El dibujo vivo que creció en una exposición

Vadillo y Madroñal realizando su intervención artística en la galería Carmen del Campo. | MADERO CUBERO
Marisa Vadillo y Daniel Madroñal crean una intervención artística dentro de la exposición 'Acta est Fábula'

No es lo normal, pero a veces ocurre. Una exposición de arte puede convertirse en una semilla. Y de ella, brotar otra obra de arte. Eso ha ocurrido en la sala Carmen del Campo, donde desde el 12 de diciembre se expone Acta est Fábula, la última muestra de la artista Marisa Vadillo.

Pues bien, en un rincón de esa galería, ha germinado un nuevo dibujo en forma de complejo damasco entrelazado del que se abren frutos y brotan hojas que contienen referencias e iconografías de otras muchas obras de arte que han sido referente o han marcado de alguna forma a Vadillo.

La nueva planta crece de las manos y los lápices de la artista. Pero no está sola. Un alumno aventajado de Cuarto de Bellas Artes, en la facultad de Sevilla donde la pintora da clase de dibujo, la ayuda. Se trata de Daniel Madroñal (Sevilla, 1990). “la idea es que esta obra siga viva y que todo el que se asome pueda aportar con sus dibujos, que vaya creciendo”, dice la artista, “aportando sus propias visiones”.

Porque Acta est Fábula no deja de ser eso, una reflexión sobre la mirada del artista; sobre su propia mirada del arte y sobre “su belleza y el fin de las obras de arte como objeto de culto”, señala la propia artista. Un guiño al barroco histórico con sus trampas al ojo y sus juegos de artificio; otro guiño al presente barroco mucho más efímero en la plasmación del arte -a un solo click de ratón desaparece- que las propias creaciones del siglo XVII.

Por cierto, que la intervención de Vadillo, Madroñal y quien se una... también es efímera.

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