Las civilizaciones, 'embriagadas' por el vino

Presentación del libro Vino y Cultura | ALVARO CARMONA
El doctor Manuel Concha presenta su último libro, 'Vino y cultura', donde reflexiona sobre la presencia de esta bebida en la historia de las civilizaciones

La historia del vino es también la del hombre. Desde tiempos ancestrales, el vino ha estado presente ligado al discurrir histórico, con momentos de esplendor y flaqueza, como ocurrió en la época musulmana. Y el especialista en Cirugía Cardiovascular y director del Programa de Trasplante Cardíaco del Hospital Reina Sofía, Manuel Concha Ruiz, ha plasmado en su último libro la pareja indisoluble que ha sido siempre el vino y la cultura.

Concha explica que “el vino siempre ha estado presente en todas las culturas, incluso antes de los fenicios, y ha formado parte de todas las actividades culturales”. En todas las civilizaciones ha ocupado un lugar importante, pero Concha apunta que es en la “época musulmana donde experimentó un descenso”. Lejos de lo que pueda pensarse, “el vino siguió utilizándose en este período histórico y los musulmanes lo bebían en sus palacios e, incluso, lo cultivaban”. Sin embargo, el uso de esta bebida estuvo restringido dependiendo del califa que gobernase. Así, “en el siglo X se llevaron a cabo una serie de acciones para evitar su elaboración, incluidas las de arrojar 5.000 vasijas al Nilo, arrancar viñedos y quemar uvas pasas”, relata el libro Vino y cultura.

Esta bebida también ha estado siempre vinculada a la religión, tal y como refleja el libro de Concha: “Ya en la religión mesopotámica, como en otras de Oriente y Fenicia, la principal fiesta era el año nuevo, y el centro de la fiesta consistía en beber vino hasta embriagarse, una especie de orgía sagrada, creando un caos que siempre iba seguido de una nueva creación”. Noé también ocupa un punto destacado en Vino y cultura. El doctor apunta que “es a él [a Noé] a quien se le atribuye la primera plantación de una cepa”. Destacadas son las creaciones de las figuras de los dioses Dionisio y Baco, en Grecia y Roma respectivamente, civilizaciones que le rindieron honor a esta bebida.

Como médico, Concha ha destinado un capítulo del libro a exponer la relación del vino con la medicina. Hipócrates, considerado padre de la Medicina, decía que “el vino era bueno para la salud si se toma con tiento y en su justa medida”. Y de esta manera lo plasma Concha en su libro. “Esta bebida se ha usado como tonificante en las guerras, como antiséptico y desde los egipcios ya se usaba para aspectos médicos”, explica. Y destaca otra faceta importante: el vino también ayuda a reducir el colesterol.

Concha también destaca en su libro el carácter social del vino. De esta manera, señala que “esta bebida forma parte de la conversación y es que no sólo es bueno para la salud, sino que nos ayuda a ser más felices”. Es por ello por lo que hace hincapié en la faceta de “convivencia” que posee el vino. “Aquí en Córdoba tenemos mucha experiencia en tabernas y así nace el vino dialogado, porque une a personas y crea vínculos personales más allá de los que pueda crear otra bebida”.

Vino y cultura, además ahonda en las relaciones de esta bebida con la pintura, la literatura, la poesía y la vida cotidiana. El libro se despide con un apéndice dedicado a la figura de Córdoba entorno al vino Montilla Moriles.

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