, en el que artistas como Sergio de Lope o Francisco Prieto 'Currito' han optado por aplazar la publicación de sus nuevos trabajos hasta que amaine el temporal.

Quien no lo ha hecho ha sido el guitarrista Luis Medina, autor del mejor disco flamenco facturado en Córdoba en 2020, Movimiento, un trabajo grabado durante la pandemia y que ha visto la luz a finales del 2020, confirmando a su autor como uno de los mejores tocaores de Córdoba.

Por su parte, el cantante y compositor Lin Cortés publicó en marzo Gitanerías, su trabajo más accesible, un minilp en el que recoge algunos de los cantes más íntimos de su repertorio. Cortés le ha dado continuidad al disco publicando algunos temas nuevos sueltos, además de colaborar en la producción del nuevo single de su hermano Nani Cortés, publicado en otoño como adelanto de su nuevo disco, y contando con la colaboración estelar de Vicente Amigo.

También ha estrenado nuevo disco con éxito el violinista Paco Montalvo. Se titula Leyenda y para su grabación consiguió reclutar a dos artistas flamencos de pura cepa, el cantaor El Pele y el bajista Carles Benavent.

Aunque la voz flamenca de Córdoba que con más fuerza se ha escuchado a nivel internacional ha sido la de India Martínez, que ha marcado un importante hito en su carrera durante este 2020 gracias a Convénceme, la colaboración que ha hecho con la estrella de la música latina Marc Anthony, que acumula desde su estreno en octubre decenas de millones de reproducciones.

Viva Belgrado, Same Fire y Fede Algarra: el relevo generacional

En cuanto al panorama de la música alternativa, el 2020 en Córdoba quedará como el año en el que la escena confirmó que había relevo generacional con nuevos e interesantes trabajos de bandas como Viva Belgrado y Same Fire y voces como la de Fede Algarra. Same Fire publicaron As Humans, su primer larga duración en septiembre, tras posponerlo durante meses. Antes, Fede Algarra, un cantante y compositor a caballo entre Jorge Drexler y Antonio Vega, había editado Alta Mar, un pequeño EP con cinco canciones que dejaban entrever una sorprendente madurez compositiva.

El caso de Viva Belgrado es distinto, pues el lanzamiento de Bellavista en primavera solo fue la confirmación del proyecto como una de las bandas más creativas de la escena punkrockera española, capaz de reinventarse y acercarse al pop e incluso el flamenco desde postulados punk y screamo. Suya es Más triste que Shinji Ikari, la canción favorita en esta redacción de las publicadas desde Córdoba en este 2020.

Pero ni mucho menos todo ha sido juventud. En contrapartida, algunas de las propuestas más frescas de la escena alternativa de Córdoba las han servido dos veteranos como Yonka Zarco, Javier Lämpara, Ramos Dual y David Donnier, interesados en combinar guitarras y sintetizadores y llamados a publicar nuevos discos a lo largo del próximo año.

Zarco, al frente de Mteörik, publicó en mayo el videoclip de En tu cabeza, el segundo tema de su banda y que sirvió de banda sonora para el confinamiento en Córdoba; Lämpara, a su vez, soltó en octubre el Hacercaos, primer adelanto de su nuevo trabajo discográfico, Madre de Dios, que además es el nombre de la banda con la que cerró Cosmopoética; Ramos Dual volvió a unirse a Yul Navarro para publicar Estamos llenos de gracia, un nuevo pepinazo de noise y música industrial; y David Donnier dejó el folk intimista para abrazar las guitarras y los sintetizadores con Another Chance.

Jazz cordobés becado en Berklee

Siempre en los márgenes, el jazz cordobés ha celebrado este 2020 la publicación de un trabajo de enorme entidad, Farewell, el disco debut del guitarrista Julián Jiménez, que recoge siete composiciones con las que este músico cordobés, becado en la Berklee College of Music (Boston), se ha despedido de Estados Unidos para regresar a la ciudad.

Y en el mismo centro está terminando sus estudios la cantante cordobesa Esperanza Delgado, voz del proyecto Mestizas, un grupo de jazz y raíces varias, y que este año cantó desde el Alcázar en la gala de esta prestigiosa escuela de músicos, estampando su nombre junto a los de Jackson Browne, Steve Winwood o Daryl DMC McDaniels, miembro de la histórica banda de rap Run DMC.

Además, el 2020 se despidió con la publicación de Shining Forever, el último trabajo del trombonista Rafa M. Guillem, que ha contado con la ayuda compositiva del pianista Ángel Andrés Muñoz, y con un buen número de prestigiosos músicos del panorama nacional.

Urban: del rap conceptual de Río Muten a los beats de Ciclo, el rap flamenco de Frathos y la promesa de Skygrand Pagers

En cuanto al hip hop y las músicas urbanas, 2020 ha dejado algunos trabajos muy remarcables, a cargo de veteranos de la escena. El más veterano es Río Muten, que ha entregado Todos los Presos son Poéticos, un disco conceptual en el que aborda distintos puntos de vista en sus rimas, al tiempo que expande su paleta sonora hacia géneros como la música electrónica o el trap.

Por su parte, el beatmaker cordobés Ciclo ha puesto la música del último disco del rapero Elphomega. Truly Yours acaba de ver la luz en el sello Ruanda Records y es es uno de los discos de hip hop del año en forma y fondo, la comunión perfecta entre la relajada y profunda lírica de Elphomega y el intrincado y magistral dominio del sampling y las baterías de Ciclo.

En clave totalmente distinta, desde la Fuensanta y sin ningún apoyo discográfico, el artista cordobés Frathos ha dado el campanazo en 2020 con su visión del rap flamenco. Mientras prepara el lanzamiento de su primer disco, Francisco Manuel Alcaide despidió el año con una soñada colaboración con Haze, titulada Las penas se van cantando, y superando holgadamente el millón de visualizaciones a sus vídeos en Youtube.

Y con un par de singles y un álbum cociéndose han cerrado este 2020 la banda Skygrand Pagers, un proyecto que mezcla la sensibilidad flamenca, la rítmica funky, el espíritu del hip hop, la producción electrónica y la sensualidad del soul y el jazz, y que ha despedido diciembre con un nuevo pildorazo titulado Extraterrestre.

Un año en mute para casi todos los djs y productores de música electrónica

El 2020 ha sido un año complejo para la mayoría de productores y djs de Córdoba, excepción sea hecha para Luis Cuñago, más conocido como MoM. Este cordobés ha vivido un año lleno de estímulos, que arrancó logrando el número 1 en la categoría Downtempo en el portal Beatport y lo ha terminado firmando un EP en el prestigioso sello británico Crosstown Rebels junto a la leyenda chilena Ricardo Villalobos. Y, entre medias, ha sido de los pocos djs que ha seguido girando internacionalmente a pesar de las restricciones de la pandemia.

Por su parte, el productor Durand ha publicado un EP en el prestigioso sello Factor City, mientras que Lebollet sorprendió a propios y extraños con su primer trabajo en el sello Rotten City, un homenaje a Ennio Morricone disfrazado de música de baile.

Aunque, si hay un trabajo de música electrónica editado en Córdoba destinado a convertirse en pieza de coleccionista, ése es La vigilia del sueño, el disco que ha comisariado el artista Juan López y que recoge parte de la vigilia sonora que, en el verano de 2018, llevó a cabo Niño de Elche en Almedinilla junto al guitarrista Raúl Cantizano, el músico y productor Miguel Fernández, Pedro Jiménez -de Los Voluble- y el ingeniero Juan Andrés Beato. El resultado ha quedado plasmado en un vinilo exclusivo que incluye unos 40 minutos de experimentación electrónica y vocal por parte de un artista que siempre busca expandir su universo.

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